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REVISTA: Anales Venezolanos de Nutrición

NUMERO: Volumen 20, No. 2, Año 2007

TITULO: Aspectos genéticos, clínicos y fisiopatológicos del Síndrome Metabólico

AUTORES: Mercedes Schnell, Zury A Dominguez y Carlos Carrera

RESUMEN: -

PALABRAS CLAVE: Síndrome metabólico; obesidad; genética; resistencia a la insulina; enfermedad cardiovascular; circunferencia abdominal; Metabolic syndrome; obesity; genetics; insulin resistance; cardiovascular disease; abdominal circumference

CONTENIDO: 92 Anales Venezolanos de Nutrición 2007; Vol 20 (2): 92-98.

Temas generales

Aspectos genéticos, clínicos y fisiopatológicos

del Síndrome Metabólico

Mercedes Schnell1, Zury A Dominguez1 y Carlos Carrera 2

1. Instituto de Medicina Experimental, Facultad de Medicina, Universidad

Central de Venezuela Caracas Venezuela

2. Centro Médico Docente La Trinidad Caracas Venezuela

Solicitar copia a: uglive@cantv.net

Resumen. Desde 1988 se describe el síndrome metabólico (SM) como una forma de identificar a las personas con

alto riesgo de enfermedad cardiovascular y se propone que la obesidad es indispensable para el diagnóstico del

SM La industrialización permitió cambios en el estilo de vida: una disminución del ejercicio físico y el consumo de

una dieta alta en calorías, rica en grasa y pobre en fibra dietética. Desde el punto de vista evolutivo el hombre

desarrolló un genotipo ahorrador, que asegura los cambios metabólicos necesarios para acumular glucógeno

muscular y triacilglicéridos en el tejido adiposo durante los períodos de escasez. Cuando esta carga genética se

somete a períodos de abundancia puede provocarse un conjunto de trastornos que favorecen la aparición de

enfermedades crónicas no trasmisibles. Así se establecen los criterios para el diagnóstico de SM: Obesidad abdominal,

hipertrigliceridemia, disminución plasmática de HDL y aumento de glucemia. En esta revisión se destaca la

importancia de la obesidad en la aparición de enfermedad cardiovascular (ECV) y el síndrome de resistencia a la

insulina para abordar el SM. Respecto al diagnóstico de SM se discuten los cambios en los puntos de corte para las

variables diagnósticas y la posible importancia de esta modificación. Se incluyen comentarios sobre los mecanismos

fisiopatológicos propuestos para el desarrollo de este síndrome, y se hace énfasis en la importancia del

diagnóstico y estudio del SM como elemento preventivo de ECV. An Venez Nutr 2007;20 (2): 92-98.

Palabras clave: Síndrome metabólico, obesidad, genética, resistencia a la insulina, enfermedad cardiovascular,

circunferencia abdominal.

Genetical, clinical and pathophysiological aspects of the

Metabolic Syndrome

Abstract. Metabolic Syndrome (MS) was described in 1988 to identify high cardiovascular risks patients, being

obesity an important component of this syndrome. Industrialization allowed changes in life style: lower physical

activity, a change in the dietary pattern leading to a high calorie, high fat diet with a low dietary fiber content. From

an evolutionary point of view “thrifty” genes were selected at a time when food resources were scarce, to grant the

necessary metabolic changes in order to accumulate muscular glycogen and triglycerides in adipose tissue during

difficult periods. It was proposed that these adaptations only became detrimental when this genetic pool is confronted

with a nutrient abundant environment, which leads to an increased risk to develop non transmissible

chronic diseases. The diagnostic criteria for Metabolic Syndrome are: Abdominal obesity, hipertriglyceridemia, low

plasma HDL and hyperglycemia. This review stresses the importance of abdominal obesity in the generation of

cardiovascular disease and also insulin resistance in the metabolic syndrome. A reference to discrepancies in the

cutoff values of different variables used to diagnose the MS is made and its importance is discussed. Brief comments

on the pathophysiology of the MS are included and the importance of the diagnosis and further research on MS in

order to prevent cardiovascular disease is mentioned. An Venez Nutr 2007;20 (2): 92-98.

Key words: Metabolic syndrome, obesity, genetics, insulin resistance, cardiovascular disease, abdominal circumference.

Introducción

El síndrome metabólico fue descrito en 1988 por Reaven

(1) como una forma práctica de identificar a las personas

que requieren hacer un cambio de vida para disminuir su

riesgo de enfermedad cardiovascular. La presencia de obesidad

se considera indispensable para diagnosticar dicho

síndrome. En este sentido, la evolución del Homo-Sapiens

desde la era paleolítica hasta nuestros días muestra que

en el paleolítico, para conseguir alimentos, el hombre

necesitaba realizar una enorme actividad física diaria, a

diferencia de la época actual, cuando el progreso tecnológico

y la industrialización permiten almacenar alimentos

y tenerlos “a mano” para su preparación y consumo.

Este cambio de estilo de vida provocó varios efectos: el

consumo de una dieta baja en fibra dietética y rica en

grasas y alimentos refinados; una disminución del ejercicio

físico y un aumento en el peso corporal. Todos ellos

moduladores muy importantes de la secreción de insulina

(2).

Teoría genética

Como consecuencia de la interacción entre los cambios

de actividad física y los procesos metabólicos ocurridos

en el hombre del paleolítico (50,000 a 10,000 A.C.), se

favoreció la aparición de un genotipo ahorrador al

seleccionarse los genes que aseguran una maquinaria

Anales Venezolanos de Nutrición 2007; Vol 20 (2): 92-98. 93

Aspectos genéticos, clínicos y fisiopatológicos del Síndrome Metabólico

enzimática capaz de generar una buena reserva de

glucógeno muscular y de triacilglicéridos en el tejido adiposo

(TA), que son sustratos requeridos para sobrevivir en

un hábitat hostil. Es decir que los ciclos de actividad- reposo,

alimentación - ayuno, incidieron en el proceso

metabólico, modificándose la expresión del pool genético

favoreciendo los procesos bioquímicos que permiten conservar,

restituir y almacenar el glucógeno muscular. Neel

(3) propuso el término de genes ahorradores para referirse

a esta selección de un genotipo que asegure por una parte

la eficiente utilización y almacenamiento de la energía

consumida durante los períodos de abundancia y por otra

la sobrevida de la especie, gracias a esa reserva energética

acumulada durante los períodos de escasez.

Esta dotación genética, no modificada al menos desde hace

10.000 años, debió enfrentar hace menos de 200 años un

patrón distinto de disponibilidad de alimentos. Con la

industrialización aparecen alimentos en abundancia, que

se caracterizan por poseer una alta densidad calórica y

un bajo contenido en fibra dietética, y al mismo tiempo la

actividad física deja de ser un factor esencial para conseguir

estos recursos. El consumo calórico aumentado y la

presencia de genes ahorradores que permiten el uso eficiente

de esta energía pueden explicar el aumento de peso

y la predisposición a la aparición de enfermedades crónicas

no transmisibles como obesidad, diabetes tipo 2 y

síndrome metabólico (4,5).

La hipótesis del “Fenotipo ahorrador” (6,7) plantea que la

subnutrición tanto intrauterina como infantil, es capaz de

programar una expresión génica para favorecer la

sobrevida. Se protege al cerebro frente a otros tejidos, lo

que conduce a una programación metabólica condicionada

por la escasez del sustrato bioenergético. Los modelos

experimentales de malnutrición intrauterina, (8-10),

y en particular de déficit protéico, han demostrado claramente

una alteración en la estructura-función del páncreas

con disminución de las células â de los islotes de

Langerhans (11) y una menor capacidad secretora de

insulina (12). Esta programación celular afecta igualmente

la regulación del gasto energético (13-15).

De acuerdo a esta hipótesis la subnutrición, que se caracteriza

por un bajo peso al nacer, provocaría una programación

in utero que explicaría la aparición de la mayor parte

de la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes mellitus

tipo 2 en un adulto que nació con bajo peso para la edad

gestacional y que luego ha sido expuesto a un ambiente de

abundancia alimentaria (15-17). Aún más, las evidencias

de numerosos estudios indican que esta programación no

se limita a la primera generación (8,18).

Los estudios epidemiológicos realizados en personas que se

supone poseen genotipo ahorrador (Indios Pima) y en grupos

humanos con Fenotipo Ahorrador, como las personas

sometidas a desnutrición aguda por hambruna, (población

de Holanda durante la ocupación de la Alemania Nazi),

aportan evidencias que sustentan ambas hipótesis (19,17).

Es indudable que el peso corporal del adulto y en particular

la masa de tejido adiposo es el resultado de la

interacción entre los factores genéticos y los ambientales.

Los genes asociados con la presencia de obesidad y

del síndrome metabólico incluyen varios grupos:

a. genes específicos de adiposidad es decir que codifican

para proteínas relacionadas con las vías de síntesis

y degradación de triacilglicéridos: fosfoenol

piruvato carboxicinasa, aP2, acil CoA sintasa, proteína-

1 transportadora de ácidos grasos, lipoproteín

lipasa, receptores ß2 y ß3 adrenérgicos, lipasa sensible

a hormona (20, 21).

b. genes involucrados en la proliferación y diferenciación

de adipocitos: factores de transcripción PPAR-?-

1, C/EBP (22).

c. genes asociados al sindrome metabólico como los que

codifican para el sustrato del receptor de insulina (IRS)-

1 (23), la glucógeno sintetasa (24), y la proteína

desacoplante UCP1 (25), entre otros.

Visto así, el hombre moderno es el producto de confrontar

un “viejo genoma” con un nuevo medio ambiente que

ofrece exceso de nutrientes que, al ser ingeridos, pueden

almacenarse eficientemente en el tejido adiposo (TA) y como

resultado aparecen la obesidad (26) y el riesgo aumentado

a sufrir enfermedades degenerativas crónicas (27,28).

Como resumen muy simplista podemos decir que a priori,

poseer una carga genética que condicione a la delgadez,

es un factor de protección contra la obesidad y el síndrome

metabólico y que en contraposición las evidencias

epidemiológicas y experimentales indican que la

malnutrición por déficit durante las primeras etapas de la

vida, particularmente en el período fetal, aumenta el riesgo

a desarrollar obesidad y síndrome metabólico cuando se

asegura el libre acceso a una dieta inadecuada y rica en

calorías.

Obesidad y enfermedad cardiovascular

La obesidad es el aumento en la acumulación de tejido

adiposo (TA) que cursa con aumento del peso corporal.

La plasticidad del TA es la clave para entender la aparición

de obesidad, pues el adipocito se comporta como

un tejido dinámico clave en la respuesta a la adaptación

nutricional aumentando la producción de citoquinas (29)

y sufriendo una desregulación caracterizada por un aumento

de su capacidad para expandirse (30).

94 Anales Venezolanos de Nutrición 2007; Vol 20 (2):92-98.

Schnell et al

El indicador de obesidad mundialmente reconocido es el

Índice de Masa Corporal (IMC) cuyo cálculo es sencillo,

por lo cual es usado frecuentemente para clasificar las

modificaciones del peso corporal de un sujeto.

El IMC se calcula dividiendo el peso del sujeto, en kilogramos,

por el cuadrado de la talla expresada en metros

(IMC = Peso (kg) / Talla (m2); sin embargo, se debe tomar

en cuenta que el IMC puede aumentar en individuos que

tienen una gran masa muscular (atletas, fisioculturistas), o

una masa ósea aumentada (acromegalia). En estos casos

el IMC aumentado no se corresponde con el sobrepeso o

la obesidad.

Desde hace mucho tiempo se ha descrito que la obesidad

aumenta el riesgo de aparición de ciertas enfermedades y

que el incremento del diámetro de la circunferencia abdominal

podría ser usado como indicador de obesidad.

El Cuadro 1 muestra los riesgos relativos de enfermedad

en función del IMC y de la circunferencia abdominal (CA).

Cuadro1. Indice de Masa Corporal, Circunferencia Abdominal

y Riesgo de Enfermedad Cardiovascular **

Categoría IMC Hombres <102 cm Hombres >102 cm

Mujeres < 88 cm Mujeres > 88 cm

Peso Bajo <18.5 - -

Normal 18.5 - 24.9 - Leve-Moderada

Sobrepeso 25 - 29.9 Moderado Alto

Obesidad

Clase I 30 - 34.9 Alto Muy alto

Clase II 35 - 39.9 Muyalto Muyalto

Clase III >40 Extremadamente Extremadamente

alto alto

** http://www.nhlbi.nih.gov/nhlbi/cardio/obes/prof/guidelns/

ob_gdlns.htm.

Del Cuadro anterior se puede deducir que:

a. El riesgo de enfermedad se correlaciona con el aumento

del IMC: a mayor IMC mayor riesgo.

b. Cuando el diámetro de la circunferencia abdominal

es mayor de 102 cm para el hombre o de 88 cm para

la mujer el riesgo de enfermedad aumenta aún en presencia

de peso corporal normal.

Síndrome de Resistencia a la Insulina

Uno de los efectos secundarios del sobrepeso y la obesidad

es la aparición de un aumento en los niveles plasmáticos de

insulina, que en los estadios iniciales cursa con valores de

glucemia dentro de límites normales (31).

El síndrome de resistencia a la insulina no es una enfermedad

sino un término usado para describir un proceso

fisiopatológico que se caracteriza por una disminución

de la sensibilidad tisular a la acción de la hormona, lo

cual provoca la respuesta homeostática compensadora

aumentando la producción de insulina (32). A la larga

esta elevación de los niveles plasmáticos de hormona

acompañada de la disminución de la utilización periférica

de la glucosa puede generar un aumento de la glucemia

e inducir una disfunción metabólica que puede provocar

serias consecuencias clínicas entre las cuales se incluyen

Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2) (33), enfermedad

cardiovascular (ECV), algunas dislipidemias -en particular

hipertrigliceridemia-, síndrome de ovario poliquístico

e hipertensión arterial entre otras (34).

Distribución corporal del tejido adiposo en el Síndrome

Metabólico

Este síndrome se caracteriza por la presencia simultánea

de un conjunto de factores de riesgo – obesidad,

hipertrigliceridemia, hiperglucemia e hipercolesterolemia

entre otros - para desarrollar Enfermedad Cardiovascular

(ECV). Cuando son parte del síndrome metabólico, estas

patologías comparten algunos rasgos etiopatogénicos comunes

como son la obesidad visceral y la aparición de

resistencia a la insulina. Un aspecto fundamental de la

obesidad que se asocia con el riesgo a la aparición del

síndrome metabólico es la distribución preferencial del

TA. En general se describen dos grandes tipos de distribución

del tejido adiposo:

- La topografía ginecoide, caracterizada por la acumulación

del TA en el tejido subcutáneo glúteo femoral,

que se considera “benigna”, pues no favorece la aparición

del síndrome.

- La topografía androide, que es la acumulación de TA

en la región visceral abdominal y que se asocia a la

aparición de esta patología (35).

Esta diferencia se relaciona con las características

metabólicas del TA de la región intra-abdominal

(33,36,35), debido a que este tejido adiposo posee una

elevada actividad lipolítica, que aumenta el flujo de ácidos

grasos libres en plasma (37,26). Por tanto, se aumentan

los sustratos para la síntesis hepática de lipoproteínas

ricas en triglicéridos (VLDL). Al mismo tiempo, no se

inhibe eficazmente la producción hepática de glucosa,

el músculo disminuye su captación lo cual conduce a un

incremento en la glucemia, que provoca un aumento en

la secreción de insulina y eventualmente hiperinsulinismo

(38,39). Otra alteración que forma parte del Síndrome

Metabólico es la aparición de lipoproteínas de baja densidad

(LDL) pequeñas y densas (40) que siguen estudiándose

como factor etiopatogénico de la aterogénesis.

Anales Venezolanos de Nutrición 2007; Vol 20 (2): 92-98. 95

Aspectos genéticos, clínicos y fisiopatológicos del Síndrome Metabólico

Diagnóstico de Síndrome Metabólico

La importancia de hacer el diagnóstico de Síndrome

Metabólico radica en que cuando está presente en un

paciente es indicador de un elevado riesgo cardiovascular.

Por otra parte, cuando coexisten solamente algunos de

los factores simultáneamente (no se cumplen todos los

criterios para diagnosticar el síndrome) es un alerta para

mantener la vigilancia del paciente.

Los Cuadros 2 y 3 presentan los diferentes criterios que se

han usado para diagnosticar Síndrome Metabólico.

Cuadro 2. Criterios diagnósticos del Síndrome Metabólico

(NCEP ATP III).

Obesidad Abdominal

Hombres >102 cm Mujeres > 88 cm**

Presión Arterial ( = 130 / 85)

Triglicéridos = 150 mg/dl

HDL-Col Hombres < 40 Mujeres < 50

Glucosa Sanguínea en ayunas = 110 mg/dL

**cm de (41,42))circunferencia abdominal.

Fuente: (41,42). Deben estar presentes al menos tres de los criterios anteriores.

Posteriormente la IDF propone una modificación al disminuir

los puntos de corte para la circunferencia abdominal

con el propósito de asegurar que el diagnóstico de SM

se base en la presencia de TA abdominal (Cuadro 3) y

además señala que debe tomarse en cuenta el origen étnico

de la persona (43).

Cuadro 3. Diagnóstico de Síndrome Metabólico. Criterios

de la IDF (International Diabetes Federation (2006).

Para diagnosticar S M la persona debe tener:

1. Obesidad Central definida por los valores de la circunferencia

abdominal de acuerdo a la especificidad étnica.

2. Dos de los cuatro factores que se indican a continuación.

Hipertrigliceridemia = 150 mg/dL (1.7 mmol/L) o en tratamiento

para patología lipídica

Disminución de las cifras

de Colesterol – HDL < 40 mg/dL (1.03 mmol/L) en hombres

< 50 mg/dL (1.29 mmol/L) en mujeres o

estar en tratamiento por esta patología

Aumento de la Presión

arterial Sistólica = 130 - Diastolica = 85 mm Hg

En tratamiento por HTA

Hiperglucemia en ayunas Glicemia en ayunas = 100 mg/dL

(5.6 mmol/L), Si el valor es mayor de 100

mg/dL se sugiere hacer CTG.

Diagnóstico previo de DM tipo 2*

*CTG: Curva de Tolerancia Glucosada, DM: Diabetes Mellitus tipo 2

Si el IMC > 30kg/m², se supone que hay obesidad abdominal y puede no

medirse la circunferencia abdominal.

Fuente: (44)

La importancia de este cambio en los valores de la

circunferencia abdominal aún está en discusión pues se

aumenta la prevalencia del SM y no está claro que

aumente el valor pronóstico de enfermedad

cardiovascular en todas las poblaciones (43, 45,37).

La revisión de la literatura muestra que, a diferencia de lo

que ocurre en los países desarrollados, no hay consenso en

cuanto a los valores de referencia para la circunferencia

abdominal de las poblaciones indoamericanas, como la

nuestra. En el Cuadro 4 se indican los valores para los

distintos países.

Es interesante señalar que:

a. Se sabe que el aumento de TA abdominal es el que

representa un factor de riesgo cardiovascular y esta

variable se estima usando cintura abdominal. Sin

embargo, se propone el uso del IMC por lo sencillo de

su medición (51).

b. En los criterios diagnósticos aprobados hasta hoy en día

(41) se indica que se use la circunferencia abdominal;

sin embargo hay que recordar que se están discutiendo

los conceptos de circunferencia de cintura mínima y

circunferencia umbilical. La circunferencia de cintura

mínima es el diámetro medido en el punto medio entre

el borde inferior de la última costilla y el borde superior

de la cresta ilíaca y la circunferencia umbilical es el

diámetro abdominal tomado a nivel del ombligo. Estas

mediciones podrían ser mejores indicadores de la

acumulación de tejido adiposo abdominal.

c. Actualmente se continúan haciendo estudios para

confirmar, con métodos más sofisticados, que la

circunferencia abdominal refleja el contenido de tejido

adiposo en la zona (51).

d. No se propone la resistencia a la insulina como criterio

diagnóstico, habiendo sido uno de los primeros

indicadores usados con valor diagnóstico del

síndrome. Las razones de esta decisión se mencionan

a continuación.

Además Reaven (52) señala con insistencia que es

necesario recordar que:

a. Tener resistencia a la insulina NO es equivalente a

diagnóstico de Síndrome Metabólico.

b. No todos los pacientes con resistencia a la insulina

desarrollan Síndrome Metabólico.

c. No todos los pacientes que desarrollan Síndrome

Metabólico presentan resistencia a la insulina.

d. Hay pacientes que NO cumplen los criterios

diagnósticos para Síndrome Metabólico y tienen

Resistencia a la Insulina por lo tanto, tienen un alto

riesgo a desarrollar DM2 y ECV.

96 Anales Venezolanos de Nutrición 2007; Vol 20 (2):92-98.

Schnell et al

e. El que en un paciente no se cumplan más de tres

criterios del ATP III NO indica que el paciente está

libre de los riesgos, solamente implica que debe

hacerse un seguimiento.

Cuadro 4. Valores de circunferencia abdominal

indicándose la especificidad étnica.

Europeos* Hombres = 94 cm Mujeres = 80 cm

En USA: es probable

seguir con ATP III Hombres = 102 cm Mujeres = 88 cm

Asia del Sur resultados

basados en las poblaciones

Chinas, Malaya y

Asiático -Indú Hombres = 90 cm Mujeres = 80 cm

China Hombres = 90 cm Mujeres = 80 cm

Japón ** Hombres = 90 cm Mujeres = 80 cm

Sur América y Usar las recomendaciones para Asia

Centro América hasta tener nueva información.

Africa sub-Sahariana Usar los datos europeos hasta tener

nueva información

Poblaciones Árabes Usar los datos europeos hasta

y del Mediterráneo. tener nueva información

*En estudios epidemiológicos futuros en poblaciones de origen europeo,

la prevalencia se debe establecer usando los puntos de corte tanto

europeos como americanos para permitir mejores comparaciones.

** Originalmente se había propuesto otros puntos de corte para la

población japonesa pero datos nuevos apoyan el uso de los indicados.

Fisiopatología del Síndrome Metabólico

La fisiopatología del Síndrome Metabólico aún está en

estudio. Se propone que la mayor actividad lipolítica de

la grasa abdominal provoca aumento de la síntesis de

triacilglicéridos. La acumulación de ácidos grasos de

cadena larga en el hígado, músculo y algunas áreas

cerebrales sumada a la toxicidad pancreática ejercida por

estos ácidos grasos constituye factores fundamentales en

las modificaciones metabólicas que permiten la aparición

de este síndrome (46).

Como parte del modelo se sugiere que el aumento de los

ácidos grasos puede provocar: disminución de la

captación periférica de glucosa al inhibir la unión de los

transportadores Glut-4 a la membrana celular, disminución

de la secreción de insulina por las células ß del páncreas

(efecto lipotóxico) y aumento de la síntesis de triglicéridos

hepáticos y VLDL que condicionan la generación de LDL

pequeñas y densas (40).

Aún hay un largo camino por recorrer. Para dar un ejemplo

se puede citar el trabajo de Raikkonen et al, quienes

recientemente publicaron un estudio de seguimiento

durante 15 años que sugiere una correlación positiva entre

la presencia de factores socio ambientales como el estrés

crónico y la depresión con la aparición posterior del

Síndrome Metabólico (47).

Hay otros aspectos importantes de este síndrome como

son la enfermedad inflamatoria y la posible participación

del sistema inmunológico en esta patología (48- 50) pero

su discusión no es objeto de este trabajo.

Importancia del Concepto de “Síndrome Metabólico”

Además de ser una herramienta para el personal de salud,

el concepto de Síndrome Metabólico, permite:

1. Universalizar el concepto de IMC y de los puntos de

corte de la circunferencia abdominal para evaluar la

obesidad.

2. Estudiar las bases fisiopatológicas de algunas

alteraciones metabólicas, especialmente de la grasa

visceral y la resistencia a la insulina.

3. Elaborar métodos prácticos de evaluación de la

resistencia a la insulina.

4. Incrementar la lista de trastornos asociados al

Síndrome Metabólico.

5. Difundir las implicaciones cardiovasculares de la

coexistencia de trastornos como obesidad, HTA,

dislipidemia y disglucemia

6. Detectar individuos de alto riesgo para DM2 y/o E.C.V.

7. Intervenir oportunamente para prevenir la aparición

de enfermedades cardiovasculares y diabetes mellitus.

8. Estimular la búsqueda de otros factores de riesgo

cuando se identifica una de las variables del Síndrome

Metabólico en un paciente.

Conclusiones

Resulta evidente la necesidad de continuar investigando

a fondo en esta área con el propósito de llegar por una

parte a un consenso para el diagnóstico y por otra a

conocer los mecanismos fisiopatológicos del Síndrome

Metabólico, así se podrán implementar los programas

educativos que eviten su aparición y por tanto disminuirá

el riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares.

En este sentido Slentz et al (53) han demostrado que como

medida preventiva además de una dieta balanceada que

cubra los requerimientos calóricos de la persona, un

programa de ejercicios moderado evita la acumulación

de grasa abdominal y por tanto también disminuye la

probabilidad de aparición de esta patología.

Anales Venezolanos de Nutrición 2007; Vol 20 (2): 92-98. 97

Aspectos genéticos, clínicos y fisiopatológicos del Síndrome Metabólico

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Recibido: 25-04-2007

Aceptado: 25-08-2007