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REVISTA: Anales Venezolanos de Nutrición

NUMERO: Volumen 22, No. 1, Año 2009

TITULO: Situación socioeconómica, diagnóstico nutricional antropométrico y dietario en niños y adolescentes de Valencia, Venezuela

AUTORES: Iraima Acuña G., Liseti Solano R

RESUMEN: -

PALABRAS CLAVE: Niños; adolescentes; dieta; pobreza; Children; adolescents; diet; poverty

CONTENIDO: Nutrición y salud pública

Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 5-11. 5

Situación socioeconómica, diagnóstico nutricional antropométrico

y dietario en niños y adolescentes de Valencia, Venezuela

Iraima Acuña G1., Liseti Solano R2.

1.Departamento de Ciencias Morfológicas. Facultad Ciencias de la Salud.

Universidad de Carabobo.

2.Centro de Investigaciones en Nutrición. Facultad Ciencias de la Salud.

Universidad de Carabobo.

Solicitar copia a: ciberfamilia14@hotmail.com

Financiamiento: Consejo Científico y Humanístico de la Universidad de

Carabobo, Asociación Civil “Niño Feliz” y Protinal C.A.

Resumen. La capacidad de compra de alimentos derivada del nivel socioeconómico influye en calidad y cantidad

de la dieta, pudiendo originar alteraciones nutricionales. Se planteó evaluar la asociación de indicadores

socioeconómicos y antropométricos con la adecuación dietaria en niños de una zona de pobreza. Se estudiaron

257 niños menores de 18 años, de una Parroquia de Valencia, 2004.. Se determinó estrato socioeconómico (ESE)

(Graffar-Méndez), adecuación dietaria (recordatorios 24h, n=97) e indicadores antropométricos: P/E, T/E, P/T,

circunferencia brazo, área grasa y muscular, pliegue tricipital e Índice de Masa Corporal). Análisis estadístico por

distribución de frecuencia, Chi cuadrado y Pearson. Predominaron varones, escolares, estratos IV y V y una familia

por vivienda. Hubo 36,6% de déficit, normalidad en 54,8% y 8,6% de exceso nutricional. Las adecuaciones

calórica y proteica fueron aceptables, pero excesiva para fibra, 41,2 % de déficit calórico y 45,3% en proteínas,

58,3% de los normales y en exceso tenían aporte calórico deficiente, y los desnutridos 46,5%. El exceso en

consumo de fibra (49%) fue independiente del estrato y estado nutricional. La adecuación de fibra se relacionó

con ingesta calórica y proteica, edad, talla y área muscular pero no hubo entre adecuación calórica y proteínas

con ESE. Se concluye que hubo asociación importante entre el consumo dietario y estado nutricional pero la

asociación es menor con el ESE. La evidencia no relacionó las alteraciones encontradas con la situación de pobreza.

La evaluación del consumo de alimentos fue útil para complementar la información antropométrica y

sociodemográfica; considerando la sub o sobreestimación del dato dietario. An Venez Nutr 2009;22 (1): 5-11.

Palabras clave: Niños, adolescentes, dieta, pobreza.

Socioeconomic status, anthropometric nutritional diagnosis

and dietary adequacy in children and adolescents of an area

of Valencia, Venezuela

Abstract. Food purchase capacity is related to socioeconomic level, and it influences dietary quality and quantity.

Changes on diet may cause alterations of nutritional status. In order to evaluate the association between socioeconomic

and anthropometrics indicators to dietary adequacy in children from a poverty area, 257 children and

adolescents randomly selected, from Valencia, Venezuela (2004) were assessed. Socioeconomic status was determined

(SES, Graffar-Méndez), dietary adequacy (24h recalls, n=97) and anthropometrical indicators (W/A, H/A,

W/H, arm circumference, fat and muscular area, tricipital skinfold and BMI) were measured. Statistical Analysis by

frequency distribution, Chi2 test and Pearson correlation was performed. Boys, school children; families in poverty

(IV and V stratum) and one family/home were highly prevalent. Nutritional diagnosis consisted of: 36.6% of deficit,

54.8% of normality and 8.6% of excess. Mean caloric and protein intake and adequacy were acceptable, but fiber

adequacy was excessive. 41.2% of subjects had inadequate energy intake and 45.3% inadequate protein intake.

Energy intake was deficient in 58.3% of normal subjects and also in those in excess, and in 46.5% of undernourished

children, 52.1% of the undernourished children had excessive adequacy for fiber. There was association

between fiber adequacy to energy and protein intake, age; height and muscular area, but not between energy and

protein intake to socioeconomic condition. It is concluded that there was an important association between dietary

intake and nutritional status but only a weak relation to SES. Evaluation of dietary intake and adequacy is useful to

complement anthropometric and socioeconomic information; but care has to be taken for the possibility of under

or overestimation of data reported by the interviewed. An Venez Nutr 2009;22 (1): 5-11.

Key words: Children, adolescents, diet, poverty.

Introducción

En nuestro país, el suministro alimentario está

estrechamente relacionado con el ingreso proveniente del

petróleo, por nuestra situación de dependencia de las

importaciones alimentarias. Los cambios experimentados

por la situación económica del consumidor son también

un factor determinante en el suministro de energía

alimentaria, lo cual se evidenció en referencia para el

primer semestre del 2003, periodo de realización del

estudio, en un 54,0% de hogares pobres por ingreso. Por

otra parte se estima para el 2025 un incremento adicional

de las necesidades energéticas del 62%, producto de los

cambios demográficos (1, 2).

El Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional

(SISVAN) para el 2002 reporta que se ha elevado el

6 Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 5-11.

Acuña y Solano

porcentaje de calorías de origen nacional a 57,6 %, pero

todavía un alto porcentaje de las calorías (42,4%) son de

origen importado. Igual sucede con las proteínas y grasas,

en las cuales la importación en el 2002 representó el 43,7%

y el 56,6% respectivamente, lo cual pone de manifiesto

una situación de inseguridad alimentaria (2).

La información sobre la adecuación nutricional de las

disponibilidades alimentarias en los años de 1999 a 2003

muestra una insuficiencia crítica (por debajo del 95%) para

carbohidratos, proteínas y calcio. Según las disponibilidades

alimentarias para los requerimientos de la población

venezolana en el 2002, existe insuficiencia alimentaria para

energía (84% de adecuación), proteínas (88,8% de

adecuación) y para el calcio (42,4% de adecuación) (2,3).

En algunos informes del SISVAN referente al costo de la

canasta alimentaria, se aprecia un incremento desde

Diciembre del 2004 a Septiembre del 2005 del 10%, un

déficit antropométrico nutricional general en incremento

del 8,71% en el 2003 a 8,80% para el 2004, siendo el

incremento mayor en el grupo entre 2 y 6 años, alcanzando

el 25,80% para el 2004 y en el grupo de 7a 14 años, donde

alcanzó el 26,80%, con un incremento general de la

mortalidad por causas nutricionales para todas las edades

del 3,8% para el 2002 a 5,3% para el 2003 (4).

Una de las características de los países en transición

epidemiológica como Venezuela es que en una misma

familia de estrato V se pueda encontrar un lactante

desnutrido, una madre anémica y un padre obeso con alto

riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles. En el grupo

de lactantes para el 2003, el sobrepeso alcanzó el 25% de

los niños evaluados, con alta prevalencia en el grupo IV de

Graffar Méndez Castellano, siendo en ellos, el déficit del

13,6%. En el grupo de preescolares y para ese mismo año,

el déficit agudo superó al crónico, y el sobrepeso se ubicó

en cifras cercanas al 10%. En los escolares predominó el

déficit crónico compensado, reflejo probable de los procesos

de tipo agudo a repetición que se presentan durante la etapa

preescolar, prevaleciendo el problema de déficit crónico

sobre el agudo en estos momentos en el país. El sobrepeso

en este grupo se encuentra muy cercano al 10% (3).

De acuerdo al Sistema de Vigilancia Alimentaria y

Nutricional (SISVAN) hubo un incremento progresivo en

los índices de desnutrición infantil a partir del año 2002

para el grupo etario entre 2 y 6 años y entre 7 y 14 años,

alcanzando en el 2004 el 25,8% y el 26,8% respectivamente

y manteniéndose en un 13% en los menores de 2 años, con

una tendencia sin embargo al descenso para todos los grupos

de edad en 2005 y 2006 (2,4).

En informe del Programa de las Naciones Unidas para el

Desarrollo (PNUD) sobre Desarrollo Humano (2005)

utilizando como indicador el índice de desarrollo humano

(IDH), que se construye a partir de datos sobre salud,

educación en ingreso y para cuyo análisis se utilizaron datos

del 2003, tomando en consideración 177 países, muestra

que Venezuela, cuando se compara apropiadamente con

los datos del 2004, descendió tres lugares en el IDH, pasando

del puesto 72 al 75 tras bajar su valor de 0,778 en 2004 a

0,772 en 2005 (PNUD, Informe IDH, 2005). El último

informe del PNUD sobre desarrollo humano 2007-2008

ubica a Venezuela en el puesto 74, con un IDH medio (5).

El empobrecimiento de la población es uno de los problemas

más difíciles que enfrenta nuestro país. Según los datos de

la Dirección de Estadísticas Sociales, Demográficas y

Ambientales, para el 1º semestre del año 2001, la pobreza

en Venezuela había disminuido, ubicándose en un 39,1%,

y la pobreza extrema, en un 14%. El número de hogares

pobres no extremos fue para este mismo semestre de un

45,5% y de personas en hogares pobres extremos de un

13,4%. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas (2002-

2004) muestran que la situación no ha mejorado y que se

ha sucedido un incremento del 11,6% en el número de

hogares pobres por ingreso, pasando de un 41,5% en el

2002 a 53,1% en el 2004, con un 23,5% de pobreza

extrema, de manera que para el segundo semestre del 2004

existía un 47% de hogares pobres por ingreso (2, 6,7).

Entre el 2002 y el 2004 se observó un repunte del déficit

nutricional antropométrico para todos los grupos. Las

enfermedades nutricionales se manifiestan principalmente

en determinados grupos socioeconómicos y fisiológicos de

la población, con mayor frecuencia en los estratos

socioeconómicos más bajos que habitan en zonas

periurbanas en grandes concentraciones y en poblaciones

rurales; por otra parte, las variables asociadas a la medición

de la pobreza estructural, básicamente las relacionadas con

las condiciones de la vivienda, el hacinamiento y las

características sociodemográficas en el hogar, constituyen

factores claves en la situación de déficit nutricional (2,6,8).

Ante la evidencia de un deterioro de la salud y la nutrición

en nuestro país, se plantea esta investigación a fin de evaluar

la posible asociación entre la situación socioeconómica, el

estado nutricional y la adecuación de la dieta de niños y

adolescentes en un grupo de población ubicado en las áreas

marginadas de una ciudad industrial.

Metodología

Universo: Niños preescolares, escolares y adolescentes

entre 2 y 18 años, sin enfermedad aparente, habitantes

de la Parroquia “Miguel Peña”, al Sur de la Ciudad de

Valencia, Edo Carabobo, en Abril del año 2004.

Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 5-11. 7

Situación socioeconómica, diagnóstico nutricional antropométrico y dietario en niños y adolescentes de Valencia

Muestra: 257 niños preescolares, escolares y adolescentes

entre 2 y 18 años, sin enfermedad aparente. Los niños

fueron seleccionados por muestreo aleatorio de casos,

luego de que los representantes respondieron a Censo

levantado dentro de una escuela de la localidad y firmaron

el consentimiento escrito de los padres para participar,

posterior a la explicación de los objetivos, beneficios y

posibles riesgos del estudio.

Métodos, técnicas e instrumentos de recolección: Para la

evaluación socioeconómica se utilizó el método de Graffar

modificado para Venezuela por Méndez Castellano (9).

La evaluación antropométrica se realizó según la

metodología sugerida por Henríquez, por personal médico

debidamente entrenado y estandarizado (10). Para los

preescolares y escolares se utilizaron indicadores de

dimensión corporal (peso para la edad, talla para la edad,

peso para la talla y circunferencia media del brazo para

la edad) y de composición corporal (área grasa, área

muscular y pliegue tricipital para la edad). El indicador

mixto Índice de Masa Corporal se utilizó en la evaluación

del grupo de adolescentes.

Los criterios del método de combinación de indicadores

sugeridos por Henríquez, se utilizaron para el diagnóstico

antropométrico de déficit nutricional (desnutrición),

normalidad y exceso nutricional (sobrepeso y obesidad)

(10). Se adoptaron estos diagnósticos ya que se intenta

establecer la asociación de estos con la situación

socioeconómica, sin introducir en la comparación la

severidad de los cambios nutricionales.

Para determinar el patrón habitual de consumo alimentario

y la ingesta de energía y nutrientes se utilizaron dos

recordatorios de 24 horas por niño, en dos días laborables

no consecutivos, aplicados a una submuestra de 97 niños,

nuevamente escogida al azar, con representatividad del

grupo inicial (38%).

Para la obtención de la información del recordatorio de

24 horas se realizaron entrevistas personales con la madre

o representante del niño y para la estimación del peso y

volumen de los alimentos se utilizaron ayudas visuales:

alimentos modelados y medidas prácticas caseras

(cucharadas y cucharaditas, tazas, vasos).

El consumo de macronutrientes fue obtenido según su

fuente de origen y se calculó el porcentaje de adecuación

utilizando los criterios según las Recomendaciones

Dietéticas Americanas (RDA) de 1989 (11), que establecen

tres intervalos definidos:

Baja adecuación o deficiente: cuando la ingesta de un

determinado nutriente es menor del 85% de las RDA.

Aceptable: cuando la ingesta de un determinado nutriente

está entre 85% y 115% de las RDA.

Exceso: cuando el consumo de nutriente es superior al

115% de las RDA.

El grado de deficiencia en el aporte de calorías, proteínas y

fibra se determinó comparando el consumo de los niños y

adolescentes con los valores de Referencia de Energía y

Nutrientes para la población venezolana y se expresó en

porcentajes (12).

Los datos fueron procesados usando un programa de

análisis estadístico SPSS versión 11.0 y programas

comerciales de análisis dietario (Food Processor II)

utilizando una base de datos modificada con la Tabla de

Composición de Alimentos Venezolana 1.991 (13).

Análisis estadístico

Los datos fueron validados, listados, cruzados y analizados

según las variables objeto del estudio y se elaboraron tablas

con los resultados que se expresaron en valores absolutos

y porcentajes. Como medida de asociación para variables

nominales se utilizó la prueba de Chi cuadrado. Para

establecer la correlación entre las variables

antropométricas y de consumo se utilizó el coeficiente de

Correlación de Pearson. Para todos los análisis se empleó

un nivel de significación de p< 0,05.

Resultados

Se encontró en la población general un predominio del sexo

masculino (53,3%) sobre el femenino (46,7%) y del grupo

de niños en edad escolar (53,7%) sobre preescolares (19,6%)

y adolescentes (26,5%), sin embargo, la distribución por

género según edad, mostró una representación similar para

varones y niñas, sin predominancias significativas para un

grupo, lo que indicó que la muestra es de composición

homogénea. El 96,1% de las familias estudiadas vivían en

condiciones de pobreza (estrato IV, 54,5% y V, 41,6%) y en

el 53,1% cohabitaban hasta 5 personas. Se encontró además,

que la mayoría de las familias se agrupaban en estructura

unifamiliar pero en 21,5% de las viviendas convivían dos

familias, 5,5% tres familias y 3% cuatro familias. La

distribución por género según edad, fue similar para varones

y niñas, no significativa, lo que indicó que la muestra era de

composición homogénea. El estado nutricional

antropométrico, por combinación de indicadores, reportó

una prevalencia de déficit nutricional 36,6% en la población,

mayor en escolares masculinos del estrato IV, pero sin

diferencias significativas. El exceso nutricional se encontró

en 8,6% en la población general, correspondiendo al grupo

de escolares, y a los niños del estrato IV, los mayores

porcentajes (Cuadro 1).

8 Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 5-11.

Acuña y Solano

Cuadro1. Composición del grupo en estudio según diagnóstico

nutricional antropométrico, edad, género y estrato

socioeconómico.

No se evidenció asociación estadísticamente significativa

entre el número de personas que viven en el hogar (hasta

5 y mas de 5 personas) con el estado nutricional; lo que sí

se hace presente cuando se establece la asociación con el

número de familias en la vivienda; correspondiendo al

mayor número de familias, la mayor prevalencia de

desnutridos (Cuadro 2).

La adecuación calórica y proteica promedio fue aceptable

para todos los grupos de edad, pero la adecuación de fibra

fue excesiva. Sin embargo, se observó una prevalencia de

déficit en el aporte calórico y proteico de 41,2% y 45,3%

respectivamente en la población general y afectó en mayor

grado a los adolescentes. En contraposición, 60,8% de la

población en estudio presentó un exceso en el aporte de

fibra, pero el predominio fue mayor en el grupo de

adolescentes (Cuadro 3).

Cuadro 2. Distribución de los sujetos según el número

de personas por familia y número de familias por hogar

por diagnóstico nutricional.

Número de personas Desnutrido Normal Exceso

por familia (%) (%) (%)

Hasta 5 personas 36,6 55,2 8,2

Más de 5 personas 38,3 52,5 9,2

Pearson Chi2 2,74 p:0,60 n.s.

Familias por hogar

Una familia 39,4 55,2 5,5

Dos familias 37,3 51,0 11,8

Tres familias 15,4 53,8 30,8

Cuatro familias 57,1 42,9 0

Pearson Chi2 13,9 p:0,03.(s= <0,05)

Si tomamos en cuenta las recomendaciones de energía y

de nutrientes para la población venezolana, encontramos

que en el grupo de preescolares, la ingesta promedio de

energía fue adecuada, pero 16% de los escolares y 29%

de los escolares, no alcanzaban la suficiencia. El déficit

en el consumo calórico y proteico se observó en más del

55% de niños y adolescentes con estado nutricional

normal y en exceso nutricional y en 46,5% de los

desnutridos (Cuadro 4). Por otra parte, se encontró un

exceso en el consumo de fibra en más del 49% de niños

y adolescentes de todas las categorías nutricionales.

El Test de Pearson (Cuadro 5) mostró correlaciones

significativas entre la adecuación calórica y el consumo

de fibra, la adecuación proteica y el consumo de fibra

total, la adecuación proteica y la adecuación de fibra.

Para la correlación entre las variables de consumo y las

variables no dietarias se observó asociación directa y

positiva con significación estadística entre el consumo

de fibra y la edad cronológica, la adecuación de fibra y la

edad cronológica; entre consumo de fibra y la talla,

adecuación de fibra y talla; adecuación de fibra y CBI;

consumo de fibra y área muscular y adecuación de fibra

y área muscular. El test de Spearman no mostró correlación

estadísticamente significativa entre adecuación de calorías

y proteínas con estrato socioeconómico y condiciones

de alojamiento (número de personas por hogar y número

de familias por hogar).

Grupos de Edad

Todos Preescolares Escolares Adolescentes

Diagnóstico

n

%

n

%

n

%

n

%

Desnutrición 94

36,6

16

17,0

49

52,1

29

30,8

Normal

141

54,8

29

20,6

77

54,6

35

24,8

Exceso

22

8,6

6

27,3

12

54,5

4

18,2

Total 257

Pearson Chi 2,42 p:0,65. n.s

Géneros

Todos Masculino Femenino

Desnutrición 94

36,6

50

53,2

44

46,8

Normal

141

54,8

75

53,2

66

46,8

Exceso

22

8,6

12

54,5

10

45,5

Total 257

Pearson Chi 0,03 p:0,98 n.s

Estrato socioeconómico

Todos III IV V

Desnutrición 94

36,6

6

6,4

49

52,1

39

41,5

Normal

141

54,8

4

2,8

75

53,2

62

43,9

Exceso

22

8,6

_

16

72,7

6

27,3

Total 257

Pearson Chi 5,45 p:0,24 n.s

Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 5-11. 9

Situación socioeconómica, diagnóstico nutricional antropométrico y dietario en niños y adolescentes de Valencia

Cuadro 3. Adecuaciones de energía, proteínas y fibra en la población general y por grupos etarios (n= 97).

Cuadro 4. Adecuación de energía, proteínas y fibra por diagnóstico nutricional antropométrico (n= 97).

Exceso 59 60,8 20 33,9 13 22 26 44,1

Adecuado 25 25,7 5 20 10 40 10 40

Déficit 13 13,4 4 30,8 5 38,5 4 30,7

Estado nutricional n % n % n % n %

Porcentaje Adecuación Fibra (x±DS) 162,2+82,3 135,3+70,3 118+50,3

Exceso 25 25,7 9 36 6 24 10 40

Adecuado 28 28,8 8 28,5 9 32,1 11 39,3

Déficit 44 45,3 12 27,2 13 29,5 19 43,1

Estado nutricional n % n % n % n %

95,4+39, 90,1+32,0 90,0+29,2

Porcentaje Adecuación Proteínas (x±DS) 7

Exceso 19 19,6 5 26,3 5 26,3 9 47,3

Adecuado 38 39,2 11 28,9 11 28,9 16 42,1

Déficit 40 41,2 13 32,5 12 30 15 37,5

Estado nutricional n % n % n % n %

Porcentaje Adecuación Energía (x±DS) 91,3 +29,5 85,7+25,2 88,6+22,9

Preescolares Escolares Adolescentes

Grupos de edad

General

Adecuado 41 33 45,2 4 33,3 4 33,3

Exceso 8 6 8,2 1 8,3 1 8,3

Adecuación Proteínas

Déficit 48 34 46,5 7 58,3 7 58,3

Adecuado 28 22 30,1 3 25,0 3 25,0

Exceso 21 17 23,3 2 16,7 2 16,7

Adecuación Fibra

Déficit 22 16 21,9 3 25,0 3 25,0

Adecuado 25 19 26,0 3 25,0 3 25,0

Exceso 50 38 52,1 6 50,0 6 50,0

Diagnóstico Nutricional

Adecuación Energía Total (%) Desnutridos (n=73) Normales (n= 12) Exceso (n= 12)

n % n % n %

Déficit 48 34 46,5 7 58,3 7 58,3

10 Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 5-11.

Acuña y Solano

Cuadro 5. Correlaciones entre variables dietarias y

antropométricas, con asociaciones significativas.

Variables en Asociación r p

Adecuación calórica Consumo de fibra 0,362 0,00

Consumo de fibra Edad cronológica -0,208 0,022

Talla -0,225 0,012

Area muscular -0,201 0,028

Adecuación de fibra Edad cronólogica 0,205 0,024

Talla -0,253 0,05

CBI 0,198 0,029

Area muscular -0,222 0,015

Adecuación proteica Consumo de fibra 0,454 0,00

Adecuación de fibra 0,592 0,00

Correlación de Pearson. p significativa <0.05

Discusión

El nexo entre pobreza y desnutrición, en términos generales

tiene una justificación teórica sólida: los ingresos

insuficientes limitan la capacidad de compra de los

alimentos, situación que produce deficiencias nutricionales

en la población de bajo nivel socioeconómico.

Adicionalmente, estas poblaciones tienen por lo general,

poco acceso a los servicios de salud, problemas de

insalubridad y alto índice de morbilidad, lo que

compromete el adecuado aprovechamiento biológico de

los alimentos, afectando el crecimiento físico, el estado

nutricional y la composición corporal (14).

En el presente estudio se encontró un predominio de

familias en situación de pobreza relativa y extrema y si

bien los porcentajes de pobreza extrema se mantuvieron

mas o menos similares a los reportados por Landaeta en el

2000 para la población venezolana, se aprecia en esta

población un incremento porcentual importante de

pobreza relativa en un 15,7% con respecto a los valores

reportados por Landaeta en el año 2000, lo cual es un

indicador indirecto del empobrecimiento que han

experimentado los grupos familiares que antes pertenecían

a estratos más altos y que ahora, se están ubicando en

situación de pobreza relativa, lo cual se contradice con la

tendencia a la disminución del 2004 al 2006 reportada

por el SISVAN, con un 30,6% de hogares pobres por

ingreso y solo 9,1% de hogares en pobreza extrema (2,6).

En el presente estudio la prevalencia de déficit nutricional

en la población en estudio fue alta y en vista de que la

desnutrición aguda es un indicador indirecto de pobreza,

se observa que la población evaluada fue una población

altamente vulnerable, a pesar de predominar en ella la

estructura unifamiliar y estar conformada en su mayoría

por familias de hasta 5 personas, circunstancias que

pueden ser protectoras. En este grupo de niños

desnutridos, si bien no se encontró una relación

significativa entre al número de personas por familia y el

estado nutricional, como la encontrada por Pérez en 1995,

si se pudo comprobar una relación estadísticamente

significativa entre el número de familias por hogar con el

diagnóstico de desnutrición. También otros autores han

encontrado un aumento del riesgo de déficit nutricional

asociado a factores relacionados con una mayor

vulnerabilidad nutricional cuando la familia tiene más

hijos, con especial aumento del riesgo cuando éstos son

preescolares (14,15).

Esto probablemente se debe a que la distribución de los

alimentos en varias familias pequeñas tiene una dinámica

diferente a cuando son varios miembros de una misma

familia, ya que culturalmente, la comida se reparte en

mayor proporción para el jefe de la familia y en el caso

de varias familias en una misma vivienda ya no sería un

solo jefe de familia sino varios, predisponiendo a los otros

integrantes de cada grupo familiar a desnutrición.

La evaluación del consumo de energía y nutrientes

contribuye a la identificación de riesgo nutricional,

sobretodo en poblaciones vulnerables. Con respecto a la

adecuación de energía y nutrientes, se encontró déficit

calórico en la población general, lo cual es reflejo de la

situación de inseguridad alimentaria en que vive esta

población, sobretodo si se toma en consideración su

estructura unifamiliar y la mayor prevalencia de grupos

familiares de menos de 5 personas. Esta situación se hace

más crítica si tomamos en consideración que el déficit de

ingesta promedio de calórica y proteica fue más prevalente

en el grupo de escolares y adolescentes, lo cual es de

gran importancia, ya que es precisamente en este grupo

de edad, donde las exigencias para el crecimiento

requieren un aporte calórico y proteico elevado,

generándose una disminución de la velocidad de

crecimiento, con subsiguiente riesgo de talla baja y talla

baja, como mecanismo de compensación al bajo aporte

calórico (homeorrexis), colocando a este grupo etario en

situación de alta vulnerabilidad para desnutrición crónica.

La adecuación proteica promedio fue aceptable para los

tres grupos etarios, sin embargo el déficit de adecuación

proteica en la población general y con mayor prevalencia

en el grupo de adolescentes, fue bastante elevado, sobretodo

si se considera que dentro del aporte calórico de

macronutrientes, el proteico es el más bajo y por ende el

que generalmente se cubre, aunque también es de los más

importantes, ya que se utiliza para la formación de tejidos,

necesario en las etapas de crecimiento rápido como es la

adolescencia y para el mantenimiento del sistema inmune.

Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 5-11. 11

Situación socioeconómica, diagnóstico nutricional antropométrico y dietario en niños y adolescentes de Valencia

Estos déficits de adecuación calórica y proteica de la

población general se ven reflejados específicamente en

los grupos con mayores demandas tanto calórica como

proteica como son la adolescencia y la edad escolar; este

último grupo fue el que además presentó mayor porcentaje

de desnutrición.

Estos resultados contrastan con los obtenidos por Moya y

col en el 2000 (16), quienes al estudiar el consumo

energético y proteico de niños y adolescentes de estratos

altos (I y II) de Caracas encontraron un consumo de energía

acorde con los requerimientos recomendados para la

población venezolana, con una adecuación proteica para

todas las edades que superaba la normalidad, siendo este

último hallazgo reportado también por la Escuela de

Nutrición y Dietética de la Universidad Central de

Venezuela para 1999 (17) como similar para los estratos

IV y V. Este contraste puede explicarse por el deterioro

del ingreso familiar, que dificulta el acceso a los alimentos

sobretodo, si tomamos en consideración que entre los

macronutrientes, las proteínas son las más costosas y por

tanto las de más difícil acceso.

La adecuación de fibra fue excesiva en la población

general y principalmente en el grupo de adolescentes,

correlacionándose además de manera significativa con

las variables antropométricas talla y área muscular. En

vista de que no se encontraron referencias en la literatura

consultada que expliquen este hallazgo que correlaciona

de manera significativa la adecuación de fibra con los

indicadores antropométricos talla y área muscular, queda

como un tópico de interés que puede ser explorado en

futuras investigaciones.

Aún cuando las variables de consumo no se relacionaron

de manera significativa con el diagnóstico nutricional

antropométrico ni con las variables sociodemográficas

como estrato socioeconómico y número de familias por

hogar, la encuesta de consumo permitió identificar el alto

grado de vulnerabilidad alimentaria de todos los grupos

convirtiendo a la encuesta de consumo en una herramienta

útil y necesaria que complementa la información

antropométrica y sociodemográfica, aún cuando para su

interpretación se debe tener en cuenta la posibilidad de

subestimación o sobreestimación del dato reportado por

el entrevistado.

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Recibido: 27-08-2008

Aceptado: 09-02-2009