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REVISTA: Anales Venezolanos de Nutrición

NUMERO: Volumen 21, No. 2, Año 2008

TITULO: Zinc sérico en menores de 15 años de una comunidad rural del estado Lara

AUTORES: Yelitza Berné Peña, Jham Frank Papale, Mario Torres, Norelys Mendoza, Graciela Dellan Rodríguez, Diolisbeth Rodríguez, Zuly Briceño, José Miguel Moreno

RESUMEN: -

PALABRAS CLAVE: Zinc; pobreza; desnutrición; niño; población rural; Zinc; poverty; malnutrition; child; rural population

CONTENIDO: Nutrición y salud pública

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 77-84. 77

Zinc sérico en menores de 15 años de una comunidad rural

del estado Lara

Yelitza Berné Peña1, Jham Frank Papale1, Mario Torres1, Norelys Mendoza1,

Graciela Dellan Rodríguez1, Diolisbeth Rodríguez2, Zuly Briceño1, José Miguel Moreno3

1. Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado”.

2. Ministerio de Salud y Desarrollo Social.

3. Médico Cirujano. Estudiante de Doctorado en Bioquímica IVIC.

Nombre del Departamento e Institución a los que se le debe atribuir el

trabajo: Laboratorio de Bioquímica Nutricional. Unidad de Bioquímica.

Decanato de Medicina. Universidad Centroccidental “Lisandro

Alvarado”.

Origen del apoyo recibido: Consejo de Desarrollo Científico y

Humanístico de la Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado”.

Solicitar copia: Yelitza Berné Peña. Andrés Bello con Avenida Libertador.

Decanato de Medicina (Al lado del Hospital Central”Antonio María

Pineda”). Piso 1, Unidad de Investigación de Bioquímica, Laboratorio

de Bioquímica Nutricional. Teléfax: (0251)2591950. yelitzaberne

@ucla.edu.ve yelitzaberne@hotmail.com

Serum Zinc levels in subjects under 15 years old from a rural

community sample in Lara State

Abstract. The aim of this research was to determine the levels of serum zinc in a rural population under 15 years

old, in Lara State, Venezuela, in order to know the deficiencies of this oligoelement and start the nutritional intervention

by the involved organizations. The sample was made up of 310 subjects (M: 163; F: 147) under 15 years

old, with an average age of 86.39 months. The serum zinc was measured by atomic absortion spectrophotometry.

The serum zinc level was 0.83 ± 0.18 µg/ml. Deficiency of zinc (values = 0.72 µg/ml) was presented in 19.7% of

the subjects; the most affected were those under two years old. Likewise, the highest percentage of zinc deficiency

was observed in subjects with nutritional deficit followed by those that had a normal nutritional condition. By

splitting the group of subjects with zinc deficiencies by age and nutritional condition, it was observed that 55.6% of

those under two years old had a normal nutritional condition and the remaining 44.4% showed nutritional deficiency.

Meanwhile, more than 70% of the subjects with zinc deficiency belonging to the groups aged 2-6 and 7-14

showed a normal nutritional condition. All the subjects with nutritional deficit belonged to families living in extreme

poverty. Due to the negative consecuences that imply the lack of zinc, it is necessary to make a more

accurate diagnosis of its deficiency through indirect methods like the zinc tolerance test or oral supplementation of

zinc, in order to identify population with risk of zinc deficiencies. Likewise, to start intervention programs with this

oligoelement, especially in the vulnerable child population like the one studied. An Venez Nutr 2008;21 (2): 77-

84.

Key words: Zinc, poverty, malnutrition, child, rural population.

Resumen. El objetivo del estudio fue determinar los niveles séricos de zinc en una población rural menor de 15

años del estado Lara-Venezuela, con el fin de conocer las deficiencias en este oligoelemento y emprender a través

de los organismos competentes la intervención nutricional. Se estudiaron 310 niños (M:163; F:147) menores de 15

años, con edad promedio de 86,39 meses. El zinc sérico se midió por espectrofotometría de absorción atómica. El

nivel sérico de zinc fue de 0,83 ± 0,18 µg/ml. Se observó deficiencia de zinc (valores < 0,72 µg/ml) en 19,7% de

los niños, siendo los menores de 2 años los más afectados. Asimismo, se observó un mayor porcentaje de deficiencia

de zinc en niños con déficit nutricional seguidos por aquellos que tenían un estado nutricional normal. Al distribuir

los deficientes de zinc por grupo de edad y estado nutricional se observó que el 55,6% de los menores de 2 años

tenía un estado nutricional normal y otro 44,4% presentó déficit nutricional, mientras que más del 70% de los

deficientes de zinc en los grupos de edades de 2-6 y 7-14 años mostraron un estado nutricional normal. Todos los

niños con deficiencia pertenecían a familias con pobreza extrema. En vista de las consecuencias negativas que

implica la carencia de zinc, es necesario realizar un diagnóstico más preciso de su deficiencia a través de métodos

indirectos como el test de tolerancia de zinc o suplementación oral de zinc, para identificar poblaciones en riesgo

de deficiencia de zinc. Asimismo, iniciar programas de intervención con este oligoelemento, especialmente en la

población infantil vulnerable, como las que aquí habitan. An Venez Nutr 2008;21 (2): 77-84.

Palabras clave: Zinc, pobreza, desnutrición, niño, población rural.

Introducción

En los últimos años se ha reconocido la importancia del

zinc en la salud humana. Es un elemento traza que juega

un papel en el crecimiento celular, ya que se requiere

para la estructura o actividad de más de 200 enzimas (1,2)

que son necesarias para: síntesis de ADN, ARN, procesos

de transcripción genética, defensa antioxidante y

funcionamiento del sistema inmune. Aunque el

mecanismo exacto no está claro, parece que el zinc es

necesario en la neurogénesis, la migración neuronal y la

sinaptogénesis, por lo que su deficiencia podría interferir

en la neurotransmisión y subsiguiente conducta

neuropsicológica (3).

78 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 77-84.

Berné Peña et al.

Entre los alimentos con alto aporte de zinc están: las carnes

rojas, vísceras y mariscos, en general las proteínas animales

tienen una elevada biodisponibilidad de zinc por su bajo

contenido de fitatos en comparación a las proteínas de

origen vegetal (4). La biodisponibilidad del zinc puede

ser afectada por factores nutricionales como los fitatos (5)

presente en alimentos como cereales y harinas sin refinar.

A altas concentraciones de fitatos se genera interacción

zinc-fitato que impide la biodisponibilidad del zinc (6).

Se ha reportado que la reducción de fitato en la dieta incrementa

sustancialmente la absorción de zinc (7). Algunos

aminoácidos como el glutamato, histidina y los

aminoácidos sulfurados (metionina y cisteína), al igual que

el ácido picolínico (4, 8) incrementan la absorción de zinc.

Por otra parte, la deficiencia de zinc puede estar asociada

a un incremento en su pérdida por los procesos de diarrea

aguda, recurrente o persistente (9,10). En este mismo

sentido, las parasitosis intestinales (11, 12), un estado

nutricional de zinc deficiente al momento de nacer (13) y

las prácticas inadecuadas de ablactación (14) también

constituyen factores condicionantes a la carencia de zinc

en niños.

En Venezuela, el patrón alimentario para 1981-1982 aporta

evidencia de que generalmente hay una menor ingesta de

energía y de alimentos de origen animal en los estratos

más pobres de la población. Por otra parte, el consumo

de cereales y leguminosas aumenta al desmejorarse la

condición socioeconómica y es ligeramente mayor en la

población rural con respecto a la urbana. Los cereales

preferidos son harina de maíz precocida, el arroz y el pan

de trigo; de los tubérculos la papa y la yuca; y en

leguminosas las caraotas negras (15), representando la

principal fuente de fitatos de la dieta. Asímismo, estudios

más recientes de consumo indican que las dietas

latinoamericanas de las clases populares favorecen la

deficiencia de zinc (16-19) debido al alto consumo de

cereales y leguminosas y la baja ingesta de alimentos de

origen animal.

El zinc es un metal ubicuo y versátil en el metabolismo

subcelular sugiriendo que su deficiencia puede resultar

en un daño generalizado de muchas funciones metabólicas

(9). Se ha encontrado que la deficiencia de zinc en niños

tiene efectos negativos en el crecimiento, la ingesta de

alimento, el desarrollo cognitivo, motor y sexual, en la

función inmune y en la resistencia al estrés y a las

enfermedades (2,3,9,13,20-25). Aunque los micronutrientes

se necesitan a cualquier edad, los efectos de una ingesta

inadecuada son especialmente graves durante las

épocas de crecimiento intenso como el embarazo, primera

infancia y lactancia (2,9).

Estudios realizados en diferentes regiones de Venezuela,

han permitido detectar deficiencia de zinc en algunas

poblaciones de bajo nivel socioeconómico. En el estado

Zulia se encontró deficiencia de zinc en 19,6% de la

población, principalmente en los grupos etarios de 3 a 7

años y de 19 hasta los 45 años (26). De igual forma, Amaya

et al. (27), reportó 38,36% de deficiencia de este

micronutriente en niños de 3 meses a 8 años

pertenecientes a familias de bajos ingresos de los barrios

marginales de la ciudad de Maracaibo. Silva et al. (28)

detectó deficiencia de este oligoelemento en 45% de

preescolares de la ciudad de Mérida y Solano et al. (19)

reportó déficit de zinc en preescolares y adultos mayores

en un 38,5% y un 18%, respectivamente. Por otra parte,

en países como México, la deficiencia de zinc ha sido

considerada como uno de los principales problemas de

nutrición pública, con una prevalencia de 33% y 20% en

niños menores de 5 años y 5-11 años de edad,

respectivamente; siendo más alta esta deficiencia en áreas

rurales con respecto a las urbanas (29).

El empobrecimiento de la población venezolana

constituye uno de los problemas más difíciles que enfrenta

nuestro país, incidiendo negativamente en el consumo

de alimentos, especialmente los de origen animal (30,31);

lo que compromete el consumo de proteínas de alto valor

biológico y de micronutrientes, generando déficit

nutricional, con una mayor frecuencia en los estratos

socioeconómicos más bajos que habitan en las zonas

periurbanas de las grandes ciudades y en los poblados

rurales (30), por lo que es posible suponer la existencia

de déficit de zinc y sus correspondientes efectos. De allí

que el objetivo de la presente investigación fue determinar

los niveles séricos de zinc en una población rural menor

de 15 años del estado Lara- Venezuela, utilizando como

indicador bioquímico el valor sérico del zinc, para

identificar los grupos de riesgo a la deficiencia de este

micronutriente con el fin de iniciar programas de

intervención para resolver ese problema nutricional.

Métodos

La presente investigación forma parte de un trabajo que

realizó el Laboratorio de Bioquímica Nutricional del

Decanato de Medicina de la UCLA en los sectores rurales

del Municipio Andrés Eloy Blanco (MAEB) del estado Lara

y del cual se han publicado los resultado del estado

nutricional antropométrico de los niños del sector La

Escalera (32).

Selección de la muestra

Estudio descriptivo, de corte transversal en niños y niñas

con edades comprendidas entre 3 meses y 14 años de

edad de las localidades rurales de San Antonio de Guache

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 77-84. 79

Zinc sérico en menores de 15 años de una comunidad rural del estado Lara

y La Escalera del MAEB. Se seleccionaron 310 niños

(masculino: 163; femenino: 147) a través del muestreo

aleatorio estratificado simple de acuerdo a la edad (< 2,

2-6 y 7-14 años). Previamente se obtuvo el consentimiento

informado por escrito de los padres y representantes de

los niños. Se excluyeron los niños cuyos sueros se

hemolizaron. Para la clasificación por edades se usó la

escala que emplea el Ministerio del Poder Popular para la

Salud (MPPS) de la República Bolivariana de Venezuela y

el Sistema de Vigilancia Alimentaria Nutricional (SISVAN)

del Instituto Nacional de Nutrición (INN), que los agrupa

en menores de 2 años, 2-6 años y 7-14 años.

Recolección y análisis de la muestra sanguínea

A los niños en ayunas se les tomó 5 ml de sangre por

punción venosa en el pliegue del codo. La muestra se

tomó entre las 7 am y las 9 am para controlar el ritmo

circadiano del zinc (33). Se utilizaron jeringas desechables

libres de metales.

Para la determinación del zinc las muestras de sangre se

tomaron en tubos de vidrio, sin coagulante, que fueron

lavados previamente con ácido nítrico al 12% con el fin

de eliminar la contaminación con trazas de metales. Las

muestras de sangre se dejaron 90 minutos (34) a

temperatura ambiente hasta la retracción del coágulo,

luego se centrifugaron a 3000 r.p.m. durante 20 minutos

y el suero obtenido se almacenó a -20°C en tubos plásticos,

lavados previamente con ácido nítrico al 12 % hasta la

medición del zinc. Para establecer la deficiencia de zinc

se escogió como punto de corte el descrito por Estévez et

al (26): < 0,72 ì g/mL. La determinación de zinc se realizó

por espectrofotometría de absorción atómica con llama,

mediante el método de Smith (35). Se utilizó un

espectrofotómetro de absorción atómica PYE UNICAM

SP191 (PYE UNICAM Ltd, Cork street Cambridge CBI 2PX

England). a unalongitud de onda de 219,3 nm. Se usó un

flujo de aire de 5 L/min y de acetileno de 600 mL/min y se

ajustó la corriente de la lámpara al valor recomendado

por el fabricante.

La concentración sérica de zinc se analizó agrupando a

los niños por edad y estado nutricional.

Evaluación antropométrica

Las mediciones antropométricas fueron realizadas

siguiendo las técnicas recomendadas para la evaluación

nutricional (36) por un personal debidamente

estandarizado. Las variables antropométricas tomadas

fueron peso (P) y Talla (T). La calibración de los

instrumentos se verificó previo a la medición.

Los niños fueron pesados y medidos en ropa interior y sin

zapatos. En los menores de 2 años el peso y la talla se

obtuvo por un infantómetro Medinca ® con precisión de

0,02 kg y 0,1 cm y a los niños de 2 y más años de edad, el

peso y la talla se midió con una balanza marca Detecto®

con precisión de 0,01kg y 0,5cm. La clasificación del

estado nutricional se realizó con los indicadores de

dimensiones corporales: Peso-Talla (P/T), Talla-Edad (T/E)

y Peso-Edad (P/E), así como también la combinación de

ellos (37). Se usó el patrón de referencia de la Organización

Mundial de la Salud (OMS) y como punto de corte para

definir normalidad se estableció un valor menor o igual

que el percentil 90 de la referencia y un valor mayor que

el percentil 10 para P/T y P/E y que el percentil 3 para T/

E (37). Valor superior que el percentil 90 se definió como

alto o exceso y valor menor que el percentil 10 para P/T y

P/E y que el percentil 3 para T/E, como bajo o déficit.

Estudio socioeconómico

El nivel socioeconómico de las familias a las cuales

pertenecían los niños del estudio, se evaluó a través de la

aplicación de dos métodos: Necesidades Básicas

Insatisfechas (NBI) (38) y Graffar modificado por Méndez-

Castellano (39).

Parasitosis intestinal

Para investigar parásitos, huevos y quistes en las muestras

de heces se realizó según el Método de Kato-Katz

Cualitativo (40), previa recolección de las heces en envases

plásticos por evacuación espontánea, durante las primeras

horas de la mañana.

Análisis estadístico

Se calcularon medidas estadísticas descriptivas (promedio

y desviación estándar) de las variables que registraron los

niveles séricos de zinc. Se aplicó el Test de Shapiro Will

para verificar la distribución normal de la variable nivel

sérico de zinc y algunas variables antropométricas. Se

utilizó la Prueba de Levene para verificar homogeneidad

de varianza previo al Anova de una vía y la Prueba de

Scheffe (aplicada cuando los tamaños muestrales entre

los grupos son diferentes) para comparar las medias entre

las concentraciones sérica de zinc. Se construyeron

modelos de regresión lineal para verificar la relación entre

algunas variables con los niveles séricos de zinc y

modelos de regresión logística para describir asociación

entre algunas variables, así como también para calcular

las probabilidades y los riesgos relativos (1/ 1+e-2) de un

niño a presentar deficiencia de zinc considerando factores

como la edad, parasitosis intestinal y estado nutricional.

En todas las pruebas se utilizó un nivel de significación

de p<0,05. Los resultados fueron expresados como

promedios ± desviación estándar y porcentajes.

80 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 77-84.

Berné Peña et al.

Resultados

La edad promedio del grupo de niños menores de 2 años

fue de 12,5 meses, en el grupo etario de 2-6 años y 7-14

años fue de 54,8 y 120,99 meses, respectivamente. Los

resultados de los niveles séricos de zinc en la población

rural estudiada se muestran en la Cuadro 1. El valor promedio

de zinc sérico fue de 0,83 ± 0,18 ì g/mL. Al discriminar este

resultado por grupo de edad no se encontraron diferencias

significativas entre los grupos y los valores promedio

estuvieron por encima del punto de corte establecido para

la deficiencia de zinc. Asimismo, cuando se evaluaron las

concentraciones séricas de zinc por sexo, los valores

promedio fueron de 0,82±0,20 ì g/mL y 0,84±0,17 ì g/mL

para el sexo masculino y femenino, respectivamente, y sin

diferencias estadísticamente significativas. No se encontró

correlación alguna entre los niveles séricos de zinc con la

edad (p. 0,043) y el sexo (p. 0,046).

Cuadro 1. Niveles séricos y número de deficientes de zinc

por grupo de edad de los niños menores de 15 años de

una zona rural de Venezuela.

Zinc sérico (ì g/ml)

Edad (años) X±DE Deficiente Total

Nº Nº

< 2 0,79 ± 0,14a 9 22

(0,73-0,86)† (40,9) ‡

2-6 0,82 ± 0,21 a 30 126

(0,79-0,86) (23,8)

7-14 0,84 ± 0,16a 22 162

(0,81-0,86) (13,6)

Total 0,83 ± 0,18 61 310

(0,81-0,85) (19,7)

†Intervalo de confianza al 95%.

‡ Números en paréntesis corresponden al porcentaje con

respecto al total de niños por grupo de edad.

Los valores con diferentes letras en la misma columna son

diferentes estadísticamente (p<0,05).

Para definir el estado de déficit de zinc se consideró como

punto de corte un valor sérico de este oligoelemento <

0,72 ì g/mL. De acuerdo con esta cifra 19,7% de los niños

presentó deficiencia de zinc (concentración promedio de

0,62 ± 0,11 ì g/mL) (Cuadro 1), siendo los niños menores

de 2 años los más afectados. Al construir el modelo de

regresión logística para la deficiencia de zinc y edad, se

observó que el valor de p asociado al coeficiente de la

variable edad es altamente significativo (p -0,02) y con

signo negativo, lo cual indica que a medida que aumenta

la edad disminuye el riesgo de un niño(a) a ser deficiente

de zinc. Al aplicar este modelo a la variable parasitosis

intestinal no se reportó efecto significativo de la misma

sobre la deficiencia de zinc (p 0,764).

Los niños con deficiencia de zinc pertenecían a familias

pobres, en su mayoría con Pobreza extrema (82% y 96%

según Graffar Méndez-Castellano y NBI (Necesidades

Básicas Insatisfechas), respectivamente).

Los valores promedio de zinc para los diferentes estados

nutricionales se ubicaron por encima de 0,72 ì g/mL, sin

diferencias estadísticamente significativas (Cuadro 2). Se

observó un mayor porcentaje de deficiencia de zinc en

niños con déficit nutricional seguidos por aquellos que

tenían un estado nutricional normal (Cuadro 2). Asimismo,

al distribuir los deficientes de zinc por grupo de edad y

estado nutricional (Figura 1), se observó que el 55,6% de

los menores de 2 años tenía un estado nutricional normal

y otro 44,4% presentó déficit nutricional, mientras que

más del 70% de los deficientes de zinc de los grupos

etarios de 2-6 y 7-14 años mostraron un estado nutricional

normal (Figura 1). Los cálculos de probabilidad indican

que el riesgo a ser deficiente de zinc de un niño con déficit

nutricional es aproximadamente el doble (RR 1,68: p 0,27/

0,16) con respecto a un niño con estado nutricional normal.

Debido al efecto que tiene el zinc sobre el

crecimiento, se correlacionó los niveles séricos de zinc

con la talla, no mostrando relación alguna ambas variables

(p. 0,059).

Figura 1.Distribución porcentual de los deficientes de

zinc por grupo de edad y estado nutricional de los

menores de 15 años de una zona rural de Venezuela.

55,6%

44,4%

3,3%

76,7%

20%

86,4%

13,6%

0%

20%

40%

60%

80%

100%

Distribución deficientes de zinc (%)

< 2 2-6 7-14

Grupos de edad (años)

Alto o Sobrepeso Normal Bajo o Déficit

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 77-84. 81

Zinc sérico en menores de 15 años de una comunidad rural del estado Lara

Cuadro 2. Niveles séricos y prevalencia de deficiencia zinc de acuerdo

al estado nutricional de los niños menores de 15 años de una zona rural

de Venezuela.

Estado Zinc Deficiencia Zinc sérico de

Nutricional sérico (ì g/ml)* de zinc % deficientes (ì g/ml)*

Alto o Sobrepeso

n= 8 0,83 ± 0,91a 12,5 0,70a ‡

(0,75-0,89)† ( - )

Normal

n=255 0,83 ± 0,19a 18,4 0,61±0,12

(0,81-0,86) (0,57-0,64)

Bajo o Déficit

n= 47 0,81 ± 0,14a 26,7 0,66 ± 0,05 a

(0,77-0,85) (0,63-0,69)

* Los valores se expresan como promedio ± una desviación estándar .

† Intervalo de Confianza al 95%. ‡ Un solo valor.

Los valores con diferentes letras en la misma columna son diferentes

estadísticamente (p<0,05).

Discusión

La concentración promedio de zinc encontrada en el

presente estudio es similar a la reportada en otros estudios

en diferentes regiones del país como el estado Zulia en una

población de bajos recursos socioeconómicos (26) y en

estudio de otros países en niños de 2 años (41). Sin embargo,

el valor en el presente trabajo supera a los reportados

por Silva et al. y Brunetto et al. (28, 42) en niños de zonas

rurales del estado Mérida, y a la de niños de zonas marginales

del estado Zulia (27) y son inferiores a aquellos encontrados

en niños de una zona rural del África (Ghana) (43). Los

niveles plasmáticos de zinc responden en gran medida a

estímulos externos como son las fluctuaciones en la ingesta

de zinc, el ayuno y diversos tipos de estrés agudo, por

ejemplo las infecciones, entre otros, (4) lo que podría incidir

en las concentraciones séricas del zinc y explicar la

diferencia de estas concentraciones, en individuos de

diferentes países, de regiones de un país, incluso entre

individuos de una misma zona o localidad.

Al dividir la población en estudio por grupo de edad, se

observó que la muestra fue poco representativa en los

menores de 2 años por su pequeño número. Sin embargo,

el nivel de zinc sérico de este grupo fue más bajo con

respecto a los grupos de edades de 2-6 años y 7-14 años.

Similar comportamiento lo reporta Amaya et al. (27) donde

los niños menores de 3 años en promedio tenían 76,6 ±

19,22 µg/dL de zinc plasmático y los grupos de edades

mayores a 3 años valores por encima de 80 µg/dL. En este

sentido, otras investigaciones (28,38) muestran que los

niveles séricos del zinc fueron más bajos en niños de 2 años

con respecto a los grupos de niños de 3 a 6 años de edad.

Uno de los factores que pudiese explicar este hallazgo

es la lactancia materna, ya que la misma no garantiza

un adecuado aporte de zinc debido a que la

concentración de este micronutriente en la leche materna

es alta sólo en el calostro y va disminuye en el

tiempo (44). Por otra parte, el rápido crecimiento de

los niños menores de 2 años, demanda una mayor

cantidad de zinc debido a la participación del mismo

en la síntesis de ácido nucleico y replicación celular

(2), no permite que la ingesta promedio de zinc por

leche materna, cubra los requerimientos, tal como lo

reporta un estudio (14) donde la leche materna cubrió

40%-45% del requerimiento nutricional en niños de

6-8 meses de edad, a pesar de que el aporte de zinc

fue mayor con respecto a los alimentos

complementarios. Asimismo, los alimentos ofrecidos

durante la ablactación, constituyen un factor

importante en el aporte de zinc.

En este sentido, aunque no se realizó un estudio de

consumo para conocer la calidad y cantidad de la

alimentación de la población en estudio, es probable que

los requerimientos de zinc no se hayan cubierto con la

ingesta alimentaria, ya que las condiciones

socioeconómicas en las cuales vive esta población, por

una parte, impide la ingesta de alimentos ricos en zinc

como lo son los de origen animal (4,23,45), así como

también hace que la población infantil sea más propensa

a procesos infecciosos como la diarrea y presencia de

parasitosis (6,9,11,18,46) afectando la biodisponibilidad

del zinc o aumentando su excreción, lo que genera una

disminución en las reservas de zinc, reflejándose en sus

valores séricos. Las condiciones antes mencionadas,

82 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 77-84.

Berné Peña et al.

también podrían explicar la mayor prevalencia de

deficiencia de zinc en los menores de 2 años.

La deficiencia de zinc de toda la población en estudio es

similar a la reportada por Estévez et al. (19,6%) (26) en

una población suburbana de 2-70 años, pero fue 15%-

20% más baja con respecto a la reportada por otros autores

en niños de 3 meses-8 años con bajo nivel socioeconómico

de de una zona marginal del estado Zulia (27) y niños de

2-6 años del estado Mérida (28,42). Además de un déficit

en la ingesta de zinc, procesos infecciosos y parasitosis,

otros factores podrían estar relacionados con la deficiencia

de zinc encontrada en el presente estudio, como lo es, el

consumo de alimentos con alto contenido de fitatos

(cereales y leguminosas) que afectan la biodisponibilidad

del zinc (5) y que se ha reportado en estudios de consumo

en países centroamericanos (México, Guatemala) (16,19)

y suramericanos (Venezuela) (18) son principal fuente de

energía en poblaciones de bajo nivel socioeconómico.

Los niveles séricos de zinc en los niños de 2-6 años y 7-14

años más altos con respecto a los menores de 2 años,

reportados también por otros investigadores (28,42),

probablemente se deba a una mayor variedad en el aporte

de alimentos o la menor incidencia de procesos

infecciosos, como la diarrea aguda(4,9), evitando la

pérdida del zinc del organismo. Por esto se observó menor

prevalencia de deficiencia de zinc en estos grupos de

edades con respecto a los menores de 2 años, lo que podría

explicar que a medida que aumenta la edad disminuye el

riesgo de un niño a ser deficiente de zinc.

Al igual que lo indican otros trabajos (26,27,47) no se

encontró diferencias significativas en la concentración

sérica de zinc con respecto al sexo.

En relación al estado nutricional, gran parte de los niños

con deficiencia de zinc tenían déficit nutricional. Igual

resultado lo reporta Amaya et al. (27) en niños zulianos de

bajo nivel socioeconómico, aunque fue mayor la prevalencia

de niños con deficiencia de zinc y déficit nutricional (41%)

y niños con estado nutricional normal (33,89%). Por otra

parte, los niveles séricos de zinc de los niños con déficit

nutricional del presente estudio, fueron más bajos con

respecto a los normales. Igual comportamiento lo reportan

estudios realizados en Venezuela (27, 28, 48) y en otros

países (43). Sin embargo, los valores aquí encontrados se

asemejan a los de Amaya et al. (27) y Silva et al. (28), mientras

que superan a los descritos por Amesty et al. (48) y son

inferiores a los reportados por Takyi y Asibey (43).

La alimentación que puede caracterizar a esta población

por su bajo nivel socioeconómico (16,18,19) podría

comprometer la ingesta calórica-proteica y de

micronutrientes como el zinc (4, 23, 45), generando

pérdida del apetito (4), como una de las consecuencias a

la deficiencia leve o severa de este micronutriente, por

lo que el estado nutricional de un individuo se puede ver

afectado, incidiendo fundamentalmente en un retardo en

el crecimiento (2, 13), generando déficit nutricional. Por

otra parte, hay evidencias de que la deficiencia de zinc

puede ser generalizada, incluso en poblaciones que están

bien nutridas (13) lo que pudiera explicar el hecho de

que niños antropométricamente normales del presente

estudio presentaron deficiencia de zinc sérico.

El déficit nutricional que supone una disminución en los

mecanismos de defensa inmune, conduce a una mayor

susceptibilidad a infecciones, especialmente la diarrea

(9,46) generando mayor pérdida de zinc. Asimismo, la

mayor demanda de zinc de individuos en periodos de

crecimiento (2,9), podrían explicar que más del 40% de

los niños con deficiencia de zinc y déficit nutricional del

estudio, fueron los menores de 2 años.

La deficiencia de zinc afecta negativamente el desarrollo

intelectual y sexual, así como también, genera un moderado

retardo en el crecimiento, hasta un franco enanismo además

de la pérdida del apetito, letargia, hipogonadismo, lesiones

dérmicas, alteración inmune, procesos infecciosos

disminución de los niveles séricos, entre otros (21-24). En

conjunto, se reflejará en un deteriorado desarrollo físicomental

de los niños y futuros adultos, mermando su calidad

de vida y por ende el desarrollo de la nación. En vista de las

consecuencias negativas que implica la carencia de zinc,

es necesario realizar un diagnóstico más preciso de su

deficiencia a través de métodos indirectos como el test de

tolerancia de zinc (49) o suplementación oral de zinc (50),

para identificar poblaciones en riesgo de deficiencia de zinc.

También se hace necesario, realizar estudios de consumo

que permitan conocer la ingesta de este micronutriente y

de otros factores nutricionales que pudieran incidir en su

deficiencia. Por otra parte, se precisa, iniciar programas de

intervención con este oligoelemento por parte de los

organismos competentes, especialmente dirigidos a

poblaciones infantiles vulnerables como lo son aquellas que

habitan en zonas rurales.

Agradecimiento

Nuestro agradecimiento al Consejo de Desarrollo

Científico, Humanístico y Tecnológico de la Universidad

Centroccidental “Lisandro Alvarado” por su apoyo

económico. A Luli González por su profesionalismo y

dedicación, a la Alcaldía del Municipio Andrés Eloy

Blanco por su valiosa y oportuna colaboración para la

alimentación de los niños durante la realización de este

trabajo. Igualmente queremos agradecer a todos los niños

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 77-84. 83

Zinc sérico en menores de 15 años de una comunidad rural del estado Lara

y representantes de los caseríos de San Antonio de Guache

y La Escalera que participaron en la presente investigación,

ya que sin ellos este trabajo no se hubiese realizado.

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Recibido: 14-12-2007

Aceptado: 08-07-2008