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REVISTA: Anales Venezolanos de Nutrición

NUMERO: Volumen 21, No. 2, Año 2008

TITULO: Anemia y deficiencia de hierro en niños menores de cuatro años de una localidad en Valencia

AUTORES: Liseti Solano, María Adela Barón, Armando Sánchez Jaeger y María Páez

RESUMEN: -

PALABRAS CLAVE: Anemia; deficiencia de hierro; infantes; niños; Anaemia; iron-deficiency; infants; children

CONTENIDO: Nutrición y salud pública

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 63-69. 63

Anemia y deficiencia de hierro en niños menores de cuatro años

de una localidad en Valencia

Liseti Solano1, María Adela Barón1, Armando Sánchez Jaeger1 y María Páez1

1. Centro de Investigaciones en Nutrición. Facultad de Ciencias de la

Salud. Universidad de Carabobo.

Financiamiento: Agencia Internacional de Energía Atómica. Proyecto

ARCAL RLA-6/053; Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de

la Universidad de Carabobo y Protinal-Proagro, C.A.

Solicitar copias a: Liseti Solano. Centro de Investigaciones en Nutrición

“Dr. Eleazar Lara Pantin”. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad

de Carabobo. Teléfono 0241-8672852. Apartado Postal 3458, El Trigal.

Valencia. Estado Carabobo. Venezuela. 2002-A.

e-mail: lsolano@uc.edu.ve y mbaron@uc.edu.ve

Anaemia and iron deficiency in children under four years

of age from a location in Valencia

Abstract. Iron deficiency with or without anaemia is one of the most frequent nutritional deficiencies in Venezuela,

especially in socioeconomic deprived population. Due to the higher risk for children below four years of age for

this deficiency, assessment of prevalences was determined by a descriptive and cross sectional study on 543 children

from 6 to 48 months of age, living in “Miguel Peña”, a low income area of Valencia, Carabobo. Assessment

included hemoglobin (automated method), serum ferritin (IRMA) and C reactive protein (nephelometry). Statistical

analysis included descriptive values, Mann-Whitney and Kruskal-Wallis test (p <0.05). Most of the families (96.4%)

were living in poverty. Anaemia and iron deficiency were found in 26.9% and 77.7% of children and 23.6% had

ferropenic anaemia. 63.7% of anaemia was of low intensity and 36.3% was moderate. Children aged 6 to 24

months had the higher prevalence for anaemia and iron deficiency but boys had higher anaemia prevalence. It is to

be concluded that anaemia as a Public Health problem is moderate. Coincidence of anaemia and ferropenic

anaemia shows that anaemia is mostly due to iron deficiency. These results, even though they come from a local

source, they reflect the high nutritional risk of the population aged 6 to 24 months, in whom early weaning,

inadequate food introduction and insufficient iron supplementation, common practices in our area and country,

makes them a disadvantaged group as its physiology, immune response, learning abilities and growth and development

will be damaged. An Venez Nutr 2008;21 (2): 63-69.

Key words: Anaemia, iron-deficiency, infants, children.

Resumen. La deficiencia de hierro (DH) con o sin anemia es uno de los trastornos nutricionales más frecuentes en

Venezuela, especialmente en los estratos sociales más bajos. Debido al alto riesgo que tienen los niños menores de

cuatro años para esta deficiencia, se plantea la evaluación de las prevalencias de anemia y de deficiencia de hierro

mediante un estudio descriptivo, transversal sobre 543 niños entre 6 y 48 meses de edad, de la parroquia Miguel

Peña, Valencia, Carabobo, 2005. Se determinó hemoglobina (método automatizado), ferritina sérica (IRMA) y

Proteína C Reactiva (nefelometría). Análisis de estadísticos descriptivos, pruebas de Mann-Whitney y Kruskal-

Wallis (p < 0,05). El 96,4% de las familias se encontraban en pobreza. Las prevalencias globales de anemia y de

DH fueron de 26,9% y 77,7%, y la de anemia ferropénica fue 23,6%. Un 63,7% presentó anemia leve y 36,3%,

moderada. Los más afectados fueron los menores de 2 años y los varones. Se concluye que la prevalencia de

anemia encontrada constituye un problema de Salud Pública moderado. La coincidencia entre la prevalencia de

anemia y la de anemia ferropénica señala que la anemia encontrada tiene su origen casi exclusivamente por

deficiencia de hierro. Los resultados, aún cuando tienen un carácter local, reflejan el alto riesgo nutricional de la

población menor de 48 meses, en quienes el destete precoz, la inadecuada ablactación y la insuficiente

suplementación con hierro, conductas frecuentes en nuestra área y país, los coloca en situación de minusvalía

fisiológica, inmunológica, de aprendizaje y de crecimiento y desarrollo. An Venez Nutr 2008;21 (2): 63-69.

Palabras clave: Anemia, deficiencia de hierro, infantes, niños.

Introducción

La deficiencia de hierro y la anemia ferropénica

representan los principales problemas nutricionales de

micronutrientes en los países en desarrollo. Este problema

afecta principalmente mujeres embarazadas, lactantes,

preescolares y escolares (1).

En Venezuela, datos del estado Vargas en el año 2001

muestran prevalencias de 63,7% de anemia y de 64%

para deficiencia de hierro en menores de dos años; y en

niños entre dos y 4 años, siendo las proporciones de

afectación de: 46,7% para anemia y 40,2% de deficiencia

de hierro. En la ciudad de Caracas se encontró en el año

2003 que 57% de los menores de dos años presentaban

anemia; mientras que en el Eje Norte (año 2004, estados

Cojedes, Guárico y Portuguesa, la anemia estaba presente

en 71,4% de los niños (2).

La deficiencia de hierro como problema de Salud Pública,

según datos de Fundacredesa y del Instituto Venezolano

64 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 63-69.

Solano et al.

de Investigaciones Científicas (3), en 14 ciudades del país

indican que en los estratos IV y V, según el método de

Graffar modificado (4), 48% de los niños entre 6 meses y

2 años tiene anemia y 52% tiene deficiencia de hierro. En

menores de 5 años, de estratos bajos, la prevalencia de

anemia es de 43%.

En la Zona Metropolitana de Caracas, más recientemente,

Vásquez et al. han reportado una prevalencia de 67,86%

de anemia en lactantes y de 33,18% en preescolares; lo

que indica que la situación de anemia no ha tenido

cambios favorables a nivel nacional (5).

Información del Centro de Investigaciones en Nutrición

(CEINUT) de la Universidad de Carabobo, sobre estudios

locales reflejan similar condición a la nacional, en la

situación nutricional global y del hierro en la población

infantil. En estudios realizados por este grupo de

investigación en dos áreas geográficas de la Parroquia

Miguel Peña de la ciudad de Valencia se ha reportado

una prevalencia de 25,9% de anemia en preescolares para

el año 2002 (6) y de 17,2% en menores de quince años

para el 2004 (7) sobre niños que asisten a una escuela de

esta Parroquia. La prevalencia de anemia se diagnosticó

por la concentración de hemoglobina circulante acorde a

la edad y con base en referencias internacionales (8) y la

deficiencia de hierro, medida por ferritina sérica, fue de

69,0% para los preescolares (6).

Estos reportes señalan a la deficiencia de hierro con o sin

anemia como uno de los trastornos de la nutrición más

frecuente en Venezuela, y con mayor afectación en los

estratos sociales más bajos, en los cuales hay una

disminución en el consumo de proteínas animales,

principales fuentes de hierro hemínico, y un predominio

en el consumo de proteínas de origen vegetal, las cuales

contienen inhibidores de la absorción de este mineral (9).

Ante la escasa bibliografía en Venezuela sobre la

prevalencia de anemia y de deficiencia de hierro en niños

menores de 48 meses; así como al alto riesgo que tiene

estos niños de presentar estas deficiencias posterior al

destete y a la escasa cobertura de los programas

nutricionales, se plantea la evaluación de la situación a

nivel comunitario con relación a la anemia y deficiencia

de hierro como paso previo al desarrollo de programas de

prevención e intervención nutricional sostenibles.

Métodos

Se trata de un estudio descriptivo, de corte transversal a

fin de diagnosticar la situación de la población con relación

a anemia y deficiencia de hierro.

La población está ubicada en la Parroquia Miguel Peña,

Municipio Valencia de la zona sur de la ciudad de

Valencia, estado Carabobo, año 2005. En esta parroquia

se ubican mayoritariamente familias con condiciones de

vida que las califican como del estrato IV y V, según Graffar

(4,10).

Para el muestreo se consideró como base los estudios

realizados por el Centro de Investigaciones en Nutrición

en la zona, con reportes sobre la proporción de niños

con deficiencia de hierro, en 69% para preescolares y

escolares y de acuerdo a esto; con un riesgo alfa de 0,05

y un poder de 0,9, se estimó un tamaño muestral mínimo

de 200 niños.

Posteriormente, en la zona en estudio, se levantó el censo

de los niños entre seis y cuarenta y ocho meses de edad.

Los representantes de las familias y de la comunidad

fueron citados a reuniones para plantear los objetivos,

los beneficios y los posibles riesgos de la participación

en el estudio. De aquellos representantes que aceptaron

participar mediante firma del consentimiento, se elaboró

una lista con los nombres y edad de los niños y entre los

que cumplieron con el criterio de inclusión de no presentar

enfermedad aparente; se realizó la selección aleatoria de

la muestra, quedando conformada por 543 niños. Se

obtuvo el aval del Comité de Etica del Consejo de

Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad

de Carabobo para el estudio.

La edad promedio de los sujetos fue de 1,9±0,8 años,

siendo 48,3% niños y 51,7% niñas. La distribución de los

niños estudiados por edad fue de 17,1% menores de un

año; 36,8% entre 1 y 2 años, 31,3% entre 2 y 3 años y

14,7% entre 3 y 4 años.

El día de la cita se extrajo la muestra de sangre (5 mL, en

condiciones de ayuno); la cual se distribuyó de la siguiente

forma: 3 ml de sangre en tubo con EDTA para la

determinación de Hemoglobina por método automatizado

(contador hematológico, marca Beckman Coulter, modelo

Ac.T 5diff). Con los 2 ml restantes, mediante centrifugación

se obtuvo el suero para la determinación de ferritina sérica,

mediante ensayo inmunoradiométrico (IRMA, Diagnostic

Product Corporation). El componente inflamatorio se

determinó, a los fines de realizar la corrección de los

valores de ferritina en menores de cinco años (8), mediante

la concentración de Proteína C Reactiva, por ensayo de

inmunoprecipitación de fase líquida con detección

nefelométrica (kit comercial marca Turbox de Orion

Diagnóstica).

Para definir anemia se estableció como punto de corte

un valor de hemoglobina inferior a 11,0 g/dL para niños

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 63-69. 65

Anemia y deficiencia de hierro en niños menores de cuatro años de una localidad en Valencia

menores de 4,9 años, según recomendaciones de la

Organización Mundial de la Salud (8,11). También, de

acuerdo a los criterios de la Organización Mundial de la

Salud, se consideró anemia severa a una concentración

de Hb menor de 7,0 g/dL, moderada entre 7,0 y 9,9 g/dL

y leve entre 10,0 y 10,9 g/dL (12).

Para definir deficiencia de hierro, se estableció como punto

de corte un valor de ferritina sérica inferior a 12 ng/ml (8).

En aquellos niños que presentaron valores de Proteína C

Reactiva superior a 10 mg/L (indicativo de procesos

infecciosos y/o inflamatorios) se elevó el punto de corte

de ferritina a 30 ng/ml para clasificarlos como deficientes

en hierro. Se consideró anemia ferropénica, cuando se

presentaban valores de ferritina sérica y de hemoglobina

inferior a los puntos de corte (8).

El análisis estadístico se realizó en el programa SPSS para

Windows, versión 11.0. Los datos se presentan como mínimos

y máximos, promedios, desviación estándar, intervalos

de confianza (IC 95%) y mediana. Se realizaron pruebas

de normalidad para cada variable a fin de seleccionar

el método estadístico más adecuado para el análisis

de los datos. Debido a que algunas variables no seguían

una distribución normal se usaron las pruebas no

paramétricas de Mann-Whitney para identificar diferencias

de promedios entre dos grupos (género). Para diferencias

de promedios entre tres o más grupos (edad) se usó la prueba

de Kruskal-Wallis; usando la prueba de Mann Whitney

acompañada de la correción de Bonferroni para analizar

cual grupo marcaba la diferencia. El nivel de significancia

fue un valor de p < 0,05. Las variables bioquímicas fueron

transformadas a categóricas utilizando los puntos de corte

mencionados y para evaluar las diferencias de proporciones

entre los grupos (edad y género) se utilizó la prueba de

Chi-cuadrado y se calcularon los Odds Ratios con los intervalos

de confianza (IC 95%).

Resultados

Un 96,4% de las familias se encontraban en situación de

pobreza (58,9% pobreza relativa y 37,6% pobreza crítica),

35,6% vivían en hacinamiento (4 a 10 personas por

dormitorio), 37,7% de los hogares estaban conformados

más de una familia (2 a 5), un 46,2% de las madres tenían

educación básica o sabían leer y escribir y 2,5% eran

analfabetas.

En los niños evaluados, la prevalencia de anemia fue de

26,9%; y la clasificación según el grado de severidad mostró:

63,7% de anemia leve y 36,3% de moderada; y no se

encontró anemia severa. La prevalencia de deficiencia de

hierro fue de 77,7% y; la de anemia ferropénica 23,6%.

El Cuadro 1 presenta las prevalencias de anemia, de deficiencia

de hierro y de anemia ferropénica, de acuerdo a

los grupos de edad. Se observa que los niños menores de

2 años presentaron porcentajes estadísticamente más altos

para anemia y anemia ferropénica, siendo el riesgo

para este grupo 3,1 y 1,7 veces mayor, respectivamente.

Para la deficiencia de hierro, no se observaron diferencias

significativas entre los grupos de edad.

Como consecuencia del hallazgo anterior, se separaron

los niños en cuatro grupos de edad, a fin de conocer si las

prevalencias de anemia y de deficiencia de hierro eran

diferentes según esta nueva agrupación (Figura 1). La anemia

fue mayor en el grupo de 1 a 2 años (41,1%), ubicándose

los menores de 1 año en segundo lugar (32,2%). Los

niños entre 2 y 3 años mostraron 24,7% de prevalencia y

la menor proporción (2,1%) se observó en los mayores de

3 años (Chi2= 52,05; p=0,000). La mayor proporción de

niños con valores bajos de ferritina fue de 39,1%, en el

grupo de 1 a 2 años, de 32,0% en los de 2 a 3 años, y de

14,9% y 14% para los menores de un año y los mayores

de tres años, respectivamente (Chi2= 8,99; p=0,029).

Cuadro 1. Prevalencia de anemia, deficiencia de hierro y anemia

ferropénica según grupos de edad, en niños entre seis y cuarenta y ocho

meses. Parroquia Miguel Peña. Valencia, Venezuela. 2006.

Edad en años

<2 2-4 Chi2 (p) OR (IC 95%)

n (%) n (%)

Anemia * 107 (36,5) 39 (15,6) 30,02 (0,000) 3,1 (2,0-4,7)

Deficiencia de hierro 228 (77,8) 194 (77,6) 0,004 (0,952) 1,0 (0,6-1,5)

Anemia ferropénica * 90 (30,7) 38 (15,2) 18,02 (0,000) 1,7 (1,2-2,2)

Menores de 2 años: n=293; entre 2 y 4 años: n= 250

* Diferencias significativas

OR: Odds Ratio. (IC 95%): Intervalos de confianza 95%

66 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 63-69.

Solano et al.

Número de niños por grupo de edad: < 1 (n=93), 1-2 (n=200), 2-3 (n=170)

y 3-4 (n=80)

Figura 1. Prevalencia de anemia y de deficiencia de hierro

según grupo de edad en niños entre seis y cuarenta y

ocho meses. Parroquia Miguel Peña. Valencia, Venezuela.

2006.

Al comparar las proporciones de niños según el estado

de hierro y su distribución por sexo (Cuadro 2) se observó

que la prevalencia de anemia y de anemia ferropénica

fue significativamente mayor en los varones. No se

observó asociación estadísticamente significativa para la

prevalencia de deficiencia de hierro.

En el Cuadro 3 se presentan los estadísticos descriptivos y

la comparación de los valores de hemoglobina y ferritina.

Para este análisis, se desagregó la información en cuatro

grupos, sobre la base de la mayor vulnerabilidad en los

menores de un año. Estos niños fueron quienes presentaron

los valores más bajos en hemoglobina; mientras que

para la ferritina, los valores mas bajos se encontraron en el

grupo de 2 a 3 años; y los más altos en menores de 1 año.

Se infiere con un 95% de confianza que existen diferencias

significativas entre los grupos de edad en ambas variables.

Sin embargo, al compararlos por cada dos grupos y aplicando

la corrección de Bonferroni, a diferencia de la hemoglobina,

se encontró que en la ferritina sérica las diferencias

solo se observaron en el grupo menor de un año,

con respecto al de 1-2 años y 2-3 años.

Cuadro 2. Categorías de estado de hierro según sexo en niños entre seis y cuarenta

y ocho meses. Parroquia Miguel Peña. Valencia, Venezuela. 2006.

Masculino Femenino Chi2 (p) OR (IC 95%)

Anemia * 81 (55,5) 65 (44,5) 4,17 (0,041) 1,4 (1,0-2,1)

Deficiencia de hierro 210 (49,8) 212 (50,2) 1,73 (0,188) 1,3 (0,8-1,9)

Anemia ferropénica * 74 (28,2) 54 (19,2) 6,13 (0,013) 1,2 (1,0-1,6)

Masculino n=281; femenino n=262

* Diferencias significativas

OR: Odds Ratio. (IC 95%): Intervalos de confianza 95%

Cuadro 3. Descriptivos de hemoglobina y ferritina y comparación grupos de

edad en niños entre seis y cuarenta y ocho meses. Parroquia Miguel Peña. Valencia,

Venezuela. 2006.

Edad (años) < 1 (n=93) 1-2 (n=200) 2-3 (n=170) 3-4 (n=80)

Hemoglobina (g/dL)

Media±DE 10,8±0,9* 11,3±1,1 11,7±1,1 12,3±0,8

(95% IC) (10,6-11,0) (11,1-11,4) (11,6-11,9) (12,1-12,5)

Mediana 10,9 11,4 12,0 12,3

Ferritina sérica (µg/L)

Media±DE 16,9±20,6** 12,0±24,8 10,5±15,5 12,1±11,2

(95% IC) (12,6-21,1) (9,4-16,3) (8,2-12,9) (9,6-14,6)

Mediana 8,4 3,8 3,9 8,3

Hemoglobina: Kruskal-Wallis ?2 92,1 p: 0,000.

* Mann Whitney con corrección de Bonferroni: todos los grupos de edad difieren entre si.

Ferritina: Kruskal-Wallis ?2 13,8 p: 0,003.

** Mann Whitney con corrección de Bonferroni: grupo < 1 año diferente a los grupos de

1-2 años y de 2-3 años.

0

10

20

30

40

50

<1 1 a 2 2 a 3 3 a 4

Grupo de edad (años)

%

Anemia Defic. De hierro

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 63-69. 67

Anemia y deficiencia de hierro en niños menores de cuatro años de una localidad en Valencia

Las comparaciones entre los valores de hemoglobina y

ferritina según género (datos no mostrados), no

evidenciaron diferencias significativas para la

hemoglobina; aún cuando existió una tendencia a valores

más altos en las niñas (Masc: 11,4±1,1 g/dL, Fem:

11,6±1,1g/dL; U: 33696, p: 0,088). La comparación para

ferritina indicó valores significativamente más altos para

el género femenino (Masc: 12,4±22,8 µg/L, Fem:

13,0±16,8 µg/L; Mann-Whitney U: 33160 p: 0,037).

Discusión

La deficiencia de hierro es la carencia nutricional más

común en lactantes y preescolares tanto en países

industrializados como en los menos industrializados (13);

y aunque en los primeros se ha observado una favorable

evolución del problema, las cifras de prevalencia de

deficiencia de hierro en lactantes siguen siendo altas.

Durante los primeros dos años de vida, la anemia se ha

relacionado con trastornos de la conducta y retraso en el

desarrollo psicomotor, lo cual ha sensibilizado a los

profesionales respecto a la importancia de su prevención

(14,15).

Desde el punto de vista de Salud Pública, la prevalencia

de anemia encontrada en estos niños menores de cuatro

años (26,9%) permite considerar el problema como

moderado (8). Sin embargo, la deficiencia de hierro fue

elevada (77,7%), demostrando una importante

participación en la ocurrencia de anemia; ya que el

porcentaje de niños con anemia ferropénica (23,6%) fue

similar al de anemia (26,9%). Este hallazgo contrasta con

lo mencionado por García-Casal, cuando refiere que a

partir de 1997, hubo un cambio en las causas de anemia

y de deficiencia de hierro en Venezuela. Esta autora refiere

que hasta ese año, la deficiencia de hierro, al menos

duplicaba la prevalencia de anemia y que más

recientemente, la de anemia estaba superando a la

deficiencia de hierro; indicando que la principal causa

de este problema ya no era sólo la deficiencia de hierro

sino que estaban involucradas otras deficiencias (2). Es

importante entonces, destacar que los resultados de este

estudio, apuntan nuevamente a lo referido para los años

previos a 1997; en los cuales, la deficiencia de hierro era

la más importante causa de anemia. Una explicación al

hallazgo de una muy elevada deficiencia de hierro contra

una prevalencia moderada de anemia es la que se

deriva del conocimiento de la fisiopatología y evolución

de los cambios en los depósitos de hierro (8).

Un reporte del Centro de Atención Nutricional Infantil

Antemano (16), señala que desde 1998 al 2003, se ha

encontrado un aumento en la prevalencia de estos

problemas, en menores de dieciséis años, de 24,1% a 50%.

Para el grupo de menores de dos años, el incremento fue

de 70,2% a 78% en el mismo período; prevalencia de

anemia que duplica a la encontrada en el presente reporte.

Datos internacionales, tales como los reportados por

Reboso et al; en niños cubanos entre 14 y 57 meses indican

una menor prevalencia de anemia (15,5%) que la

descrita en este estudio de niños de la zona de Valencia;

sin embargo, hay similitud ya que también la prevalencia

de anemia fue mayor en los niños menores de 2 años. La

anemia fue de predominio leve y no encontraron casos

de anemia severa (17). Un estudio de De Almeida et al.,

en Brasil (2004), en 192 niños con edades entre 1 y 6

años, reporta una prevalencia de anemia mayor (62,5%)

pero de deficiencia de hierro menor (24,2%) (18).

Soh et al., observaron mayor prevalencia de anemia en

niños entre 6 a 11,99 meses mientras que la deficiencia

de hierro afectó más a los que tenían edad entre 12 y 24

meses. Diferencias por grupo de edad se encontraron

también para la hemoglobina y la ferritina sérica;

señalando que en los niños más pequeños la concentración

de ferritina fue significativamente más elevada y la

hemoglobina más baja (19). Los hallazgos de estos autores,

a pesar de que no existe coincidencia plena entre las

comparaciones por edad, indican una prevalencia similar

de anemia entre el trabajo de Soh y el presente. Se

debe notar que sí existe coincidencia con el hallazgo de

que los niños con edades menores a 12 meses, son los

que presentan más baja hemoglobina y ferritina más alta.

Una explicación a este fenómeno podría ser, lo referido

por algunos autores, con relación a que los niños nacen

con concentraciones muy altas de ferritina, y que ésta

declina dependiendo del tipo de alimentación que se

utilice. Así, cuando los niños entre 6 y 24 meses de edad

reciben alimentación con leche de vaca o con fórmulas

sin fortificar, las concentraciones disminuyen, mientras que

las reservas permanecen constantes cuando los niños

consumen fórmula fortificadas con hierro (19-21).

En el presente estudio, la mayor prevalencia de anemia

se observó en los lactantes menores de 2 años. Esto pudiera

explicarse sobre la base de que durante los primeros 4 a 6

meses de vida, el lactante satisface sus necesidades de

hierro a expensas de sus reservas corporales y de la leche

materna, que aún cuando no tiene un alto contenido de

hierro, la disponibilidad es alta. Así, esta protección contra

la anemia dura aproximadamente hasta los 6 meses

de edad; posteriormente si el lactante no recibe un aporte

de hierro adicional, desarrolla anemia ferropénica al igual

que el niño destetado precozmente (20).

En el presente estudio se observaron diferencias en las

68 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 63-69.

Solano et al.

prevalencias de anemia o deficiencia de hierro por género,

las que coinciden con lo reportado por Schneider et al.,

en niños norteamericanos, entre 12 y 36 meses; quienes

refieren que los niños tenían mayor prevalencia de bajas

reservas de hierro y de deficiencia de hierro que las niñas

(22). Igualmente, Soh et al., en niños de Nueva Zelanda,

entre 6 y 24 meses de edad, observaron la misma tendencia

por género para los indicadores del estado de hierro; es

decir, los niños tuvieron valores menores de hemoglobina

y más alta prevalencia de anemia que las niñas. Asimismo,

reportaron que los niños agotaban más rápidamente los

depósitos de hierro, lo cual atribuyeron a su más rápida

tasa de crecimiento (19).

Según Domellöf et al, los niños a los 4, 6, y 9 meses

presentan concentraciones de hemoglobina y de ferritina

significativamente menores que las niñas; de tal modo que

a los 9 meses, en los niños el riesgo de anemia ferropénica

es diez veces más alto. Este autor indica que este fenómeno

pudiera darse por las diferencias en el metabolismo

mediado por algunas hormonas. Se sabe, por ejemplo, que

las concentraciones séricas de insulina y de leptina son

diferentes en los lactantes del sexo masculino. Sin embargo,

el mecanismo no se conoce, pero las diferencias

en la síntesis de masa corporal magra versus grasa pueden

indirectamente afectar la cinética interna del metabolismo

del hierro (23). Con relación a este aspecto, es importante

mencionar que aún cuando el hallazgo de prevalencias

mayores de anemia o deficiencia de hierro en el género

masculino a temprana edad, no ha sido descrito con

frecuencia en la literatura especializada, y que se considera

que sólo hay diferencias por género en edades mayores,

especialmente en adolescentes; estos hallazgos no pueden

ser obviados y requieren de nuevos estudios con mayor

tamaño muestral y enfoques de género para tratar de

esclarecer la diferencia.

De la evidencia presentada se puede inferir que este

problema de salud pública afecta de manera similar a

diferentes países de la región, con pequeñas diferencias,

propias de las características socioeconómicas, educativas,

sanitarias y hasta políticas de cada país. Un aspecto a

considerar es que el trabajo se llevó a cabo en una zona

en la cual principalmente viven familias de bajos recursos

socioeconómicos, lo que bien puede llamarse “ciudad

perdida” (24) dada la dinámica y composición de la

población, el ambiente social, la pobreza y la

marginalización. En especial, cuando un grupo numeroso

de las familias en estudio no tenían propiedad legal de la

tierra o de la vivienda; las viviendas en su mayoría estaban

construidas con material de baja calidad o mediante

técnicas de construcción de pobre calidad, convivían en

hacinamiento, con inadecuado acceso a agua potable y a

servicios e infraestructura sanitaria y de salud.

Adicionalmente, se debe considerar el importante papel

que el factor, bajo nivel educativo materno tiene en este

contexto.

Una declaración conjunta de la WHO y UNICEF afirma

que el bajo consumo dietario de hierro biodisponible es

un factor importante en el desarrollo de la deficiencia de

hierro y que se han desarrollado intervenciones a nivel

mundial para proveer suplementos de hierro a grupos de

población especialmente vulnerables. Los enfoques

basados en los alimentos para aumentar el consumo de

hierro a través de fortificación con hierro y diversificación

de la alimentación son estrategias sostenibles importantes

para prevenir la deficiencia de hierro y la anemia por

deficiencia de hierro en la población general (25). Sin

embargo, en aquellas áreas en las cuales, la deficiencia

de hierro no es la única causa de anemia, los enfoques

combinados de intervención con hierro y otras medidas

son necesarias.

Las estrategias deben construirse sobre el sistema primario

de atención a la salud y en programas ya existentes, tales

como salud materno-infantil, manejo integral de

enfermedades de la infancia, salud del adolescente,

maternidad saludable, desparasitación y de tuberculosis.

Más aún, deben basarse en la evidencia científica y

ajustarse a las condiciones locales tomando en cuenta la

etiología y prevalencia de la anemia en un ambiente y

grupo de población específico.

Finalmente para que la estrategia sea efectiva y sostenible,

debe contar con un fuerte apoyo político y alianzas que

incorporen a todos los sectores. Debe prestarse atención

a aumentar la conciencia y el conocimiento entre los

proveedores de salud y al público en general en relación

a los riesgos de salud asociados a la anemia. También se

necesita un sistema operacional de vigilancia, accesible

y con métodos fáciles de usar para evaluar y monitorear

la prevalencia de anemia y la efectividad de las

intervenciones (25).

Se concluye que el presente estudio establece el

diagnóstico de un sector de alta vulnerabilidad que exige

una intervención al plazo más corto y de modo urgente

para evitar un mayor deterioro de la situación encontrada.

Con esta base, se diseñó un programa de intervención

con suplementación de hierro y educación nutricional,

actualmente en curso y cuyos resultados podrían servir

para aplicarla en grupos de población similares, en especial

en las actuales condiciones socioeconómicas del país.

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 63-69. 69

Anemia y deficiencia de hierro en niños menores de cuatro años de una localidad en Valencia

Agradecimiento

A los niños y madres participantes en el estudio, a la

Asociación Civil “Niño Feliz”, a los Directivos y personal

de la Unidad Educativa “Valentín Espinal”, sede física del

estudio, al Prof. Régulo Lugo, Coordinador de los Consejos

Locales de Planificación de la Alcaldía de Valencia, a la

Directiva y personal del Ambulatorio “Dr. Miguel

Malpica”; y a los promotores del proyecto dentro de las

Comunidades participantes.

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Recibido: 06-02-2008

Aceptado: 26-08-2008