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REVISTA: Anales Venezolanos de Nutrición

NUMERO: Volumen 21, No. 1, Año 2008

TITULO: Hacia una definición de fibra alimentaria

AUTORES: Omar Eduardo García Ochoa, Ramón Benito Infante, Carlos Julio Rivera

RESUMEN: -

PALABRAS CLAVE: Fibra alimentaria; fibra dietética; polisacáridos; almidón resistente; Alimentary fiber; dietary fiber; polysaccharides; resistant starch

CONTENIDO: Tema general

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 25-30. 25

Hacia una definición de fibra alimentaria

Omar Eduardo García Ochoa 1, Ramón Benito Infante 1, Carlos Julio Rivera 2

1. Escuela de Nutrición y Dietética, Facultad de Medicina, Universidad

Central de Venezuela.

2. Especialista en Bioquímica. Escuela de Bioanálisis, Facultad de

Medicina, Universidad Central de Venezuela.

Solicitar copia a: Omar García. Escuela de Nutrición y Dietética. Facultad

de Medicina, Universidad Central de Venezuela. Ciudad Universitaria.

Los Chaguaramos, zona postal 1041-A. Caracas, Venezuela. Tlf: 0212

6053547. Fax: 0212 6937139 E.Mail. garciao@ucv.ve

Financiamiento: Esta investigación fue subvencionada por el CDCH-UCV

Nº 09-13-5500-2004.

Alimentary fiber definition

Abstract: Dietary fiber (DF) has been a topic of considerable interest among nutritionists and physicians for the last

35 years. This work was basically focused on an analysis of the dietary fiber definition, the currently existing

controversy and the new proposal to be included in such a definition. DF was defined as all nonstarch polysaccharides

plus lignin, which are not digested or absorbed in the human digestive tract. This definition does not include other

vegetable substances, such as, polyphenols, resistant protein or resistant starch, which are also resistant to digestion.

For most researchers this definition is not yet complete. Epidemiological investigations, have suggested the possible

relationship between the most common diseases in the modern Western societies and the dietary fiber.An Venez

Nutr 2008;21 (1): 25-30.

Key words: Alimentary fiber, dietary fiber, polysaccharides, resistant starch.

Resumen: La fibra alimentaria (FA) ha sido un tópico de considerable interés para los nutricionistas y médicos en

estos últimos 35 años. Este artículo presenta un análisis sobre la definición de fibra alimentaria y la controversia

que existe al respecto, así como las nuevas propuestas que han surgido para incluir en su definición. La FA fue

definida como: todos los polisacáridos no almidones más la lignina, que no pueden ser digeridos o absorbidos en

el intestino delgado humano. Esta definición no incluye otros componentes vegetales tales como: polifenoles,

proteínas resistentes y almidones resistente, los cuales son también resistentes a la digestión. Para muchos investigadores,

la definición de FA aun no esta concluida o completa. Las investigaciones epidemiológicas han indicado,

la posible relación entre las enfermedades más comunes en las modernas sociedades occidentales y la fibra

alimentaria. An Venez Nutr 2008;21 (1): 25-30.

Palabras clave: Fibra alimentaria, fibra dietética, polisacáridos, almidón resistente.

Introducción

La investigación bioquímica sobre carbohidratos y las

posibles implicaciones que puedan tener estos en la nutrición

y en la salud del ser humano, ha tenido una gran

importancia a raíz de las nuevas metodologías desarrolladas

a lo largo del siglo XX, para su determinación y

cuantificación, llegando a identificar lo que se conoce

hoy en día como: fibra dietética, dietaria o alimentaria

(FA).

Los efectos de la fibra alimentaria sobre la nutrición humana

en estos últimos años, han tenido un creciente interés,

tanto en los científicos y el público en general.

Las investigaciones epidemiológicas, particularmente las

realizadas a principio de los años setenta del siglo XX,

han indicado la posible relación entre las enfermedades

más comunes en el hemisferio occidental y la fibra en la

dieta (1-3). Las mismas están dirigidas a comprender los

mecanismos por los cuales la fibra alimentaria tiene un

particular efecto beneficioso en la salud humana y en la

prevención de ciertas enfermedades; convirtiéndose hoy

en día, en un componente importante en la dieta (4).

Numerosos trabajos muestran la importancia de la fibra

alimentaria como un agente protector en enfermedades

tales como: diabetes, cáncer de colon, enfermedades

cardiovasculares, diverticulitis, hipercolesterolemia, entre

otras (5-9).

Actualmente, se recomienda a los consumidores que

incrementen el consumo de productos vegetales (frutas,

cereales, leguminosas, etc.) en sus dietas y a la industria

de alimentos, para que «enriquezcan» sus productos con

fibra alimentaria o con algunos componentes de ella, hoy

en día considerados como fitoquímicos (10).

El desarrollo de esta investigación fue motivada por la

creciente necesidad de conocer un poco más sobre la

definición de fibra alimentaria y la búsqueda hacia una

definición única, debido a la controversia que aun persiste

acerca de la definición de la fibra alimentaria en el

mundo, así como a la poca información al respecto que

existe en Venezuela. Este artículo presenta un análisis sobre

la definición de fibra alimentaria y la controversia

surgida en estos últimos años en torno a la definición de

26 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 25-30.

García Ochoa et al.

la fibra alimentaria y de sus componentes, así como nuevos

elementos a considerar en su definición

La fibra alimentaria: aspectos históricos

Él término “fibra”, en anatomía vegetal, se encuentra asociado

a los constituyentes fibrosos de la pared de la célula

vegetal, los cuales engloban estructuras tan complejas

como las hemicelulosas, la celulosa y la lignina, como

componentes principales (11). En su estado natural, las

fibras vegetales forman unidades funcionales y bien diferenciadas

y gran variedad de polisacáridos formados por

largas cadenas de cientos de moléculas de glucosa o con

la presencia de otros azucares, en forma lineal, o con ramificaciones

y con diferentes pesos moleculares que constituyen

las fibras vegetales. Estos polisacáridos se encuentran

mezclados entre sí, en forma muy compleja, lo que

dificulta su clasificación química y estructural (12).

A la fibra alimentaria, se le han dado diferentes nombres a

través del tiempo: salvado, afrecho, fibra cruda, fibra no

nutritiva, residuo vegetal indigerible, carbohidratos no

disponibles y “plantix” (13,14).

El término fibra cruda (FC), se usó ampliamente hasta hace

poco tiempo, especialmente en nutrición animal y en el

análisis de alimentos para humanos. Se entiende por FC a

todas aquellas sustancias orgánicas no nitrogenadas, que

no se disuelven tras hidrólisis sucesivas; una en medio

ácido y otra en medio alcalino. El principal componente

de la FC es la celulosa (90%), hemicelulosas y lignina (15).

Estos componentes, conforman en su mayoría la fracción

insoluble de la fibra.

El concepto de FC fue dejado a un lado en el campo de la

nutrición; básicamente, por que, la metodología aplicada

para su cuantificación obtenía valores que subestimaban

el valor real del contenido de la fibra en los alimentos,

este se sustituyó progresivamente por el de fibra

alimentaria.

El término FA, lo introdujo por primera vez, por el médico

inglés Hispsley en 1953 y la describió como: “el material

derivado de la pared celular vegetal en los alimentos (16).

La FA, es un término genérico que cubre una amplia variedad

de sustancias orgánicas con diferentes propiedades

y efectos fisiológicos distintos, ya que químicamente

engloban a los hidratos de carbono o carbohidratos.

A finales de los años sesenta, se utilizó el término

“carbohidratos no asimilables” (17), para referirse a los

carbohidratos que resisten la digestión enzimática en el

tracto digestivo superior. Esta definición, supone que la

degradación en el tracto inferior del sistema digestivo, no

era tan importante y se ignoraba a otros componentes de

la pared celular de las plantas, tales como: la lignina, la

cutina, etc.

Trowell en 1972 (2), encontró diferencias en la prevalencia

de enfermedades no infecciosas en zonas rurales de

África y países occidentales; con relación al tipo de dieta

consumida y definió FA como la parte de las paredes

celulares vegetales, incluidas en la dieta humana que resiste

la acción de las secreciones del tracto gastrointestinal.

En 1974 el mismo autor (18) modifica dicha definición

para incluir otras sustancias asociadas a los polisacáridos

estructurales tales como: la lignina, ceras, cutina,

polifenoles, proteínas indigeribles, una fracción de lípidos

y compuestos inorgánicos.

Igualmente Trowell en 1976 (19), define a la FA como: la

suma de todos los polisacáridos y la lignina, resistentes a

la hidrólisis de las enzimas endógenas del tracto digestivo

humano. En 1976, también surge un nuevo término

“plantix”, como una alternativa a la definición de la FA,

la cual incluía: a todos aquellos polisacáridos que no son

digeridos por las enzimas gastrointestinales humanas,

pero, que pueden ser digeridos por la microflora intestinal

(20 -22). Este término alternativo, no contó con el

respaldo de los investigadores en este campo.

Se ha propuesto que la FA pudiera ser medida, como todos

los polisacáridos no amiláceos en los alimentos de

origen vegetal y excluir la lignina de la determinación de

la fibra (23). Por otra parte, se ha señalado que la lignina

no es un carbohidrato y que es un componente minoritario

en la dieta humana y sumamente difícil su determinación

en el laboratorio, por lo tanto, debe ser eliminado

de la definición (24,25).

Cummings en 1981 (26), definió a la fibra en función de

las sustancias químicas que la componen, sin incluir aspectos

fisiológicos que aun no se conocen exactamente.

Englyst (27) propone definir a la FA como el conjunto de

los polisacáridos, excepto el almidón y la lignina, que

resisten a las enzimas del tracto gastrointestinal humano.

Asp (28) plantea que debe excluirse totalmente de la definición

de fibra alimentaria, el almidón y la lignina.

Lanza y Butrom en 1986 (29), definieron a la FA como la

suma de todos los polisacáridos no amiláceos y la lignina,

presente en los alimentos que no son digestibles por las

secreciones endógenas del tracto digestivo humano.

En 1991, investigadores japoneses (30), propusieron una

definición de FA más amplia, afirmando que: son todas

las componentes indigeribles en los alimentos, los cuales

son resistentes a las enzimas digestivas de humanos.

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 25-30. 27

Hacia una definición de fibra alimentaria

Procedimientos analíticos para la determinación de fibra:

Las metodologías para la determinación y medida de la

FA, se han desarrollado como parte de trabajos de investigación,

de manera de obtener componentes de la pared

celular vegetal que usualmente consumen mucho tiempo

y esfuerzo. Todas ellas derivan del método clásico de la

fibra cruda (FC); metodología que hoy solo se aplica en

nutrición animal (14).

El método de la (FC), primero es altamente empírico y no

suministra una medida exacta de algún componente específico

o grupos de ellos y segundo, es una medida muy

pequeña y variable de la fibra total y en tercer lugar, un

método complicado con un bajo grado de precisión (24).

Los métodos utilizados para medir el contenido de fibra

en los alimentos se pueden dividir en tres categorías estas

son: a) métodos gravimétricos b) métodos colorimétricos

y c) métodos cromatográficos, basados en el empleo de

la cromatografía de gas líquido (GLC) (31).

Los métodos gravimétricos, miden un residuo indigerible

después de una solubilización química o enzimática de

los constituyentes no fibrosos de los alimentos. Los métodos

colorimétricos, emplean reacciones químicas que

producen complejos coloreados con los carbohidratos,

que pueden ser determinados por espectrofotometría a

una determinada longitud de onda.

En los métodos que emplean la cromatografía de gas líquido

(GLC), los componentes monoméricos de los

polisacáridos de la fibra, son liberados por hidrólisis ácida,

separados y contados por GLC.

Métodos gravimétricos

Las definiciones de fibra alimentaria y el enfoque que se

le da a estas; se han desarrollado varios métodos, para

determinar analíticamente el contenido de fibra en los

alimentos. El más antiguo es de la FC; desarrollado hace

más de 100 años con el fin de determinar la cantidad de

material no digerible presente en el forraje para animales

herbívoros (32).

Van Soest (33), ya había reportado, que el 40% de los

componentes de la fibra, se perdían con dicho método.

Con el fin de solventar las pérdidas de componentes

fibrosos, que se producen al aplicar el método de FC, fueron

diseñados algunos métodos alternativos.

Uno de esos métodos, es el de Van Soest (34) conocido

como el método de Fibra por Detergente Acido (FDA),

que determina principalmente celulosa y lignina y el otro

método, lo constituye el descrito por Van Soest y Wine

(35); el cual utiliza Detergente Neutro (FDN). En ambos

métodos, se utilizan sustancias químicas (detergentes) que

solubilizan todo material diferente a la fibra, quedando

un residuo vegetal insoluble.

Métodos enzimáticos

Se han desarrollado métodos enzimáticos mediante los

cuales, se trata de simular los cambios químicos, que le

ocurren a los componentes de la FA en el tracto

gastrointestinal humano. Los métodos enzimáticos utilizan

enzimas obtenidas por biotecnología con una alta

actividad para hidrolizar almidones, proteínas y lípidos

que se encuentran formando la estructura de la fibra, conjuntamente

con los polisacáridos indigeribles.

Con estos métodos, se determina el material insoluble

remanente al final del proceso de digestión enzimática.

La aplicación de los métodos enzimáticos, presentan

ciertas ventajas con respecto a los métodos químicos. En

el método enzimático, no ocurre la pérdida de material

fibroso por solubilización.

Una diferencia importante, entre los métodos químicos

que emplean detergentes biológicos y los métodos

enzimáticos es que estos últimos, emplean enzimas específicas

que hidrolizan y solubilizan los constituyentes no

fibrosos, simulando un proceso fisiológico normal que

puede ocurrir en el tracto gastrointestinal humano. Por lo

cual, el valor estimado y las características de la FA probablemente,

sea muy similar al obtenido del proceso digestivo

normal.

La metodología desarrollada por Prosky y colaboradores

(36) y sus posteriores modificaciones, fue de gran utilidad

en este campo de investigación y es el método oficial de

la Association of Oficial Analytical Chemists (A.O.A.C.).

El método de Prosky es el que mas se usa en el mundo. En

Venezuela, se ha utilizado en varios laboratorios de investigación,

con muy buenos resultados en la determinación

y medición de la fibra alimentaria (37-40).

La fibra alimentaria: el dilema de su definición

Establecer una definición de fibra alimentaria fue históricamente,

la búsqueda de un punto de equilibrio, entre los

conocimientos actuales que se tienen en nutrición y la

capacidad y eficiencia de los métodos analíticos para su

determinación. Actualmente, el consenso esta dirigido a

una definición sobre la base de hechos fisiológicos y no

en procedimientos analíticos, precisamente para evitar

confusiones en este campo (41).

28 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 25-30.

García Ochoa et al.

En las últimas décadas, se han presentado una serie de

nuevas definiciones sobre fibra, las cuales han sido aceptadas

o rechazadas por la comunidad científica, de acuerdo

a los intereses particulares de cada grupo, en función

de los componentes vegetales que pueden entrar en la

definición. Se ha sugerido por ejemplo, que a la definición

dada por Lanza y Butrom, se le incluya los llamados:

“Almidones Resistentes” (AR) (42).

Él término de AR, fue introducido por Englyst y et al 1982

(43) para referirse al almidón producido de la solubilización

con hidróxido de potasio (KOH) o con dimetilsulfóxido

(DMSO), previa a la posterior hidrólisis enzimática.

El grupo de trabajo «EURESTA» (44) creado dentro del

programa FLAIR de la Unión Europea (European Flair

Concerted Action on Resistant Starch), definió a los AR,

como: “el conjunto de almidones y productos de degradación

del mismo, que no son hidrolizados por las enzimas

intestinales del hombre sano”.

Algunos investigadores no están de acuerdo en incluir los

AR en la definición de FA. Englyst y Kingman (45), sostienen

que la cantidad de AR depende de como se haya

procesado y manipulado la muestra de alimento antes del

análisis. Por lo tanto, la inclusión de AR en la definición

de FA, dificultaría la elaboración de tablas de composición

de alimentos; sobrestimando el verdadero contenido

de la fibra, en alimentos ricos en almidón.

La Asociación Americana de Analistas Químicos (A.O.A.C)

en 1995(46), aboga por una definición más fisiológica de

la FA y además sugiere, que se incluyan los oligosacáridos

resistentes a la digestión de las enzimas del tracto intestinal

humano

El Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos del Reino

Unido (I.F.S.T) (47), sostiene que la FA debe ser definida

como: un material alimenticio, particularmente de origen

vegetal que no es hidrolizado por las enzimas del tracto

digestivo humano, pero, que puede ser digerido por la

microflora intestinal. Los componentes vegetales que entran

dentro de esta definición incluyen: polisacáridos no

amiláceos tales como: celulosas, algunas hemicelulosas,

gomas y pectina así como los almidones resistentes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha adoptado

el uso del término polisacáridos distintos del almidón para

referirse a la fibra alimentaria, así como para expresar sus

recomendaciones dietéticas de la misma (48).

Un panel de expertos, designado por la Academia

Americana de las Ciencias, propuso recientemente que

la fibra alimentaria sea considerada como aquella que

consiste de carbohidratos indigeribles y la lignina, que

permanecen intactos e intrínsecamente presentes en las

plantas (49). Esta definición reconoce a todos los

carbohidratos indigeribles dentro de la gran diversidad

de carbohidratos presentes en la dieta humana y que no

son digeribles por las secreciones del tracto intestinal

humano y como tal, podría tener su impacto sobre la

metodología analítica para determinar la fibra.

Lunn y Buttriss (50) sostienen que la fibra como tal, es

una entidad dietética muy compleja y que contiene

muchos componentes indigeribles presentes en los

alimentos. En este sentido, esta última definición, incluye

no solamente los polisacáridos indigeribles, sino también

los almidones resistentes, los mucopolisacáridos presentes

en el tejido animal y otros componentes distintos a los

carbohidratos. Donde todos tienen en común, ser

indigeribles a las enzimas del tracto intestinal humano.

Algunos componentes de la fibra, que se encuentran, ya

sea, en la fracción soluble o insoluble de la misma; se

comportan como agentes promotores de la salud;

catalogándose entonces como agentes prebióticos y

probióticos, una categoría dentro de los alimentos

funcionales (51).La microecología del tracto gastrointestinal

humano, se puede ver afectada por la fibra alimentaria

presente en prebióticos y probióticos. De allí surge la

importancia de la fibra alimentaria como alimento funcional

(52).

Algunos autores señalan, que la FA por si misma, podría

considerarse un «alimento funcional». Es decir, alimentos

o nutrientes que contienen componentes o elementos

fisiológicamente activos. El término «funcional» implica,

que el nutriente posee demostradas propiedades

beneficiosas para la salud (53-55). La tendencia actual,

es la de incluir definitivamente a la fibra alimentaria como

un alimento funcional, que debe formar parte de la dieta

diaria del ser humano.

El concepto de fibra alimentaria, puede tener diversas

definiciones dependiendo de quien la estudie, pero, la

mayoría de los autores la han definido, en función de sus

efectos en el tracto gastrointestinal humano y no en algo

netamente químico o físico o bien, basándose en las

metodologías analíticas para su determinación.

Tales definiciones, aunque algunas arbitrarias, han servido

de punto de partida para las investigaciones en este campo.

Sin embargo, actualmente se hace necesario contar con

métodos específicos que determinen los componentes

individuales de la FA y cuales de ellos, son responsables de

los efectos benéficos o adversos sobre la salud humana.

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (1): 25-30. 29

Hacia una definición de fibra alimentaria

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Recibido: 25-07-2007

Aceptado: 04-02-2008