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REVISTA: Anales Venezolanos de Nutrición

NUMERO: Volumen 22, No. 1, Año 2009

TITULO: Indicadores bioquímicos del estado nutricional en adolescentes pre-universitarios de Caracas

AUTORES: Diamela Carías, Anna María Cioccia, Marlén Gutiérrez, Patricio Hevia, Analy Pérez

RESUMEN: -

PALABRAS CLAVE: Adolescentes; estado nutricional; micronutrientes; lípidos sanguíneos; adolescents; nutritional status; micronutrients; lipid profiles

CONTENIDO: 12 Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 12-19.

Nutrición y salud pública

Indicadores bioquímicos del estado nutricional en adolescentes

pre-universitarios de Caracas

Diamela Carías 1,2, Anna María Cioccia 1, Marlén Gutiérrez 1, Patricio Hevia 1 y Analy Pérez 3

1. Laboratorio de Nutrición. Universidad Simón Bolívar. Caracas,

Venezuela. Apartado Postal 89000.

2. Autor para correspondencia. Email: dcarias@usb.ve

3. Laboratorio de Evaluación Nutricional. Universidad Simón Bolívar.

Caracas, Venezuela. Apartado Postal 89000.

Financiamiento: Grupo de Nutrición y Bioquímica del Decanato de

Investigación y Desarrollo de la Universidad Simón Bolívar.

Resumen. Con el propósito de evaluar el estado nutricional de un grupo de adolescentes de la ciudad de Caracas,

Venezuela, se realizó un estudio transversal y descriptivo, en 94 estudiantes de educación media de instituciones

oficiales, con edades entre 15 y 18 años, sin historia de patologías. Con el consentimiento de los representantes, se

tomó una muestra de sangre para determinar hemoglobina y hematocrito, glucosa, triglicéridos, colesterol total y

fraccionado, hierro, ferritina, así como las vitaminas A y E. Adicionalmente se registró el peso y la talla para

determinar el IMC. Se encontró en los adolescentes un 17% de sobrepeso, 12% de obesidad y un 4% de déficit

nutricional. El 5% de los adolescentes presentó anemia, mientras que 10% y 17% presentaron valores bajos de

hierro y ferritina sérica respectivamente, indicando que una fracción de la población tenía un pobre estado nutricional

respecto al hierro. Dicha deficiencia fue mayor en el sexo femenino (28 %). El 18% presentó valores bajos de

vitamina E, y un 16% valores bajos de colesterol en HDL. En general el estudio detectó un grupo de adolescentes

con sobrepeso así como con deficiencias nutricionales. A pesar de ser una población joven, el 33% presentó al

menos 1 factor de riesgo cardiovascular, sugiriendo un riesgo potencial en la edad adulta.An Venez Nutr 2009;22

(1): 12-19.

Palabras clave: Adolescentes, estado nutricional, micronutrientes, lípidos sanguíneos. .

Biochemical indicators of the nutritional status

of pre-university adolescents of Caracas

Abstract. The nutritional status of 94 apparently healthy high school students (15 to 18 years old), entering a preuniversity

course at the Universidad Simón Bolívar was evaluated. After a written consent of their representatives

was obtained, the weight and height of these students was measured and a blood sample was collected. Hematocrit

and haemoglobin were determined in whole blood whereas circulating glucose, triglycerides, total and fractionated

cholesterol, iron, ferritin as well as vitamins A and E were determined in the serum. The results showed

that according to BMI cut off points, 17% of the students were overweight, 12% were obese and only 4% showed

evidence of nutritional deficit. Anemia affected 5% of the adolescents whereas 10% and 17% had low circulating

iron and ferritin respectively. Low levels of iron status indicators reached 28% in the females. In addition, 18% had

low vitamin E levels. In general, the students showed no risk of cardiovascular disease however, 16% of the

population had low levels of HDL and despite their young age 33% had at least one risk factor, suggesting a

potential risk at an older age. The study showed that among these adolescents there was a group exhibiting overweight

as well as signs of nutritional deficiencies.An Venez Nutr 2009;22 (1): 12-19.

Key words: adolescents, nutritional status, micronutrients, lipid profiles.

Introducción

La adolescencia es un período en donde el crecimiento,

así como el desarrollo físico, psíquico y social, se produce

en forma rápida e intensa. En este proceso

biopsicosocial, la nutrición juega un papel muy

importante, debido al aumento en los requerimientos de

energía y de nutrientes, asociados a esta etapa de la vida.

Una inadecuada alimentación puede afectar la

productividad y la capacidad intelectual de los individuos.

Esto puede ser especialmente relevante en la calidad de

vida de los países del tercer mundo, donde sus habitantes

se enfrentan a condiciones socioeconómicas, culturales

y nutricionales adversas.

En la actualidad, no sólo preocupan los índices de

desnutrición, sino también el aumento observado en la

prevalencia de sobrepeso y obesidad entre escolares y

adolescentes, registrada en todas las regiones,

desarrolladas o en proceso de desarrollo y en ambos sexos.

La obesidad se ha incluido entre las enfermedades crónicas

asociadas a estilos inadecuados de vida como indicador

de pobreza (1). A largo plazo, la obesidad aumenta el

riesgo de padecer enfermedades crónicas del adulto como

diabetes, cáncer de colon, hipertensión arterial,

aterosclerosis e infarto del miocardio (2, 3).

Se ha demostrado, que las enfermedades cardiovasculares,

tienen su inicio en edades tempranas. La aparición y

evolución de dichas enfermedades, es afectada por una

serie de factores, conocidos tradicionalmente como

factores de riesgo cardiovascular. Algunos de estos

Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 12-19. 13

Indicadores bioquímicos del estado nutricional en adolescentes pre-universitarios de Caracas

factores, como sobrepeso, niveles elevados de colesterol

total, colesterol en LDL y triglicéridos, o niveles bajos de

colesterol en HDL, pueden estar presentes en la infancia

o la adolescencia, por lo que la detección y tratamiento

oportuno de los mismos puede modificar notablemente

la posibilidad de que se mantengan en la edad adulta y

de que se desarrolle la enfermedad (4-6).

En nuestro país se ha reportado que los adolescentes,

presentan la tendencia a un patrón alimentario con alto

consumo de alimentos ricos en grasas y azúcar

(hamburguesas, refrescos, dulces, etc.) lo cual puede llevar

a sobrepeso, obesidad y perfiles lipídicos alterados (7).

Además, el adolescente en particular, está en una etapa

de la vida, donde la elección de los alimentos, está

especialmente condicionada por las dietas de moda y la

publicidad, lo que puede llevarlos a una alimentación

inapropiada.

Por otra parte, el consumo inadecuado de nutrientes tanto

por exceso como por déficit, puede estar asociado con

subconsumo de algunos micronutrientes como el hierro,

el cinc, la vitamina A, entre otros. Estas deficiencias de

micronutrientes, conocidas como hambre oculta,

representan la forma de desnutrición mas generalizada

en el mundo, tanto en países desarrollados como en países

en vías de desarrollo, tal es el caso de Venezuela (2, 8,9).

De acuerdo con los Lineamientos Estratégicos para la

Promoción y el Desarrollo de la Salud Integral de las y los

Adolescentes en Venezuela (10), la adolescencia ha sido

considerada tradicionalmente, como un grupo con pocas

necesidades de atención y en consecuencia con escasa

oferta y demanda de servicios, lo cual ha llevado a que

las políticas de salud y desarrollo social hayan sido

encaminadas solamente a la disminución de las tasas de

morbilidad y mortalidad infantil, mortalidad materna y

prevención de embarazo, excluyendo las necesidades de

la adolescencia desde una visión social y de género.

De acuerdo a lo anteriormente expuesto y considerando

que en nuestro país son escasos los estudios nutricionales

en adolescentes, el objetivo del presente estudio fue

evaluar el estado nutricional bioquímico así como el perfil

lipídico, de un grupo de adolescentes que participaron

en el Programa Igualdad de Oportunidades (PIO), en el

período 2005-2006. El conocimiento de la situación

nutricional de los adolescentes, permitirá crear programas

nutricionales y educativos adaptados a las necesidades

de dicha población.

El programa PIO es un esfuerzo de la Universidad Simón

Bolívar que persigue brindar oportunidades de ingreso a

estudiantes del último año de Educación Media

Diversificada del Sector Oficial. Esto se lleva a cabo a

través de cursos de nivelación académica que preparan a

los interesados para aprobar el examen de admisión a

esta casa de estudio.

La investigación que se desarrolla a continuación, forma

parte de un proyecto que evaluó el estado nutricional integral

(consumo de alimentos, antropometría y bioquímica

nutricional) de los adolescentes.

Metodología

Se realizó un estudio de tipo transversal y descriptivo en

un grupo de adolescentes. El universo de estudio estuvo

conformado por 1086 estudiantes del último año de

Educación Media en instituciones públicas, ubicados en

Caracas, Estado Vargas y Estado Miranda, quienes

participaron en el Programa de Igualdad de Oportunidades

(PIO) de la Universidad Simón Bolívar (USB), durante el

período 2005-2006. Los participantes se seleccionaron por

muestreo aleatorio, considerando la misma proporción de

adolescentes de acuerdo al sexo, sin historia alguna de

patologías.

La muestra quedó conformada por 94 adolescentes, 50

del sexo femenino y 44 del sexo masculino con edades

comprendidas entre 15 y 18 años. Tanto los estudiantes

seleccionados como sus representantes expresaron por

escrito su consentimiento a formar parte del estudio.

La estratificación social del grupo familiar de cada

adolescente, se determinó utilizando el método Graffar-

Méndez Castellano (11).

Los datos de peso y talla, así como los valores de Índice

de masa corporal (IMC), fueron recopilados por el personal

del Laboratorio de Evaluación Nutricional de la

Universidad Simón Bolívar, previamente entrenado y

estandarizados siguiendo las normas del Programa

Biológico Internacional (12). El error técnico de medición

inter medidor estuvo dentro de los rangos máximos

permitidos y fueron de 0,01 para el peso y de 0,2 para la

talla. De los 94 adolescentes que conformaron la muestra,

solo 76 asistieron al estudio antropométrico, de esta

manera la muestra para antropometría quedó conformada

por 36 varones y 40 niñas.

Para medir el peso, se utilizó una balanza doble romana

marca Detecto y para la estatura, un estadiómetro marca

Holtain Limited. El control de calidad de las variables

antropométricas consistió tanto en la calibración de los

equipos antes de cada jornada de medición, como en la

estimación del error de medición inter observador con la

realización de duplicaciones durante cada sección. El

14 Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 12-19.

Carías et al.

Índice de Masa Corporal (IMC, kg/m2) se calculó dividiendo

el peso corporal (kg) entre la estatura (m) al cuadrado.

Para la clasificación del IMC, se emplearon los valores

de referencia del estudio transversal de Caracas (13). Se

consideró como normal el IMC entre los percentiles 10 y

90, sobrepeso un IMC ubicado entre los percentiles 90-97

y obesidad aquellos valores iguales o mayores al percentil

97 de los patrones de referencia. Se clasificaron como

peso bajo los valores de IMC por debajo del percentil 10.

Para las pruebas bioquímicas, los participantes fueron

citados por la mañana al Laboratorio de Nutrición de la

USB, previo ayuno de 12 horas. Se les extrajo una muestra

de sangre venosa, que se colocó en tubos sin

anticoagulante y en tubos con anticoagulante, para la

posterior extracción del suero y plasma, respectivamente,

los cuales fueron almacenados a - 20 ºC, hasta la

realización de los análisis bioquímicos.

En las muestras de sangre se determinó hemoglobina (14),

y hematocrito. En el plasma se determinaron las

concentraciones de glucosa (15), triglicéridos (16),

colesterol total (17), Colesterol en HDL (18) y colesterol

en LDL, utilizando la fórmula de Friedwald y col. (19).

Los valores de referencia utilizados para clasificar

Hemoglobina y hematocrito fueron, para hemoglobina:

varones > 13g/ dL y mujeres >12 g/dL y para hematocrito:

varones >39 y mujeres > 36 (20).

Se definió como riesgo lipídico: Colesterol total = 200 mg/

dL, LDL = 130 mg/dL, HDL < 35 mg/dL y triglicéridos

>150 mg/dL (21, 22) Adicionalmente, se consideró que

los índices colesterol total/ colesterol en HDL y colesterol

en LDL/ colesterol en HDL mayores que 5 y 3.5

respectivamente, señalan un riesgo a contraer

enfermedades cardiovasculares (23).

En las muestras de suero se determinaron las

concentraciones de hierro (24) y ferritina (ELISA Kit

comercial DRG Diagnostic). Se consideraron normales las

cifras de hierro sérico para niños entre 7 y 18 años de 50

a 120 ug/dL (25). En cuanto a la concentración de ferritina

sérica se consideraron como adecuados los valores por

encima de 12 ug/L (13). El retinol y el a-tocoferol se

midieron por el método de Chow y Omaye (26),

considerando como adecuados aquellos valores por

encima de 20 ug/dL para el retinol (27) y por encima de

500 ug/dL para el a-tocoferol (28).

Análisis estadístico

Se calculó la media y la desviación estándar como medidas

de tendencia central y dispersión respectivamente, para

los valores de la concentración sanguínea de

micronutrientes y valores hematológicos. Igualmente se

determinó la prevalencia de valores normales, por debajo

o por encima del punto de corte. Las variables se

categorizaron de acuerdo al sexo y las diferencias entre

las medias se evaluaron utilizando la prueba t de de Student

(p< 0,05). Para algunas variables se realizaron análisis

de regresión lineal y se calculó el coeficiente de

correlación de Pearson, utilizando un nivel de

significancia del 95%.

Resultados

La edad promedio de la muestra (n=94) fue de 16 años,

de los cuales el 53% eran del sexo femenino y 47% del

sexo masculino.

En lo que respecta a la estratificación social (11), se obtuvo

que el mayor porcentaje (60%) de los adolescentes

estudiados se ubicó en el estrato socioeconómico IV,

seguido por el estrato III (25%), luego el estrato II (12%) y

solo un 1% se ubicó en el estrato V.

En el Cuadro 1 se aprecia la distribución de las categorías

de Índice de Masa Corporal total (IMC) para la muestra

analizada. En líneas generales, se observó que el mayor

porcentaje de los estudiantes se concentró en la categoría

de normalidad (67%). Las adolescentes mostraron un

mayor porcentaje de déficit de peso con respecto a los

varones, mientras que el sobrepeso tuvo una distribución

similar en uno y otro sexo. Cabe destacar, que las

condiciones de sobrepeso y obesidad para el grupo total

fueron mayores (17% y 12% respectivamente) que la

condición de déficit nutricional (4%).

Cuadro 1. Número y porcentaje de los adolescentes con

valores de índice de masa corporal, dentro y fuera de los

rangos normales, para la muestra total y por sexo.

Total Femenino Masculino

(n=76) (n=40) (n=36)

Categoría n % n % n %

Déficit 3 4 2 5 1 2,8

Adecuado 51 67 26 65 25 69

Exceso Sobrepeso 13 17 7 18 6 17

Obesidad 9 12 5 13 4 11

Se encontró que en promedio, la muestra total de adolescentes

estudiados, tanto hombres como mujeres, presentaron

valores normales de hemoglobina, hematocrito, glucosa,

hierro sérico, ferritina y vitaminas A y E en plasma

(Cuadro 2). Sin embargo, el análisis de los datos individuales

reveló algunos valores por debajo del rango establecido

como normal (Cuadro 3).

Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 12-19. 15

Indicadores bioquímicos del estado nutricional en adolescentes pre-universitarios de Caracas

Cuadro 2. Valores de glucosa, hemoglobina, hematocrito,

hierro, ferritina, vitaminas A y E en la muestra total y por

sexo.

Total Femenino Masculino

(n=94) (n=50) (n=44)

Glucosa (mg/dL) 80,09 77,98 * 82,43

±10,04 ±7,58 ±11,86

Hemoglobina (g/dL) 14,83 14,4 * 15,61

±1,46 ±1,26 1,28

Hematocrito (%) 46,35 43,22 * 49,91

±4,70 ±3,58 2,97

Hierro (ug/dL) 90,89 85,26 * 97,29

±25,78 ±26,22 23,99

Ferritina (ug/dL) 29,57 20,42 * 39,55

±21,05 ±15,14 22,18

Vitamina A

(ug/dL) 39,49 39,63 39,34

±10,06 ±9,88 ±10,36

Vitamina E

(ug/dL) 647,30 664,79 627,42

±161,70 ±138,9 ±184,2

Los valores representan la media y desviación estándar de la

muestra total y por sexo.

* Diferente del valor obtenido en el sexo masculino (p < 0,05).

Cuadro 3. Número y porcentaje de los adolescentes con

valores de hemoglobina, hematocrito, hierro, ferritina

y vitamina E, fuera de los rangos normales, en la muestra

total y por sexo.

Total Femenino Masculino

(n=94) (n=50) (n=44)

n % n % n %

Hemoglobina

¡â<12 ¡á< 13 mg/dL 5 5 3 6 2 5

Hematocrito

¡â<36% ¡á<40 % 1 1 1 2 0 0

Hierro < 60ug/dL 9 10 6 12 3 7

Ferritina <12 ug/dL 16 17 14 28 2 5

Vitamina E <500 ug/dL 17 18 7 14 10 23

No se incluyó glucosa y vitamina A ya que todos los adolescentes

presentaron valores normales de estos parámetros.

En relación al estado nutricional del hierro, un pequeño

porcentaje de los adolescentes presentó anemia (5%),

valores bajos de hierro sérico (10%) y en 17% de los estudiantes

se observaron valores bajos de ferritina sérica. La

prevalencia de valores bajos de ferritina fue mayor en el

sexo femenino, donde 28% de las mujeres presentó valores

por debajo de la norma.

En lo que respecta a las vitaminas A y E, todos los estudiantes

tenían valores normales de vitamina A (> 20 ug/

dL) mientras que 18% de la muestra total presentó valores

bajos de vitamina E (< 500 ug/dL). Al analizar los resultados

por sexo, se observó mayor deficiencia de vitamina

E en los varones, ya que 23% de ellos presentó valores

bajos mientras que en el sexo femenino se encontró

14% de deficiencia (Cuadro 3).

Los lípidos séricos en promedio (Cuadro 4), fueron adecuados

en ambos sexos. Se observaron valores de

triglicéridos ligeramente superiores en hombres que en

mujeres pero la diferencia no fue significativa. Podemos

también observar que tanto el colesterol total como el

colesterol en LDL y en HDL, fueron más elevados en

mujeres que en hombres, sin embargo las diferencias solo

fueron significativas en el caso del colesterol en HDL.

Cuadro 4. Valores de triglicéridos, colesterol total,

colesterol en LDL, colesterol en HDL, relación colesterol

total/HDL y relación LDL/HDL en la muestra total y por

sexo.

Total Femenino Masculino

(n=94) (n=50) (n=44)

Triglicéridos (mg/dL) 50,21 47,93 52,81

±25,65 ±21,72 ±29,53

Colesterol Total (mg/dL) 121,86 126,35 116,77

±26,95 ±26,82 ±26,48

LDL

(mg/dL) 70,91 74,12 67,27

±24,11 ±24,82 ±23,01

HDL

(mg/dL) 40,91 42,64* 38,94

±7,82 ±7,91 ±7,32

Col T/ HDL 3,05 3,05 3,05

±0,76 ±0,83 ±0,7

LDL/ HDL 1,79 1,81 1,77

±0,69 ±0,74 ±0,64

Los valores representan la media y desviación estándar de la

muestra total y por sexo.

* Diferente del valor obtenido en el sexo masculino (p < 0,05)

Cuando se analizaron los datos de cada individuo (Cuadro

5), se pudo detectar valores bajos de colesterol en

HDL en 16% de los individuos estudiados. Como el

colesterol en LDL y HDL, tienen un valor antagónico en

relación a la predisposición de contraer enfermedades

cardiovasculares, se calcularon las razones entre el

colesterol total y el colesterol en HDL y entre el colesterol

en LDL y el colesterol en HDL. Estas relaciones fueron

altas solo en 3% de los adolescentes estudiados.

16 Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 12-19.

Carías et al.

Cuadro 5. Porcentaje de adolescentes con valores lipídicos

fuera de los rangos normales, en la población total y por

sexo.

Total Femenino Masculino

(n=94) (n=50) (n=44)

n % n % n %

Triglicéridos >150 mg/dL 1 1 0 0 1 2

Col HDL <35 mg/dL 15 16 7 14 8 18

Col T/HDL >5,5 4 4 2 4 1 2

LDL/HDL >3,5 4 4 2 4 1 2

No se incluyó colesterol total y colesterol en LDL ya que todos

los adolescentes presentaron valores normales de estos

parámetros.

Cabe destacar que no se encontró correlación alguna entre

los lípidos sanguíneos y el índice de masa corporal.

Tampoco se encontró correlación entre los diferentes

indicadores bioquímicos del estado nutricional y el índice

de masa corporal.

Discusión

Los resultados de la estratificación social reflejaron que la

mayoría de los estudiantes pertenecían a un estrato

socioeconómico bajo (estrato IV). El estudio del nivel socio-

económico es importante, pues este repercute con frecuencia

en los patrones alimentarios y estilos de vida que

pueden influir en el estado nutricional de una población.

Es por esta razón, que al inicio del estudio se esperaba

encontrar mayores deficiencias nutricionales en los adolescentes

evaluados. Sin embargo, los resultados reflejaron

con algunas excepciones un buen estado nutricional.

Con algunas excepciones los valores de IMC mostraron

una mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad que de

déficit de peso, lo cual coincide con otras investigaciones

realizadas en países en vías de desarrollo, como el nuestro,

en los cuales la obesidad tiene una prevalencia mas

elevada entre las clases de menores recursos. En los estratos

socioeconómicos bajos, la obesidad se asocia a episodios

de desnutrición en la edad temprana, incluso durante

la vida intrauterina. Al parecer estas carencias generan

una respuesta de adaptación al escaso aporte, que en posteriores

etapas de mejor ingesta, dan como resultado un

aumento de peso. La obesidad en estos individuos se relaciona

con sobre ingesta de alimentos, acompañada por

deficiencias nutricionales, lo cual viene dado por el consumo

de alimentos de elevada densidad energética, pero

pobre contenido de nutrientes. Estos sujetos con frecuencia

presentan deficiencias de hierro, cinc, vitamina A, yodo

y ácido fólico, que en ocasiones se acompañan de manifestaciones

clínicas como la anemia (2).

En lo que respecta al hierro, llama la atención que 17%

de los estudiantes presentó valores bajos de ferritina sérica,

lo que indica una deficiencia marginal de hierro. La deficiencia

de hierro se manifiesta en su fase final como una

anemia hipocrómica y microcítica (hemoglobina y

hematocrito por debajo de los valores normales). Sin

embargo, dicha deficiencia puede detectarse en etapas

más tempranas a través de la medición de la ferritina

sérica, la cual es un indicador directo de las reservas corporales

de hierro y es considerado el parámetro más sensible

para el estudio del estado nutricional respecto al

hierro en un individuo o población (29). Esto significa

que 17% de los adolescentes estudiados, se encuentran

en riesgo de desarrollar una anemia por deficiencia de

hierro. El hecho de que en el sexo femenino se encontrara

una mayor prevalencia de valores bajos de ferritina,

puede estar relacionado con el mayor requerimiento impuesto

por las pérdidas menstruales (30).

Los grupos con mayor probabilidad de sufrir deficiencia

de hierro son aquellos en los que existe un inadecuado

consumo y/o asimilación de hierro en la dieta, asociado

a un aumento en la demanda. Entre estos se encuentran

lactantes, niños pequeños, adolescentes, embarazadas y

mujeres en edad reproductiva (31). Los factores

condicionantes de la deficiencia de hierro y la anemia en

estos grupos, tienen relación con la seguridad alimentaria,

el consumo de alimentos, los indicadores de salud y la

prevalencia de desnutrición e infecciones a repetición que

enmarcan la carencia de hierro como un problema

multicausal e interfactorial (9).

En nuestro país la deficiencia de hierro es la carencia

nutricional más acentuada en la población de menores

recursos (32). Como respuesta a esta situación, se aplicó

en el año1993, un programa nacional para la fortificación

de la harina de maíz precocida y la harina blanca de

trigo, con hierro y vitaminas (9,33,34). Sin embargo, en

datos recientes se observó para el interior del país, un

porcentaje de anemia que superó el porcentaje de deficiencia

de hierro, lo que sugiere, que en la causa de la

anemia pudieran estar implicadas las deficiencias de otros

micronutrientes como el ácido fólico y la vitamina B12

(35,36).

Al igual que la deficiencia de hierro, la de vitamina A es

una de las deficiencias de micronutrientes más comunes

en el mundo (37). En Venezuela, para 1998, se reportó

para toda la población, una deficiencia subclínica de vitamina

A de 19% (34). En nuestro estudio, todos los adolescentes

presentaron valores normales de vitamina A (por

encima de 20 ug/dL). Sin embargo, 17% de la población

estudiada presentó valores por debajo de 30 ug/dL, considerado

como riesgo de deficiencia (38). Estos resulAnales

Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 12-19. 17

Indicadores bioquímicos del estado nutricional en adolescentes pre-universitarios de Caracas

tados muestran una menor prevalencia de déficit de vitamina

A que la obtenida por Bianculli y col (39), en una

población de adolescentes en donde, 3,5% de los sujetos

estudiados presentaron valores de retinol sérico por debajo

de 20 ug/dL y 37% por debajo de 30 ug/dL.

Debido a que la vitamina A podría facilitar la disponibilidad

de hierro para la síntesis de hemoglobina, se ha reportado

una correlación entre anemia y deficiencia de vitamina

A (40). Sin embargo, en nuestro estudio no se encontró

correlación entre estas dos variables, así como tampoco entre

hierro sérico o ferritina y vitamina A en plasma.

En lo que respecta a la vitamina E, 14% de las mujeres y

23% de los varones presentaron valores de vitamina E

por debajo de lo considerado normal (500 ug/dL). En un

estudio realizado en adolescentes cubanos, Rodríguez y

col (41) consideraron como riesgo moderado de deficiencia

de vitamina E, los valores séricos de tocoferol entre

500 ug/dL y 700 ug/dL y 71% de la muestra en estudio se

ubicó en ese rango. Con estos valores de referencia, en el

presente estudio 48% de los adolescentes están en riesgo

moderado de deficiencia, sin que se presentaran diferencias

entre los sexos.

Algunos estudios revelan que altas concentraciones de

antioxidantes reducen el riesgo cardiovascular (42,43)

entre otras razones porque disminuye la oxidación de las

LDL, haciéndolas menos aterogénicas. Es conocido que

las enfermedades cardiovasculares son un problema de

salud pública, constituyendo la primera causa de muerte

a nivel mundial (44), por lo cual es importante tomar

medidas para su prevención. Gey y colaboradores (45)

sugieren que valores séricos de retinol menores a 80 ug/

dL y de vitamina E, menores a 1300 ug/dL, indican una

protección antioxidante deficiente. Si se toma en cuenta

dicha recomendación para analizar los valores séricos de

estas vitaminas en los adolescentes estudiados, se obtiene

que todos los sujetos presentaron una deficiente protección

antioxidante.

Otra condición que incrementa el riesgo cardiovascular

es la elevación de los lípidos sanguíneos, cuya detección

temprana resulta de gran utilidad si se toma en cuenta

que la enfermedad cardiovascular tiene su inicio en las

primeras décadas de la vida. Por otra parte, es conocido

que estas patologías son altamente prevenibles con el

manejo de los llamados factores de riesgo (46). En líneas

generales, las recomendaciones se han concentrado en

el monitoreo de niños y adolescentes con sobrepeso y

obesidad, sin embargo, es conveniente evaluar también

a los niños y adolescentes con peso normal (47), puesto

que se ha reportado en ellos una elevada prevalencia de

factores de riesgo cardiovascular.

En nuestro estudio, el colesterol total y el colesterol en

LDL fue similar en ambos sexos, a diferencia de otros estudios

realizados con adolescentes en donde se han encontrado

valores más altos en el sexo masculino (48,49).

Por el contrario, los valores de colesterol HDL, fueron

ligeramente superiores en el sexo femenino, concordando

con los resultados reportados por Ramírez y col (49) y

por Monge y col (48). Los valores promedio de HDL obtenidos

en nuestro estudio, fueron más bajos que los encontrados

en otras poblaciones de adolescentes (48-50) y

a diferencia de otros trabajos (39,49) no se encontró relación

con la estratificación social.

Por otra parte, al igual que en este estudio, algunos trabajos

realizados en adolescentes (47,50,51) han encontrado

niveles bajos de HDL, siendo ésta una de las alteraciones

lipídicas reportadas de mayor prevalencia. Los bajos

valores de HDL encontrados en nuestro estudio, similares

a los reportados en otras poblaciones latinoamericanas,

señalan una posible influencia genética sobre el colesterol

HDL circulante (50).

Adicionalmente, existen factores que reducen los valores

plasmáticos de HDL, como las dietas altas en

carbohidratos. En este sentido, se ha encontrado que a

medida que aumenta el contenido de carbohidratos en la

dieta disminuye la concentración plasmática de HDL (52).

El elevado consumo de carbohidratos, que ha sido registrado

en los adolescentes venezolanos (7) podría también

explicar los bajos niveles de HDL obtenidos.

Con respecto a las relaciones colesterol total/HDL y LDL/

HDL, se ha reportado que éstas permiten predecir con

mayor precisión la tendencia a desarrollar enfermedad

arteriosclerótica a través del tiempo (53). De acuerdo con

esto, solo un 3% de los adolescentes estudiados, tenían

perfiles lipídicos indicativos de riesgo.

A pesar de que el perfil lipídico de los adolescentes estudiados,

no reflejó un riesgo cardiovascular importante,

no debe ignorarse que 16% de los estudiantes presentó

valores de colesterol en HDL bajos, lo cual se considera

un factor de riesgo independiente de enfermedad

cardiovascular. Por otra parte, es importante tomar en

cuenta que 33% de la población presentó al menos un

factor de riesgo cardiovascular: HDL bajas y/ o IMC por

encima de la normalidad.

El estudio mostró que la mayoría de los adolescentes estudiados,

tenía un buen estado nutricional. Sin embargo,

un porcentaje de la población, presentó un deficiente estado

nutricional respecto al hierro y a la vitamina E. Aunque

el perfil lipídico no reflejó un riesgo cardiovascular

importante, preocupa que un porcentaje de la población

18 Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 12-19.

Carías et al.

presentara sobrepeso u obesidad y/o HDL bajas, lo cual

puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades

cardiovasculares en la edad adulta.

Por todo lo anterior, se recomienda orientar a los estudiantes

en la adquisición de hábitos que les permitan desarrollar

un estilo de vida saludable, que abarque una alimentación

nutricionalmente adecuada y actividad física

regular.

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Recibido: 08-06-2008

Aceptado: 28-01-2009