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REVISTA: Anales Venezolanos de Nutrición

NUMERO: Volumen 21, No. 1, Año 2008

TITULO: Estado de vitamina A y su relación con antecedentes infecciosos en escolares venezolanos

AUTORES: Maria Concepción Páez, Nayka Díaz, Liseti Solano y Sara Irene Del Real

RESUMEN: -

PALABRAS CLAVE: Vitamina A; retinol; CIC; morbilidad; escolares; peso-talla y talla-edad; Vitamin A; retinol; CIC; morbidity; scholar children; weight-height; height-age

CONTENIDO: Nutrición y salud pública

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 5-13. 5

Estado de vitamina A y su relación con antecedentes infecciosos

en escolares venezolanos

Maria Concepción Páez 1,4, Nayka Díaz1,4, Liseti Solano2,4 y Sara Irene Del Real3,4

1. Nutrición. Investigador Asociado. Centro de Investigaciones en

Nutrición.

2. Médico Inmunólogo. Coordinador Jefe del Centro de Investigaciones

en Nutrición.

3. Nutrición Comunitaria. Investigador Asociado. Centro de Investigaciones

en Nutrición.

4. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de Carabobo.

Financiamiento: FONACIT-Venezuela Proyecto S1-96001296. Consejo

de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad de Carabobo

(CDCH-UC).

Solicitar copias a: María Concepción Páez. Centro de Investigaciones en

Nutrición (CEINUT). Email: mpaez@uc.edu.ve

Vitamin A status and the relationship with morbidity

in venezuelan school children

Abstract. Vitamin A (VA) is an essential micronutrient for the immune system and several researchs have shown a

synergic relationship between vitamin A status and morbidity. The aim was to show the relationship between serum

retinol level, Conjunctival Impression Cytology (CIC), anthropometric status, and morbidity in low income school

children. 445 children (both genders) between 4 and 13 years old were assessed. Serum retinol levels (HPLC-r), Creactive

protein (nefelometry) and CIC (ICEPO), anthropometric indicators (Weight-height (WH), height-age (HA)

according to national references values), morbidity (diarrhea, respiratory tract infections, measles, and parasitosis)

two months prior to the evaluation, were determined. The poverty was 92.3%, wasting (WH = p10) 7%, overweight

(WH > p90) 10.8%, and stunting (HA = p3) 1.5%. 18% had one or more diarrhea episodes, 39.8% upper respiratory

tract infections, 28.1% lower respiratory tract infections, and 32.8% intestinal parasitosis; 10.3% showed a

high level of C-reactive protein (CRP > 10mg/L). The average retinol level was 35.7 ± 9.2µg/dL, with 0.7% low level

(< 20µg/dL), 27.4% of the children at risk of vitamin A deficiency (20-30µg/dL), and 9.5% deficient according CIC.

There was a significant correlation between serum retinol and CIC, and a significant association between serum

retinol and upper respiratory tract infections, but not between morbidity and CIC. There was not a significant

association between anthropometric indicators and vitamin A status and morbidity. In this study it was not possible

to demonstrate the relationship between vitamin A status and diarrhea, measles, lower respiratory tract infections

and parasitosis but the high prevalence of marginal serum retinol levels and morbidity in this group makes it

susceptible to nutritional surveillance. An Venez Nutr 2008;21 (1): 5-13.

Key words: Vitamin A, retinol, CIC, morbidity, scholar children, weight-height, height-age.

Resumen. La vitamina A (VA) cumple una función importante sobre el sistema inmunológico demostrándose una

relación sinérgica entre estado corporal de VA, y procesos infecciosos. El objetivo fue evaluar la relación entre

niveles séricos de retinol y la Citología de Impresión Conjuntival (CIC) con el estado nutricional antropométrico y

antecedentes infecciosos en escolares de bajos recursos económicos de una zona urbana de Valencia. Se evaluaron

445 niños (4-13 años de edad), de ambos géneros. Se determinó: retinol sérico (HPLC-r), proteína C reactiva

(nefelometría), CIC (ICEPO), los indicadores antropométricos peso-talla (PT) y talla-edad (TE) según referencia

nacional y el registro de enfermedades infecciosas (diarrea, enfermedades respiratorias, sarampión y parasitosis)

dos meses previos al estudio. El 92,3% estaban en situación de pobreza, 7% presentó déficit nutricional (PT =

p10), 10,8% exceso (PT > p90) y 1,5% talla baja (TE = p3); 18% de los niños presentó al menos un episodio de

diarrea, 39,8% infección respiratoria superior, 28,1% inferior y 32,8% parasitosis. El 10,3% mostró niveles altos de

PCR (> 10mg/L), el valor promedio de retinol fue 35,7 ± 9,2µg/dL con una prevalencia de valores bajos (< 20µg/dL)

de 0,7%, niveles marginales (20-30 µg/dL) de 27,4% y 9,5% déficit de VA según CIC. Se encontró correlación

significativa entre retinol sérico y CIC y asociación significativa entre retinol sérico y las enfermedades respiratorias

superiores únicamente. No se encontró asociación entre los indicadores antropométricos con el estado de vitamina

A ni con la morbilidad. No fue posible demostrar la relación entre el estado de vitamina A y los antecedentes

infecciosos como diarrea, enfermedades del tracto respiratorio inferior y sarampión, sin embargo, la alta prevalencia

de morbilidad y de niveles marginales de VA, hacen que el grupo estudiado requiera vigilancia nutricional. An

Venez Nutr 2008;21 (1): 5-13.

Palabras clave: Vitamina A, retinol, CIC, morbilidad, escolares, peso-talla y talla-edad.

Introducción

La vitamina A es un nutriente esencial para la integridad

del sistema inmunológico, con dos efectos principales,

por un lado aumenta la inmunidad no específica

manteniendo la integridad biológica y física del tejido

epitelial como primera barrera a la infección, y por el

otro aumenta la efectividad de la respuesta inmune a la

infección tanto humoral como celular, una vez que la

barrera epitelial ha sido dañada (1,2).

6 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 5-13.

Páez et al.

Se sabe que en la población existe una estrecha relación

entre la deficiencia de esta vitamina y la infección,

principalmente en los grupos más vulnerables, tales como

los preescolares y escolares en los países en vías de

desarrollo (3). Se ha comprobado que algunas infecciones

son más graves y generan un mayor riesgo de mortalidad

cuando se agotan las reservas tisulares de vitamina A, aún

cuando no haya una manifestación clínica, estado que se

conoce como deficiencia subclínica (4).

En estudios de poblaciones, principalmente malnutridas,

la presencia de ciertas infecciones tales como: sarampión,

algunos tipos de gastroenteritis, parasitosis por Giardia,

Ascaris y Schistosoma se han visto asociadas a una

disminución en los niveles séricos de retinol (3,5).

La malnutrición proteico-calórica aunque no se asocia

necesariamente con signos oculares de xeroftalmia, los

niveles séricos de retinol suelen estar disminuidos, en especial

si es severa. Gran parte de la asociación puede ser

explicada por los hábitos alimentarios y los tipos de

enfermedades que perjudican tanto al estado calórico

proteico como al estado de vitamina A (6).

Montilva et al., en un estudio realizado en Venezuela, en

niños menores de 7 años, reportó un déficit nutricional de

24% con una prevalencia de deficiencia subclínica de

Vitamina A de 14%, sin embargo, no hubo diferencias

significativas en el valor promedio de retinol al comparar

los niños normales con aquellos que presentaban déficit en

los indicadores antropométricos Peso/Talla, Talla/Edad y

Peso/Edad (7). En otra investigación realizada por De Abreu

et al en el año 2002 (8), en la cual se evaluaron 124 niños

menores de 10 años con desnutrición moderada, se

reportaron niveles promedio de retinol plasmático de 28,6

± 6,7 µg/dL y una prevalencia de déficit de vitamina A de

10,5%, no observándose en ningún caso, signos clínicos de

xeroftalmia.

Si bien la deficiencia de vitamina A subclínica es menos

grave que la xeroftalmia franca, aquella se encuentra más

difundida y contribuye en mayor grado a la mortalidad dentro

de las comunidades, especialmente en países en extrema

pobreza y bajo condiciones climáticas de sequía o

inundaciones. Es así como, en regiones donde la deficiencia

de vitamina A es endémica, la suplementación puede lograr

una reducción rápida de la mortalidad infantil precoz (5).

Trabajos realizados en los últimos años en Venezuela, en

los cuales se ha evaluado el estado de vitamina A en

preescolares y escolares de comunidades de estratos

socioeconómicos bajos, han mostrado una prevalencia de

niveles séricos de vitamina A (VA) marginales entre 25% y

55% y una prevalencia de déficit entre 0,7% y 14%, lo

que demuestra que existe una deficiencia subclínica de

vitamina A en estos grupos de edad (9,10).

Durante el período 2001-2002, se realizó un estudio de

cobertura nacional que evaluó el estado de vitamina A

en niños y niñas entre 6 y 59 meses de edad,

encontrándose una prevalencia de déficit marginal de

5,3%, sin detectarse concentraciones de retinol sérico

menores a 20 µg/dL, y se concluyó que en Venezuela, no

existe déficit de vitamina A en este grupo etario, pero sí

una baja prevalencia de niveles marginales. En este

estudio se consideró la pobreza como el factor riesgo más

importante para esta deficiencia marginal (11).

La concentración de retinol sérico es el indicador más

común para el diagnóstico del estado de vitamina A; sin

embargo ésta disminuye transitoriamente durante la

respuesta de fase aguda a la infección, cuando hay daño

tisular como trauma o en condiciones inflamatorias

crónicas, lo que pone en duda que los niveles de retinol

sérico sean el mejor indicador del estado de vitamina A

bajo estas circunstancias (6,12).

Debido a que la deficiencia de vitamina A produce cambios

histológicos a nivel de la conjuntiva ocular y en menor grado

de la córnea, se ha propuesto la técnica de Citología de

Impresión Conjuntival (CIC) para evaluar el estado de

vitamina A antes de que ocurran las manifestaciones clínicas

(13,14). Esta técnica ha demostrado ser de gran utilidad

para evaluar comunidades con xeroftalmía franca, cuando

se compara con indicadores bioquímicos y clínicos del

estatus de vitamina A (15).

Debido a que a nivel poblacional, ninguno de los trabajos

nacionales ya mencionados, han reportado la asociación

existente entre el estado de vitamina A medido por la CIC

y los niveles séricos de retinol con la presencia de procesos

infecciosos, se planteó como objetivo de este trabajo

evaluar la relación entre los niveles séricos de retinol y la

Citología de Impresión Conjuntival con el estado

nutricional antropométrico y antecedentes infecciosos en

escolares de bajos recursos económicos de una zona urbana

de Valencia.

Métodos

El presente es un estudio no experimental y de corte transversal

en el cual se evaluaron 445 niños de ambos géneros,

con edades entre 4-13 años, sin enfermedad aparente y

en situación de riesgo de deficiencia de vitamina A por

su bajo nivel económico. Los niños fueron seleccionados

aleatoriamente de una comunidad escolar de la ciudad

de Valencia, Venezuela con una matrícula de 1500 niños.

Los datos fueron recolectados durante el periodo marzoAnales

Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 5-13. 7

Estado de vitamina A y su relación con antecedentes infecciosos en escolares venezolanos

mayo de 1998 y previo a ello se informó a la madre o

representante en que consistía el estudio y se solicitó su

consentimiento por escrito.

Para el cálculo del tamaño de la muestra se consideró la

prevalencia de valores inadecuados de vitamina A en

escolares y preescolares de esta misma comunidad (12,7%

en escolares y 33,5% en preescolares) reportados

previamente por Solano y col, 1997 y la prevalencia de

procesos infecciosos según las estadísticas del Ministerio

de Salud y Desarrollo Social para el estado Carabobo.

Se diseñó una historia clínica en la cual se registraron los

datos de identificación del niño, su condición

socioeconómica, variables antropométricas, antecedentes

de enfermedades infecciosas, parasitosis y hospitalización

los dos meses previos al estudio y consumo de suplementos

vitamínicos.

Para el registro de antecedentes infecciosos se consideró:

enfermedad respiratoria del tracto superior (congestión nasal);

enfermedad respiratoria del tracto inferior (catarro

común, faringitis, amigdalitis, otitis, bronquitis, neumonía

y bronconeumonía); diarrea (tres o más evacuaciones

líquidas/día). La parasitosis se evaluó por la referencia materna

de eliminación de parásitos o registro de examen de

heces positivo.

Con base en la composición de edad del grupo a estudiar

se crearon dos categorías: Grupo 1: niños entre 4 y 7 años

de edad; Grupo 2: niños entre 8 y 14 años de edad.

Para el consumo de suplementos vitamínicos se interrogó

el tipo de compuesto, frecuencia y tiempo de consumo,

derivándose de allí, la clasificación en: suministro de

suplemento sin vitamina A, de suplemento exclusivo con

vitamina A, de polivitamínico con vitamina A y de

suplemento del complejo B.

El estrato socioeconómico se determinó según el método

de Graffar-Méndez Castellano (16).

Los niños fueron pesados y tallados utilizando una balanza

con tallímetro marca Health-o-Meter. Previo a la recolección

de la información, los investigadores recibieron dos

semanas de entrenamiento y de estandarización en las técnicas

de medición antropométricas (17). El diagnóstico

nutricional antropométrico se hizo mediante los indicadores

Peso/Talla (PT) y Talla/Edad (TE) y los resultados obtenidos

se compararon con los valores de referencia nacionales (18).

Se consideró déficit nutricional =p10 para el indicador PT

y talla baja =p3 para el indicador TE (17,19).

Para las determinaciones de retinol sérico y proteína C

Reactiva (PCR), se extrajeron, en condiciones de ayuno, 4

ml de sangre de la vena antecubital, la cual fue dejada en

reposo hasta la retracción del coágulo y luego centrifugada

para la separación del suero. Este se almacenó a -70ºC en

tubos ámbar hasta el momento de su análisis.

El retinol sérico fue medido por Cromatografía Líquida de

Alta Eficiencia (HPLC) (20), método estandarizado en el laboratorio

del Centro de Investigaciones en Nutrición de la

Facultad de Ciencias de la Salud de la UC. Para el diagnóstico

del estado de Vitamina A según este indicador, se consideraron

los siguientes puntos de corte: niveles bajos: < 20

µg/dL (< 0,70 µmol/L); marginales: 20-30 µg/dL (0,70-1,05

µmol/L) y normales: > 30 µg/dL (> 1,05 µmol/L) (21).

La concentración de proteína C reactiva (PCR) fue usada

como marcador de infección aguda. Se determinó en suero

por nefelometria utilizando un Kit comercial y un analizador

Turbox Orion Diagnóstica. Se consideró presencia

de infección de fase aguda cuando los niveles séricos de

PCR estaban por encima de 10 mg/L.

Para el análisis de heces, se le solicitó a la madre recolectar

una muestra en el mismo día de la extracción de sangre.

Sólo se pudo obtener una sub-muestra de 57 niños,

debido o bien a que la madre no recolectó la muestra o a

las condiciones inadecuadas de recolección y/o almacenamiento

de la misma. Para el análisis de las muestras se

utilizó el método directo con solución salina 0,85% y Kato.

Se realizó la técnica de Citología de Impresión Conjuntival

(CIC) en ambos ojos, siguiendo la metodología recomendada

por ICEPO (22), estableciéndose los siguientes criterios

de diagnóstico:

Normal: Extendido laminar continuo de pequeñas células

epiteliales, con abundante células caliciformes y puntos

de mucina;

Marginal: Muy pocas células caliciformes o puntos de

mucina. Células epiteliales agrandadas que comienzan a

perder continuidad dentro del extendido;

Anormal: Ausencia de células caliciformes o puntos de

mucina. Un marcado agrandamiento de las células

epiteliales que se presentan claramente separadas.

Para el análisis de los datos se utilizó el programa SPSS

versión 11.0. Se calcularon los estadísticos descriptivos básicos

para las distintas variables, se comprobó la normalidad

de la distribución y para medir la asociación entre las

variables se realizaron pruebas de t- student, Tau-b-Kendall,

Mann-Whitney, Odd Ratio, ?2 y correlación de Spearman.

Se utilizó un nivel de significancia estadística de p< 0,05.

8 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 5-13.

Páez et al.

Resultados

Aun cuando la muestra estuvo conformada inicialmente

por 537 niños, todos ellos con valores séricos de retinol

(Páez et al.) (23), sólo en 445 de ellos se dispuso de la

información sobre morbilidad y 423 de la Citología de

Impresión Conjuntival.

La edad promedio del grupo fue de 6,9 ±1,9 años con

edades comprendidas entre 4 y 13 años. El 49%

pertenecian al género masculino y 51% al femenino. El

92,3% de las familias vivían en condiciones de pobreza:

74,1% en pobreza relativa (Estrato IV); 18,2% en pobreza

crítica (Estrato V) y el 7,7% en clase media (Estrato III).

Con relación al registro de morbilidad en los dos meses

previos a la toma de muestra, se tiene que 39,8% de los

niños presentó al menos un cuadro infeccioso del tracto

respiratorio superior; 28,1% del tracto inferior, 18,0% diarrea

al menos en una ocasión; y 32,8% parasitosis. Sólo

se reportó un caso de sarampión y ningún niño fue hospitalizado

los dos meses previos al estudio.

El valor promedio de retinol sérico en este grupo fue de

35,7 ± 9,2 µg/dL con un rango entre 14,8 y 68,6 µg/dL. Al

utilizar los puntos de corte para el diagnóstico del estado

de vitamina A se encontró que el 0,7% presentó valores

bajos (<20 µg/dL), el 27,4% valores marginales (20-30 µg/

dL) y el 71,9% valores normales (>30 µg/dL). Ninguno de

los niños mostró niveles séricos por debajo de 10 µg/dL.

Para evaluar la posible influencia de los procesos infecciosos

agudos en la interpretación de los resultados del retinol

sérico se determinó la proteína C reactiva (PCR), encontrando

que solo un 10,3% (n: 45) de los niños tenían los niveles

de PCR mayores a 10 mg/L y que, en este grupo, no existía

una correlación significativa entre los niveles séricos de

retinol y los de esta proteína de fase aguda (r = - 0,056; p:

0,244; n: 445). Tampoco se observaron cambios significativos

en los niveles séricos de retinol antes y después de corregir

por PCR (35,7 ± 9,2µg/dL, vs 35,9 ± 9,4 µg/dL; Mann

Whitney p: 0,316). Se consideró por lo tanto que en el grupo

estudiado la prevalencia de los procesos infecciosos e

inflamatorios al momento de la evaluación era baja y esto

permitía usar el retinol sérico como indicador válido para el

diagnóstico del estado de vitamina A.

Con relación a la muestra de CIC sólo fue posible obtener

la impresión conjuntival en 423 niños, el resto de los escolares

se negó a colaborar para la toma de muestra. Los

resultados de la CIC indicaron que el 7,3% presentó una

citología conjuntival anormal 3,5% marginal y 90,5 %

normal. Al agrupar las categorías anormal y marginal se

obtuvo que 10,8% de los niños presentó deficiencia de

vitamina A según este indicador.

En cuanto al diagnóstico nutricional antropométrico se

encontró que el 7,0% de los niños presentaron déficit

nutricional y 10,8% sobrepeso según el indicador PT y

1,5% presentó talla baja según Talla/Edad. El déficit

nutricional según Peso/Talla estuvo entre el p3 y p10, no

encontrándose ningún niño por debajo del p3.

Al comparar los valores promedio de retinol sérico con la

morbilidad registrada se encontró que no había diferencias

significativas entre los que reportaban o no algún antecedente

infeccioso. Así mismo, al estudiar la asociación entre

el diagnóstico de infección según los niveles de PCR y la

presencia o no de antecedentes infecciosos, no se observó

asociación significativa entre ellos (Cuadro 1).

Al aplicar los puntos de corte a los niveles séricos de retinol

para diagnosticar déficit de Vitamina A y relacionarlo con

la morbilidad, se encontró asociación entre los niveles

marginales de vitamina A (< 30µg/dL) y las enfermedades

respiratorias del tracto superior (?2: 5,866 p:0,015), siendo

la probabilidad de encontrar niveles séricos de retinol bajos

1,7 veces más elevada en el grupo que reportó estas

enfermedades, que en el grupo que no las reportó (OR:

1,674; IC 95% 1,101-2,545). Los antecedentes infecciosos

para los otros procesos evaluados no mostraron asociación

con ninguno de los dos indicadores del estado de vitamina

A (Cuadro 2).

Los dos indicadores del estado de vitamina A (retinol sérico

y CIC) se correlacionaban entre sí (r: 0,113; p: 0,017),

pero ninguno de éstos mostró una correlación significativa

con el estado nutricional antropométrico (Peso/Talla y

Talla/Edad). Este a su vez, tampoco se correlacionó con

los antecedentes infecciosos.

Como ya se mencionó en la metodología, solo 57 niños

entregaron la muestra de heces en condiciones aceptables

para su análisis, de los cuales 77,2% mostraron una o

mas formas parasitarias. Las formas mas frecuentes fueron:

Blastocystis hominis 65%, quistes de Endolimax nana

28,6%, quistes de Giardia lamblia 26,3%, huevos de

Trichuris trichura 19,6%, quistes de Entamoeba coli 7,1%

y quistes de Entamoeba histolítica, huevos de Ascaris

lumbricoides y de Hemynolepis nana 3,6%. En este grupo

no se encontró asociación significativa entre el estado de

vitamina A según retinol sérico y CIC con la presencia de

parásitos. El valor promedio de retinol sérico en los niños

parasitados fue de 34,9 ±8,8 µg/dL y de los no parasitados

33,7 ±8,5 µg/dL, no detectándose diferencias significativas

entre ellos.

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 5-13. 9

Estado de vitamina A y su relación con antecedentes infecciosos en escolares venezolanos

Cuadro 1. Niveles séricos de retinol (X ± DS), prevalencia de inflamación por PCR según

antecedentes infecciosos.

Antecedentes infecciosos Retinol Sérico Proteína C reactiva

X ± DS (> 10 mg/L)

µg/dL %

Grupo total (n=445) n (%) 35,7 ± 9,2 10,3

Respiratorias Superiores (Z:-1,85; p:0,068) 1 (?2:1,64; p:0,201)

Si reportó 177 (39,8 ) 34,8 ± 9,2 12,7

No reportó 36,2 ± 9,1 8,9

Respiratorias Inferiores (Z:-0,882; p:0,378) 1 (?2:3,27; p:0,072)

Si reportó 125 (28,1) 36,3 ± 9,2 14,6

No reportó 35,4 ± 9,2 8,8

Diarrea (Z:-0,192; p:0,848) 1 (?2:0,114; p:0,735)

Si reportó 80 (18,0) 35,6 ± 9,5 11,4

No reportó 35,7 ± 9,2 10,1%

Parasitosis (Z:-1,341; p:0,180) 1 (?2:0,44; p:0,509)

Si reportó 146 (32,8) 35,0 ± 9,0 11,6

No reportó 36,1 ± 9,4 9,6

1 Mann Whitney.

Fuente: Datos propios obtenidos de la investigación.

Cuadro 2. Prevalencia de déficit de vitamina A por retinol sérico y citología de impresión

conjuntival según antecedentes infecciosos.

Antecedentes infecciosos Retinol Sérico (n = 445) CIC (n: 423)

(‹20 µg/dL) (20-30 µg/dL) Déficit

% % %

Grupo total (n=445) n (%) 0,7 27,4 10,8

Respiratorias Superiores ** (?2:0,5,86; p:0,015) (?2:0,783; p:0,376)

Si reportó 177 (39,8 ) 1,1 34,7 7,9

No reportó 0,4 24,1 10,8

Respiratorias Inferiores ** (?2:1,91; p:0,167) (?2:1,138; p:0,286)

Si reportó 125 (28,1) 0,8 23,4 7,0

No reportó 0,6 30,0 10,7

Diarrea ** (?2:0,461; p:0,497) (?2:0,984; p:0,321)

Si reportó 80 (18,0 ) 1,3 25,0 6,3

No reportó 0,5 28,8 10,3

Parasitosis ** (?2:0,031; p:0,860) (?2:0,627; p:0,429)

Si reportó 146 (32,8) 0,6 28,6 11,2

No reportó 0,7 27,8 8,6

** El tamaño de la muestra no fue suficiente para significancia estadística.

Fuente: Datos propios obtenidos de la investigación.

Cuando se estudió la presencia de antecedentes

infecciosos según los grupos de edad, se encontró que

existía asociación significativa para las enfermedades

respiratorias superiores y parasitosis (?2:17,8; p: 0,000 2:

11,4; p: 0,001), siendo la prevalencia de estas

enfermedades mayor en el grupo de los niños menores de

8 años (Cuadro 3). La probabilidad de encontrar

enfermedades respiratorias del tracto superior fue 2,43

veces mayor en los niños menores de 8 años que en los

mayores (OR: 2,43 IC 95%: 1,60 – 3,68) al igual que la

parasitosis, que fue 2,02 veces mayor (OR: 2,02 IC 95%:

1,34-3,06). El resto de las enfermedades no mostraron

asociación significativa con la edad.

A pesar del bajo estrato socioeconómico, el 43,4% de la

muestra consumía algún tipo de suplemento vitamínico,

y de estos, aproximadamente 70% contenían vitamina A.

El consumo de suplementos se hacía diariamente en un

95,1% de los niños y el tiempo que llevaban recibiendo

la suplementación era mayor de 15 días en el 62% de los

casos, y menor de 15 días en el 38%.

10 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 5-13.

Páez et al.

Cuadro 3. Antecedentes de parasitosis y de enfermedades respiratorias superiores según

grupos de edad.

Grupos de edad

Antecedentes infecciosos 4 a 7 años 8 a 14 años Total ?2; p

n % n % n %

Respiratorias Superiores (n: 441)

Si reportó 131 47,4 46 27,3 177 39,9 ?2:17,5 p:0,000

No reportó 144 52,6 120 72,7 264 60,1

Total 275 100 166 100 441 100

Parasitosis (n:429)

Si reportó 113 41,2 47 27,8 160 36,1 ?2:8,17 p:0,004

No reportó 161 58,8 122 72,2 283 63,9

Total 274 100 169 100 443 100

Fuente: Datos propios obtenidos de la investigación.

Hubo asociación entre el consumo de suplementos que

contenían vitamina A con los niveles séricos de retinol (?2

5,227 p:0,022), sin embargo no se observó asociación entre

el consumo de suplementos de vitamina A y la presencia

de antecedentes infecciones.

Discusión

Si bien existe una relación sinérgica evidente entre el déficit

de vitamina A y la presencia de procesos infecciosos (cada

uno parece aumentar el riesgo del otro), a nivel

epidemiológico esta relación ha sido difícil de demostrar

debido a que factores ambientales, culturales, edad, estado

fisiológico, y la malnutrición proteico-calórica, pueden

estar presentes y afectar a ambas variables de tal forma

que actúan como factores confusores (6).

En esta investigación se pudo observar una alta prevalencia de

antecedentes infecciosos, más del 60% de los niños reportó al

menos un episodio infeccioso los dos meses previos, siendo las

enfermedades respiratorias las más frecuentes seguidas por las

diarreas y parasitosis intestinal. Estos datos coinciden con lo

reportado por el Sistema de Información de Epidemiología

Nacional del estado Carabobo, para la fecha del estudio donde

se mencionan como principales causas de morbi-mortalidad

en este grupo etario las diarreas, infecciones respiratorias agudas,

las parasitosis, los accidentes, la desnutrición infantil y la sepsis

(24).

En cuanto al estado de vitamina A, si bien en el mundo se

estima que cada año más de 250.000 niños desarrollan

ceguera irreversible debido al consumo inadecuado de

este nutriente (25), en Latinoamérica, no se disponen de

estadísticas que permitan evaluar la situación real. Los

resultados de algunos trabajos permiten identificar un

riesgo elevado de deficiencia de vitamina A en algunos

países de la región, como por ejemplo: El Salvador,

Nicaragua, Guatemala, Honduras, Ecuador y Belice,

siendo las prevalencias de valores bajos (<20µg/dL) entre

10% en Belice y el 36% en El Salvador, y de niveles

marginales entre 48% para Bolivia y 84% para Perú (26).

En este reporte no se muestra información sobre la

situación de vitamina A en el país, ya que para la fecha

de su realización, no existían trabajos a escala nacional.

En la presente investigación, se encontró que menos del

1% de los niños mostraron niveles bajos de retinol sérico,

sin embargo, 27,4% de ellos tuvieron niveles séricos

marginales. En cuanto a la CIC, 10,8% de los niños tuvieron

alteraciones del epitelio ocular, observándose una

correlación significativa con los niveles séricos de retinol.

La prevalencia de niveles bajos y marginales de retinol

encontradas en este estudio fueron más que las reportadas

en un Estudio Nacional, realizado en el periodo 2001-

2002 en niños menores de 59 meses de edad, donde se

encontraron niveles marginales de 5,3% (11), y fueron

más bajas que las reportadas por Montilva et al, (7) en

una población de estratos bajos en la ciudad de

Barquisimeto-Venezuela en niños menores de 7 años, con

una prevalencia de 14% de niveles bajos y 55,1% de

niveles marginales. En otro estudio realizado en un grupo

de niños venezolanos menores de 10 años con

desnutrición moderada, se reportó una prevalencia de

déficit de vitamina A de 10,5%, no observándose en

ningún caso, signos clínicos de xeroftalmia (8).

A pesar de las diferencias en las prevalencias de déficit

reportadas por los distintos estudios mencionados, al

aplicar los puntos de corte recomendados por la

Organización Mundial de la Salud para clasificar el déficit

de vitamina A como un problema de Salud Pública, este

es considerado un problema leve, en ninguno de los

trabajos se reportaron niveles de retinol sérico por debajo

de 10µg/dL (25).

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 5-13. 11

Estado de vitamina A y su relación con antecedentes infecciosos en escolares venezolanos

Con base en estos resultados se pudiera pensar que si bien,

la deficiencia de vitamina A parece ser un problema severo

en algunos países de Latinoamérica, en Venezuela

el riesgo es bajo de una deficiencia franca, pero, el hallazgo

de alteraciones histológicas del epitelio ocular (CIC

anormal) y de un porcentaje importante de niveles marginales

de vitamina A, indican que en Venezuela hay grupos

que se encuentran en una condición desfavorable ante

los procesos infecciosos y por tanto presentan un riesgo

mayor de morbi-mortalidad.

Aunque la malnutrición proteico calórica, no se asocia

necesariamente con signos oculares de la xeroftalmia (la

cual es la manifestación clínica más importante de la deficiencia

de Vitamina A), los niveles séricos de retinol suelen

estar disminuidos en los niños con esta patología, en

especial si es severa. Gran parte de la asociación puede

ser explicada por los hábitos alimentarios y los tipos de

enfermedades que perjudican tanto al estado calórico proteico

como al estado de vitamina A (6).

En esta investigación según los indicadores

antropométricos, se encontró una baja prevalencia de

déficit nutricional, no observándose asociación con el

estado de vitamina A según los dos indicadores utilizados.

Tampoco se encontró correlación entre el estado

nutricional antropométrico con los registros de antecedentes

infecciosos. La ausencia de asociación observada

en este estudio pudiera ser atribuida al bajo porcentaje

de desnutrición en la muestra, así como, por la ausencia

de casos moderados o severos de desnutrición y a la falta

de deficiencia franca de vitamina A en la población estudiada.

En el estudio de Montilva et al., los autores reportaron un

déficit nutricional de 24% sin encontrar diferencias significativas

en el valor promedio de retinol al comparar los

niños normales con aquellos que presentaban déficit en

los indicadores antropométricos Peso/Talla, Talla/Edad y

Peso/Edad (7).

Otra investigación realizada en la ciudad de Maracaibo,

Venezuela; en la cual se evaluó el estado de vitamina A

en 157 niños entre 2 y 6 años utilizando el indicador

Citología de Impresión Conjuntival, se reportó una prevalencia

de déficit de vitamina A de 35,4%. Los autores reportan

en este grupo un déficit nutricional leve de 11,3%

según Peso/Talla, un 5,6% de déficit moderado a severo

según Peso/Edad y 13,4% presentó talla baja. Tampoco

se encontró asociación entre el estado de vitamina A por

CIC con ninguno de los indicadores antropométricos (27).

En esta investigación solo se encontró asociación entre

los niveles séricos de retinol y las enfermedades respiratorias

del tracto superior. Estos resultados son similares a

los reportados por De Abreu y et al. quienes evaluaron

los antecedentes infecciosos gastrointestinales y respiratorios

agudos en el momento del ingreso del paciente a

un centro de recuperación nutricional, no encontrando

asociación significativa entre diarrea y retinol plasmático,

ni entre antecedentes de enfermedades respiratorias en

general y la concentración de retinol. Sin embargo, estos

autores si reportan asociación significativa de antecedentes

de catarro o neumonía con la concentración de retinol

plasmático (28).

La mayoría de las investigaciones realizadas para estudiar

la relación entre morbilidad y estado de vitamina A

se han enfocado a medir el efecto de la suplementación

sobre la incidencia, duración y recidiva del cuadro infeccioso.

Esta asociación ha sido reportada en diversos estudios

donde se ha medido el impacto de la suplementación

sobre la incidencia y duración de episodios diarreicos,

encontrándose que la administración tanto de dosis masivas

como de dosis diarias de vitamina A disminuyen

significativamente la incidencia de diarrea y riesgo de

recidiva (29-33). Sin embargo, existen otros estudios en

los cuales la evidencia no muestra el efecto benéfico de

la suplementación sobre la incidencia o prevalencia de

diarrea. La diferencia entre estos estudios pudiera atribuirse

en parte a la dificultad en definir lo que constituye

un episodio de diarrea.

La asociación entre el estatus corporal de vitamina A y

los antecedentes infecciosos del tracto respiratorio también

ha sido controversial. Si bien algunos trabajos de

investigación han mostrado que en niños con deficiencia

de vitamina A el riesgo de enfermar y morir por infección

del aparato respiratorio es mayor, este hallazgo no ha podido

confirmarse (34-36). En un metanálisis reciente en

niños de un mes a 6 años de edad en países en desarrollo,

en el cual se evaluaron 5 estudios a fin de determinar la

eficacia de la intervención de altas dosis de vitamina A

como un adjunto al tratamiento estándar de infecciones

agudas del tracto respiratorio inferior, se concluyó que no

hay evidencia de que la intervención con vitamina A mejore

la recuperación de neumonía (36).

Otra razón que dificulta la interpretación de la relación

entre morbilidad y deficiencia de vitamina A en estudios

de población, es el método de registro de las enfermedades

infecciosas. En la mayoría de los estudios, este es realizado

o bien por los padres o parientes inmediatos a los

niños o por los investigadores en la visita domiciliar. En

algunas de estas investigaciones, el reporte de morbilidad

se basa en un registro retrospectivo de dos, tres o cuatro

meses después de la suplementación durante el período

de intervención, forma de evaluar la morbilidad que pue12

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 5-13.

Páez et al.

de conducir a un sub-registro (6,29). En esta investigación

se siguió esta metodología, lo que pudiera inferirse la existencia

de un sub-registro de los antecedentes infecciosos

reportados.

En una revisión crítica de 11 estudios aleatorios realizados

en la India, que evaluó el efecto de la suplementación

sobre la morbilidad y mortalidad infantil, el autor concluye

que ninguno de los estudios fue adecuado en su metodología

(37). Del total de los estudios solo uno reportó

una reducción significativa de la mortalidad después de

la suplementación con Vitamina A y 3 indicaron algún

efecto benéfico de la vitamina A sobre la morbilidad. La

conclusión de esta revisión, es que los datos disponibles

no muestran una evidencia definitiva del beneficio substancial

de la suplementación de vitamina A sobre la

morbilidad o mortalidad infantil en India.

A pesar de que existen suficientes evidencias del papel

que juega la vitamina A en el mantenimiento de los tejidos

epiteliales y que cada vez es mayor el conocimiento

que evidencia su función sobre el sistema inmune, no fue

posible demostrar en este estudio una relación entre estado

corporal de vitamina A y la prevalencia de antecedentes

infecciosos, tales como diarrea, enfermedades del tracto

respiratorio, parasitosis, entre otros.

Si bien cada vez es más clara la evidencia del efecto beneficioso

de la vitamina A sobre la mortalidad infantil,

también parece haber mas trabajos que llegan a concluir

que la mejora del status corporal de vitamina A no parece

mejorar la frecuencia, duración y prevalencia de diarreas e

infecciones del tracto respiratorio.

En Venezuela el riesgo de una deficiencia franca de vitamina

A es bajo, pero, el hallazgo de alteraciones histológicas

del epitelio ocular y de un porcentaje importante de niveles

marginales de vitamina A, indican que existen grupos de

poblaciones vulnerables que presentan un riesgo mayor de

morbi-mortalidad. Por esta razón, es importante diseñar estrategias

que permitan mejorar el estado de vitamina A en

los grupos de riesgo de deficiencia de la misma, así como

acompañarlas con otras políticas o programas dirigidos a

una mayor adecuación de las condiciones sanitarias ambientales,

cumplimiento de los programas de inmunización

y seguridad alimentaria de los hogares.

Los hallazgos muestran en la población evaluada una asociación

entre el estado de vitamina A y las infecciones del

tracto respiratorio superior, la cual se debe continuar explorando

a fin de tratar de establecer definitivamente el

proceso de interacción.

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Recibido:21-02-2007

Aceptado: 03-11-2007