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REVISTA: Anales Venezolanos de Nutrición

NUMERO: Volumen 21, No. 2, Año 2008

TITULO: Influencia del género y la percepción de la imagen corporal en las conductas alimentarias de riesgo en adolescentes de Mérida

AUTORES: Pedro López Atencio, Zarela Molina, Lizbeth Rojas

RESUMEN: -

PALABRAS CLAVE: Imagen corporal; conducta alimentaria; adolescente; Body image; eating disorders; adolescent

CONTENIDO: Conducta y hábitos alimentarios

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 85-90. 85

Influencia del género y la percepción de la imagen corporal en las conductas

alimentarias de riesgo en adolescentes de Mérida

Pedro López Atencio1, Zarela Molina1, Lizbeth Rojas1

1. Escuela de Nutrición y Dietética. Universidad de Los Andes. Mérida-

Venezuela.

Influences of gender and body image perception in risk eating

disorders in adolescents in Mérida

Abstract. The object of this study was to analyze the influence of gender and body image perception in risk eating

conducts associated with the upheavals of eating disorders in adolescents of first and second year of highschool in

eight public institutions of the Municipio Libertador in Merida Venezuela, They were selected in an intentional

form. A descriptive field, was performed, in which 421 adolescents participated, 56, 5% men and 43,5% females,

the average of age for the 15,75 men was ± 1,05 years and for 15,80 females ±1.07 years. For the gathering of the

corporal Image data, an instrument was designed and validated, In this the participant chose between four alternatives

the option that represented more his/her condition at the moment, 57.5%, perceived themselves as normal,

30.6%, as thin; and 11.9% with overweight. The perception of obese corporal image was not reported. The normal

and thin body image were perceived among the adolescents with a higher frequency in men 32.5%, whereas the

perception of the image with overweight was more frequent in the females (7.4%). The registry of eating disorders

was done through a questionnaire designed and validated by a group of experts constituted by dietitians, sociologists

and clinical psychologists in which the interviewed was asked in person to report the eating conduct practiced

for the control of weight during the previous six months. The findings allow us to confirm that women whose

perception of their image is characterized by the excess present major risks associated with the upheavals of the

eating disorders (9,586 F=2 p=0,008 (12,622 F=5 p=0,027). An Venez Nutr 2008;21 (2): 85-90.

Key words: Body image, eating disorders, adolescent.

Resumen. Este estudio tuvo como objetivo analizar la influencia del género y la percepción de la imagen corporal

en las conductas alimentarias de riesgo asociadas con los trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes

del primero y segundo año de educación media y diversificada en ocho instituciones educativas públicas del

Municipio Libertador estado Mérida Venezuela, seleccionadas de forma intencional. Se realizó un estudio de

campo, descriptivo, en el cual participaron 421 adolescentes, 56.5% varones y 43.5 % hembras, el promedio

de edad para los varones fue 15.75 ± 1.05 años y para las hembras 15.80 ±1.07 años. Para la recolección de los

datos de imagen corporal se diseñó y se validó un instrumento donde el participante seleccionó entre cuatro

alternativas la opción que más representaba su condición para el momento. El 57,5%, se percibió normal, 30.6%

como delgados; y el 11,9% con sobrepeso. No se reportó percepción de imagen corporal obesa. La imagen

corporal normal y delgada fueron percibidas entre los adolescentes con una frecuencia más alta en los varones

(32,5%), mientras que la percepción de la imagen con sobrepeso fue más frecuente en las hembras (7,4%). El

registro de la conducta alimentaria se realizó a través de un cuestionario diseñado y validado por expertos constituidos

por nutricionistas, sociólogos y psicólogos clínicos en el que solicitó al entrevistado reportar la conducta alimentaria

practicada para el control del peso en los últimos seis meses. Los hallazgos permiten confirmar que las mujeres

cuya percepción de su imagen se caracteriza por el exceso, presentan mayor riesgo asociado con los trastornos de

la conducta alimentaria (9,586 F=2 p=0,008) (12,622 F=5 p=0,027). An Venez Nutr 2008;21 (2): 85-90.

Palabras clave:Imagen corporal, conducta alimentaria, adolescente.

Introducción

Actualmente los adolescentes manifiestan afinidad hacia

una determinada estética impuesta por la sociedad

contemporánea, esto hace que los más jóvenes presenten

una preocupación excesiva por su cuerpo y lleven a cabo

conductas de riesgo que pueden conducir al desarrollo

de trastornos de la conducta alimentaría (TCA), (1) que

son patologías en las que precisamente los patrones de la

ingesta de alimentos se ven severamente distorsionados.

Bajo este rubro The American Psychiatric Association (2)

ha considerado dos categorías diagnóstica: la anorexia

nerviosa y la bulimia nerviosa, cuyas fuerzas

motivacionales son el miedo a la obesidad y el deseo de

estar delgado; en ambas formas se presenta una distorsión

en la percepción de la imagen y el peso corporal.

Al revisar la bibliografía se aprecia con claridad que la

mayor parte de las investigaciones de los TCA se han

llevado a cabo en adolescentes debido, a que son grupos

de riesgo. Estas patologías han aumentado en países

occidentales industrializados en los últimos decenios

(0,5% a 1%), produciéndose la gran mayoría de ellos en

mujeres de nivel socioeconómico medio o alto, con una

edad promedio de inicio en el 85% de los casos, entre 13

y 20 años (3-5). Demostrándose que las conductas

86 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 85-90.

López A. et al.

alimentarias de riesgo relacionadas con los TCA pueden

causar desnutrición, deficiencias de micronutrientes, como

calcio, hierro y potasio, y provocan alteraciones

fisiológicas como osteoporosis, anemia e hipocalemia.

Además en la mujer adulta estas alteraciones se han

asociado con consecuencias negativas durante el

embarazo que incluye altas tasas de aborto, bajo peso del

recién nacido complicaciones obstétricas y depresión (6).

En cuanto a la prevalencia de los TCA en Venezuela, se

reporta un estudio realizado en sujetos masculinos y

femeninos en etapa de adolescencia en la ciudad de

Maracaibo-Venezuela, en el cual, los resultados sugieren

que los trastornos de la conducta alimentaria son entidades

validas para la población de adolescentes venezolanos

(7).

Es importante destacar que, la percepción que la persona

tiene de su propia imagen corporal está considerada entre

los principales factores que condicionaría en parte las

conductas alimentarias de riesgo (8,9).

Los adolescentes con características de desórdenes

alimentarios pueden terminar realizando conductas

alimentarías de control de peso perjudiciales tales como;

ayunos, reducción drástica de calorías, inducción del

vómito, uso de diuréticos y laxantes, así como el uso de

medicamentos para quitar el apetito, con consecuencias

graves en la velocidad de crecimiento y retardo en la

maduración (10).

La preocupación por la imagen corporal en los

adolescentes se ha convertido en un problema de salud

pública. Sentirse obesa, preocupación por el peso, son

factores de riesgo para el desarrollo de TCA (11).

Investigaciones de los patrones y actitudes alimentarías

realizadas en diferentes países latinoamericanos ponen de

manifiesto que los adolescentes latinos presentan algunas

conductas relacionadas con el cuerpo y el tipo de dieta,

muy semejantes a los que se observan en los países

industrializados, como es el caso de Estados Unidos donde

los TCA tienen alta incidencia y constituyen un problema

de salud pública (12).

Es por ello que el objetivo de este estudio fue analizar la

influencia del género y la percepción de la imagen corporal

en las conductas alimentarias de riesgo relacionadas

con los TCA en adolescentes del primero y segundo año

de educación media y diversificada de la ciudad de Mérida

estado Mérida, Venezuela.

Métodos

Muestra

De un total de 865 adolescentes, se seleccionó una

muestra por conglomerados (13) de 421 adolescentes,

(56.5% hombres y 43.5% mujeres), cursantes del Primero

y segundo año de educación media y diversificada de

ocho Instituciones educativas públicas seleccionadas de

forma intencional, localizadas en el casco central del

Municipio Libertador del estado Mérida Venezuela, las

cuales representaron el 53,3% del total de 15 instituciones

de educación básica localizadas en el Municipio

Libertador del estado Mérida. Los criterios de selección

de los participantes se realizaron en función de la

manifestación voluntaria y espontánea de los mismos, así

como, de la cooperación del personal docente de cada

institución con los fines de permitir recopilar la

información en los salones de clases en horario de

actividades docentes.

Fuente de recolección de la información

Se elaboró una encuesta de autoregistro validada por

expertos, especialistas en nutrición, sociología, y

psicología clínica. Los mismos, realizaron una

apreciación cualitativa de acuerdo a cada uno de los

criterios contentivos en el instrumento, lo que incluyó:

claridad en la redacción de los ítems, pertinencia de la

variable con los indicadores, relevancia del contenido y

factibilidad de aplicación.

Para su validación se entregó a cada uno de los expertos

una carpeta que contenía los objetivos de la investigación

y el instrumento para validación del mismo. Se aplicó el

coeficiente de proporción de rango (CPR), el cual permite

calcular la validez del contenido de cada item, la validez

del contenido de todo el instrumento y el nivel de

concordancia entre jueces que validarán la prueba. (13-

14) Las respuestas obtenidas se sometieron al análisis

cuantitativo obteniéndose una proporción de 0,9632 la

cual indica que el instrumento presenta una excelente

validez y concordancia.

Para determinar la confiabilidad, se utilizó el coeficiente

Alpha Crombach, el cual requiere una sola aplicación

del instrumento y produce valores entre 0 y 1, este es un

coeficiente que se utiliza para instrumentos con escalas

múltiples de intereses, es decir, cuando los aspectos del

instrumento se presentan en una escala de varias opciones

como fue utilizado en la presente investigación. El

coeficiente Alpha Crombach obtenido fue de 0,922627,

lo que determinó que existe una correlación alta entre

los ítems, esto significó que el instrumento podía ser

aplicado a la muestra seleccionada con un alto grado de

confiabilidad.

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 85-90. 87

Influencia del género y la percepción de la imagen corporal en las conductas alimentarias de riesgo en adolescentes

La encuesta se diseñó para la recopilación de información

sociodemográfica, de percepción de Imagen Corporal, y

de conducta alimentaria.

Para evaluar la percepción de la Imagen corporal se

solicitó al participante seleccionar una opción entre cuatro

alternativas (delgado, normal, sobrepeso, y obeso) (15) y

que la misma fuese la más representativa de su condición

para el momento de la solicitud.

Para el registro de la conducta alimentaria se solicitó al

participante seleccionar entre un listado de diferentes

prácticas de control de peso, la aplicación o no de algunas

de ellas en los últimos seis meses.

Análisis estadístico

A los datos se les aplicó análisis de frecuencia y Chi2 a

través del paquete estadístico SPSS versión 9.5.

Resultados

En el estudio participaron 421 adolescentes, 56.5%

(n=238) varones y 43.5 % hembras (n=183), con un rango

de edad entre 14 y 18 años. El promedio de edad para los

varones fue 15.75 ± 1.05 años y para las hembras 15.80

±1.07 años. Los participantes entre 15 y 17 años

representaron el 82.8% de la población. En relación a la

percepción de la imagen corporal y su relación con el

género se observó que el 57,5% se percibió normal, el

30,6% como delgados y el 11,9% manifiestan presentar

sobrepeso. No se reportó percepción de imagen corporal

obesa en ninguno de los adolescentes entrevistados. La

percepción de imagen corporal normal y delgada fueron

más frecuentes en los varones, 32,5%, mientras que la

percepción caracterizada por el exceso, se registró en un

porcentaje más alto en las hembras (7,4%). La prueba de

Chi2, permite señalar que existe una asociación

estadísticamente significativa entre las variables,

Percepción de la imagen corporal y el género. (Pearson

Chi-square 9,586 F=2 p=0,008) (Cuadro 1).

Cuadro 1 Percepción de la imagen corporal y género en

adolescentes. Municipio Libertador. Estado Mérida. 2006.

Autopercepción Género

de la imagen Masculino Femenino Total

corporal Nº % Nº % Nº %

Delgado 82 19,5 47 11,2 129 30,6

Normal 137 32,5 105 24,9 242 57,5

Sobrepeso 19 4,5 31 7,4 50 11,9

Total 238 56,5 183 43,5 421 100,0

Pearson Chi-square 9,586 F=2 p=0,008

Al relacionar las conductas alimentarias y la percepción

de la imagen corporal se determinó que el 56,3% (n=237)

de los encuestados manifestaron no haber practicado

ninguno de los métodos expuestos en el cuestionario,

mientras que 43,7% (n= 184), informaron haber puesto

en práctica por lo menos una de las conductas alimentarias

para el control del peso. De los 184 (86 masculinos y 98

femenino) que reportaron haber realizado prácticas en el

control del peso para mejorar su imagen corporal, el

38,6% informaron haber practicado ejercicio o deporte,

conducta esta preferida mas por los varones (n=40). Por

otra parte, un porcentaje importante de los encuestados

reportaron el uso de la reducción de calorías (27,2%),

recurso usado preferentemente por la hembras, de igual

forma la incorporación de mayor consumo de frutas y

vegetales a la dieta. Se reporta además entre los hallazgos,

un 10,9% de los participantes que manifiestan haber

tomado medicamentos para perder apetito (5,4%), vomitar

(2,2%) y el uso de laxante y diuréticos (3,3%)

destacándose que las participantes del sexo femenino

tienen una mayor tendencia al uso de estas últimas cuatro

prácticas que los varones.

Con respecto, a las conductas alimentarias y la percepción

de la imagen corporal, no se reportan diferencias

estadísticamente significativas entre las referidas variables.

Sin embargo, se pueden observar diferencias descriptivas,

entre las que destacan por ejemplo; aquellos que se

perciben como delgados, realizan alguna práctica

deportiva, reducen calorías, e incorporan mayor cantidad

de frutas. Por su parte, los adolescentes cuya percepción

se caracteriza por el exceso, aplican entre sus alternativas

la reducción de calorías, mientras que otros que se

perciben de igual forma, apelan a prácticas más radicales

y perjudiciales para la salud, como son el uso de

medicamento y el vómito, etc. (Cuadro 2).

En relación a las conductas alimentarias de riesgo y el

género, existe una asociación estadísticamente

significativa, las participantes femeninas manifestaron la

práctica de métodos más radicales como son: tomar

medicamentos para perder apetito, uso de laxante y

vomitar. De igual manera, tienen una mayor tendencia

por la reducción y control de calorías, mientras que el

ejercicio o deporte se reportó en un porcentaje más

elevado en los adolescentes del sexo masculino. (Pearson

Chi-square 12,622 F=5 p=0,027) (Cuadro 3).

88 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 85-90.

López A. et al.

Cuadro 2. Conductas alimentarias y percepción de la imagen corporal en adolescentes. Municipio

Libertador. Estado Mérida. 2006.

Percepción de la Imagen Corporal

Conductas alimentarias Delgado Normal Sobrepeso Total

Nº % Nº % Nº % Nº %

Reducción y control de calorías 6 17,1 28 26,4 16 37,2 50 27,2

Incorporar en la dieta mayor

consumo de frutas y vegetales 9 25,7 27 25,5 7 16,3 43 23,4

Tomar medicamentos

para perder apetito 4 11,4 2 1,9 4 9,3 10 5,4

Vomitar 0 0,0 2 1,9 2 4,7 4 2,2

Uso de laxantes 1 2,9 4 3,8 1 2,3 6 3,3

Realizar ejercicio o deporte 15 42,9 43 40,6 13 30,2 71 38,6

Total 35 100 106 100 43 100 184 100,0

Pearson Chi-square 2,689 F=3 p=0,442

Cuadro 3. Prácticas de control de peso y género en adolescentes. Municipio

Libertador. Estado Mérida. 2006.

Conductas alimentarias Masculino Femenino Total

Nº % Nº % Nº %

Reducción y control de calorías 18 20,9 32 32,7 50 27,2

Incorporar en la dieta mayor

consumo de frutas y vegetales 22 25,6 21 21,4 43 23,4

Tomar medicamentos

para perder apetito 2 2,3 8 8,2 10 5,4

Vomitar 0 0,0 4 4,1 4 2,2

Uso de laxantes 4 4,7 2 2,0 6 3,3

Realizar ejercicio o deporte 40 46,5 31 31,6 71 38,6

Total 86 100 98 100 184 100,0

Pearson Chi-square 12,622 F=5 p=0,027

Discusión

Haber encontrado un porcentaje de participantes con

percepción de imagen corporal de delgados y otros con

sobrepeso, supone la existencia de factores condicionantes

hacia el desarrollo de conductas alimentarias a riesgo de

trastornos de la alimentación. Así mismo, los hallazgos

permitieron confirmar las prácticas o conductas

alimentarias a riesgo en la población de adolescentes

estudiada. Es significativo destacar, que aún cuando los

resultados obtenidos no son concluyentes de un

diagnóstico de trastornos alimentarios, si son indicativos

de la presencia de ciertos síntomas de éstos, tales como;

el uso de medicamento para perder apetito, laxantes,

diuréticos, etc.

Las referidas conductas alimentarias de riesgo, constituye

un verdadero peligro para la salud de aquellos que ignoran

las graves complicaciones que pueden generarse como

consecuencia de la práctica de métodos de control de

peso. En un estudio realizado en mujeres adultas

mejicanas se determinó que existe una alta correlación

entre el Índice de Masa Corporal (IMC) y la percepción

de la imagen corporal, esto significa que estas mujeres

perciben su problema de sobrepeso u obesidad de manera

bastante realista lo cual las ha llevado a tomar decisiones

erróneas, que las induce a incurrir en conductas

alimentarias de riesgo (16). En el caso específico

venezolano aumenta el riesgo, en virtud de que, por

razones socioculturales muchas de las decisiones que se

toman no cuentan con la orientación de un especialista

haciendo uso de la automedicación de manera irracional.

La presencia real de estos trastornos en nuestra población

es un indicador directo de la necesidad de implementar

estrategias preventivas en la población a fin de detectar

la propagación y la instauración de estos trastornos en

los adolescentes (7).

Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 85-90. 89

Influencia del género y la percepción de la imagen corporal en las conductas alimentarias de riesgo en adolescentes

Diversas investigaciones reportan que las mujeres poseen

actitudes más negativas hacia la imagen corporal que los

hombres, tal y como se demuestra en el presente estudio,

donde el género femenino reportó un porcentaje de

imagen corporal con sobrepeso más alto al registrado por

los varones. Los temores a subir de peso y ser obeso, son

las razones que motivan las conductas alimentarias de

riesgo (10,16). Por otra parte, la mujer es más susceptible

a la información relacionada con el ideal de belleza

divulgado en los medios de comunicación.

La mayor parte de las investigaciones de los trastornos de

la conducta alimentaria se han realizado en adolescentes,

ya que son grupos de riesgo y por otra parte, a que la

aparición de los TCA ocurre con mayor frecuencia entre

los 12 y 15 años de edad. La edad promedio de los

entrevistados en el estudio presentó un rango similar a

otros estudios publicados, lo que sugiere que el factor

edad se constituye en un dato importante para la

elaboración de programas dirigidos a prevenir las

distorsiones relacionadas con la percepción de la imagen

corporal, por considerar que es una edad crítica desde el

punto de vista biológico, psicológico entre otros (17-20).

Estudios en mujeres adolescentes confirman que la

percepción de la imagen corporal y la insatisfacción con

la misma, están relacionadas con las conductas

alimentarias asociadas a los trastornos de la alimentación

(21). De igual forma, se encontró que éstas mujeres

sobreestiman su tamaño corporal reportando con mayor

frecuencia percepciones de la imagen corporal

caracterizadas por el exceso, lo cual conlleva a una mayor

insatisfacción (22).

Igualmente investigaciones realizadas en preadolescentes

y adolescentes, han documentado la presencia de

conductas alimentarias de riesgo y problemas en la

percepción de la imagen corporal particularmente en el

género femenino, ya que a las mujeres se les invita y se

les recuerda constantemente “el poder que posee la

apariencia física y el valor de la delgadez” (11), y que el

comer poco es más femenino (23-25).

Diversos estudios, han identificado las consecuencias

ocasionadas por trastornos en las conductas alimentarias

de riesgo como la desnutrición, la deficiencia de micro

nutrientes (calcio, hierro y potasio), lo que puede provocar

alteraciones fisiológicas tales como osteoporosis, anemia

e hipocalemia (12,14).

La percepción de la imagen corporal actualmente, ha

tenido mucha importancia en la sociedad y más aún por

la cultura de la delgadez, en la que se ha adoptado una

imagen delgada como figura ideal con las mujeres como

principales protagonistas. En el presente estudio se evidencia

con claridad este fenómeno, ya que la percepción de la

propia imagen está ligada con conductas alimentarias de

riesgo, entre las que resaltan, hacer modificaciones y

restricciones alimentarias, usos de laxantes, diuréticos,

practicar ejercicios y deporte entre otros.

De igual manera, el que un sujeto se perciba con sobrepeso

u obeso también redunda significativamente en la

insatisfacción con su imagen corporal y se confirma la

preferencia por una figura más delgada. Estos datos son

interesantes ya que la literatura ha demostrado que el

sentimiento negativo por la imagen corporal es un

antecedente importante en la aparición de conductas

alimentarias de riesgo (9).

Los resultados que evidencian la percepción de imagen

corporal de sobrepeso son de interés desde el punto de

vista de la salud pública por considerar, no solo el hecho

de favorecer la aparición de enfermedades crónicas

degenerativas, si no por la relación que existe entre el

sobrepeso con los trastornos alimentarios (11).

Los hallazgos del presente estudio, ya que si bien no son

suficientes para diagnosticar trastorno alimentario, si

demuestran la presencia de algunos síntomas de éstos

(incidencia de percepción de sobrepeso y delgadez, y

conductas alimentarias de riesgo, tales como, el uso de

medicamento para perder apetito, laxantes, vomitar etc.),

demostrando que es común y muy frecuente en este grupo

de la población. Además aunque los síntomas de forma

aislada no pueden ser considerados un indicador de la

presencia o existencia de la patología, de alguna manera

señalan el grupo de adolescentes con riesgo de sufrirla y

de ser una amenaza para su salud física y mental.

En virtud, de que el estudio solo analiza el aspecto de la

imagen corporal percibida se recomienda a futuro dirigir

las investigaciones para determinar la distorsión de la

imagen corporal de acuerdo al IMC que se obtiene

mediante las mediciones de peso y talla.

Las limitaciones encontradas se orientaron a que sólo se

incluyeron adolescentes que asistían a las instituciones

educativas públicas, lo cual no permitió establecer

diferencias con los adolescentes que asisten a las

instituciones privadas.

Uno de los principales aportes de esta investigación

constituye el haber analizado la percepción de la imagen

corporal y su relación con el género y las conductas

alimentarias de riesgo relacionadas con los trastornos de

la alimentación. Puesto que al no haber suficiente

información en nuestro país relacionadas con el tema,

90 Anales Venezolanos de Nutrición 2008; Vol 21 (2): 85-90.

López A. et al.

permite seguir diseñando investigaciones en la población

adolescente, que contribuyan a mejorar la calidad de vida

y salud mental de este importante grupo poblacional tan

vulnerable. Fundamentalmente, todas las acciones

dirigidas en este grupo de población a riesgo de sufrir

algún trastorno de la conducta alimentaria, deben tener

como objetivo primordial la prevención, a través del

esfuerzo mancomunado de los entes gubernamentales u

oficiales, en la promulgación de políticas públicas que

contribuyan a mejorar la influencia del contexto sociocultural,

donde los medios de comunicación tienen una

gran responsabilidad.

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Recibido: 24-03-2008

Aceptado: 28-10-2008