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REVISTA: Anales Venezolanos de Nutrición

NUMERO: Volumen 22, No. 1, Año 2009

TITULO: Índice de Masa Corporal según grado de desarrollo puberal en varones venezolanos

AUTORES: Arkady Guerrero, Armando Sánchez Jaeger

RESUMEN: -

PALABRAS CLAVE: Indice de masa corporal; adolescencia; pubertad; Body mass index; adolescence; puberty

CONTENIDO: 20 Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 20-24.

Nutrición y salud pública

Índice de Masa Corporal según grado de desarrollo puberal

en varones venezolanos

Arkady Guerrero1 y Armando Sánchez Jaeger2

1. Medico. Especialista en Nutrición Clínica. Centro de Investigaciones

en Enfermedades Tropicales “Dr. J Witremundo Torrealba” (CIET), Facultad

de Ciencias de la Salud. Universidad de Carabobo. San Carlos, Estado

Cojedes. Venezuela.

2. Medico. Magíster en Nutrición. Especialista en Nutrición Clínica. Investigador

Titular. Instituto de Investigaciones en Nutrición (INVESNUT),

Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de Carabobo. Valencia,

Estado Carabobo. Venezuela.

Solicitud copia a: Arkady Guerrero. acguerrero@uc.edu.ve

Financiado por: CDCH-UC bajo el Nº 0777-05.

Resumen. Durante la adolescencia, las características de la masa corporal total, están mediadas por la genética y

la variabilidad individual. Para su evaluación, se cuenta con el índice de masa corporal (IMC), sin embargo, se ha

referido que su correlación con la grasa corporal disminuye de 0,90 en los prepúberes a 0,32 en púberes, señalando

esto, la importancia de mejorar su sensibilidad, considerando: la raza, el genero y el grado de desarrollo

puberal. El propósito de este estudio, fue explorar el comportamiento del IMC según desarrollo puberal en 150

varones de la región central de Venezuela, con el fin de evaluar su asociación con la madurez biológica y/o la

edad cronológica durante la adolescencia. Con el peso y estatura se construyó el IMC (peso/ talla²), utilizando

como referencia al CDC. La caracterización del desarrollo puberal, se realizó por autoevaluación. Para el análisis

se utilizó el programa SPSS versión 11.0. Se establecieron diferencias mediante la prueba Mann-Whitney (p<0,05).

El promedio de edad fue 14,2 ± 1,5 años. Para el IMC la mediana fue 19,2 kg./m². La caracterización nutricional

reportó un 11,2% de “Bajo peso” y 13% de “Obesidad”. Al evaluar el desarrollo puberal según grupos de edad, a

los 14 años, hubo sujetos ubicados en todas las etapas del desarrollo puberal. Se observó un aumento significativo

del IMC al progresar en cada etapa del desarrollo puberal, situación diferente ocurrió cuando se evaluó el IMC en

sujetos de equivalente grado puberal pero con diferente edad cronológica. Los resultados permiten concluir que el

comportamiento del IMC según el grado de desarrollo puberal, estuvo asociado, más a la madurez biológica que

a la edad cronológica. An Venez Nutr 2009;22 (1): 20-24.

Palabras clave: Indice de masa corporal, adolescencia, pubertad.

Body Mass Index by pubertal maturity in Venezuelan boys

Abstract. During adolescence, the characteristics of whole body mass are measured by genetics and individual

variability. For their evaluation, body mass index (BMI), an anthropometric indicator advised for nutritional evaluation,

is taken into consideration, however, it has been described that it’s correlations with body fat decreases in

0,90 in prepubertal to 0,32 in pubertal children, highlighting the importance of improving it’s sensitivity considering

race, gender and puberty degree. The purpose of this study was to explore the behavior of BMI according to

puberty development en 150 suburban boys en the central region of Venezuela, with the intention of evaluating its

association with biological maturity and/or chronological age during adolescence. BMI was built with age and

height (weight/height2), using CDC as reference. The characterization of puberty development was achieved through

self-evaluation. Software SPSS version 11.0 was used for analysis. Differences were established between the Mann-

Whitney test (p< 0,05). The mean age was 14,2 ± 1,5 years, and the mean BMI was 19,2 kg./m². The nutritional

characterization reported an 11,2% of “Low Weight” and 13% of “Obesity”. By evaluating puberty development

according to age groups, it could be established that at age 14 there were subjects located at all stages of puberty

development. A significant increase of BMI was observed as age stage of puberty development progressed, which

was different to the results of the evaluation of BMI in subjects with equivalent puberty degree but different chronological

age. The results permit the conclusion that BMI behavior according to the degree of puberty development

was associated more to biological maturity tan chronological age. An Venez Nutr 2009;22 (1): 20-24.

Key words: Body mass index, adolescence, puberty.

Introducción

La adolescencia es una etapa de gran importancia en la

vida del ser humano. En ella ocurren significativos eventos

de orden biológico y psicológico; cuya resultante es

la transformación del niño a un individuo adulto. La pubertad

constituye el componente biológico de la adolescencia

y está determinada por un conjunto de cambios

morfológicos y fisiológicos, que se inician con la aparición

de los caracteres sexuales secundarios, seguidos de

modificaciones en la masa corporal total, aceleración en

la velocidad de crecimiento y fusión de las epífisis óseas.

La magnitud y velocidad de dichos cambios es variable,

asociándose más a la edad biológica que a la edad

cronológica (1-3).

Las modificaciones en la masa corporal total en adolescentes

de una misma edad cronológica, muestran grandes

diferencias y están mediadas por la genética, la variabilidad

individual, la influencia del medio ambiente y la

alimentación (4). Para su evaluación, se cuenta con el

índice de masa corporal (IMC), el cual, debido a su simAnales

Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 20-24. 21

Índice de Masa Corporal según grado de desarrollo puberal en varones venezolanos

pleza y bajo costo, ha sido clásicamente uno de los

indicadores recomendados para la evaluación

antropométrica. Sin embargo, se ha descrito que su correlación

con la grasa corporal disminuye de 0,90 en los

prepúberes a 0,32 en los púberes (5,6), señalando esto, la

importancia de mejorar su sensibilidad, considerando la

raza, el sexo y el grado de desarrollo puberal alcanzado.

El desarrollo puberal es el resultado de un proceso complejo

en el cual intervienen el sistema nervioso central y

el sistema de regulación hormonal, hipofísario, gonadal y

suprarrenal. La necesidad de su evaluación se fundamenta

en que los cambios somáticos durante la pubertad tienen

una gran variabilidad individual en la edad de aparición.

El método clásico para su valoración, es el propuesto

por Tanner (7), que en el caso de los varones, está basado

en la observación clínica de las características del desarrollo

de los genitales externos (G) y permite caracterizar

en cinco las etapas o estadios de la maduración sexual;

G1 o prepúber, G2 o inicio de maduración sexual, G3 y

G4, estadios intermedios, y G5 o etapa adulta (7).

En estudios poblacionales, esta evaluación del desarrollo

puberal, se pudiera complicar, debido a dificultades en el

ambiente físico disponible, al pudor por parte del sujeto,

la necesidad de contar con un personal entrenado y/o a

un elevado número de sujetos a examinar, por lo cual

una alternativa valida para esta valoración, ha sido la

denominada autoevaluación, en donde los adolescentes,

previo entrenamiento y empleando ilustraciones y descripciones

de las características de cada etapa del desarrollo

puberal, son capaces de precisar su grado de desarrollo

alcanzado con exactitud (8-10).

La evaluación del estado nutricional, así como las modificaciones

antropométricas y de la composición corporal

entre los 10 y los 20 años, han sido fuertemente relacionadas

a los cambios puberales. Razón por la cual, diversos

autores (3,4,11,12), e instituciones como la Organización

Mundial de la Salud (1), han resaltado la importancia

de considerar e incorporar marcadores biológicos dentro

de la evaluación nutricional, los cuales permitan caracterizar

el estadio de desarrollo puberal en el cual se

encuentre el adolescente evaluado.

En Venezuela, se han realizado estudios que relacionan el

IMC, con los diferentes tipos de maduración biológica; temprana,

promedio o tardía, así como estudios que contemplen

la maduración sexual por autoevaluación (13-15), sin

embargo, poco se ha investigado sobre el comportamiento

de dicho indicador según las características sexuales secundarias

El propósito de este estudio, fue explorar el comportamiento

del IMC según el grado de desarrollo puberal,

en un grupo de varones procedentes de una población suburbana

del estado Cojedes, ubicada en la región central

de Venezuela, con el fin de conocer la magnitud de las

variaciones del IMC durante la pubertad y evaluar su asociación

con la maduración biológica y/o la edad

cronológica.

Metodología

Población y muestra

La población estuvo constituida por 507 adolescentes matriculados

en un instituto educativo público del Municipio

Lima Blanco, área suburbana del Estado Cojedes. La

muestra fue no probabilística e intencional, quedando conformada

por 150 adolescentes varones entre 12 y 17 años,

evaluados en el primer trimestre del año 2007, quienes

manifestaron voluntariamente participar mediante un consentimiento

escrito firmado por su representante. Se excluyó

del estudio a los adolescentes con discapacidades

físicas o con antecedentes clínicos de problemas

endocrinos, metabólicos, enfermedad cardiovascular y

músculoesquelética.

Evaluación nutricional antropométrica

El peso fue medido en una balanza Health of Meter®,

con los sujetos en bata y sin zapatos. La talla se midió con

la técnica de la plomada, fijando una cinta métrica flexible

a la pared y a 50 cm. de distancia del piso; con una

precisión de 0,5 cm. Con ambas variables se construyó el

IMC (peso/talla²). La circunferencia media de brazo fue

tomada con cinta métrica flexible en el punto medio entre

el acromion y el olécranon. El pliegue tricipital fue

tomado en la parte media posterior del brazo y el pliegue

subescapular, en el ángulo inferior de la escápula; utilizando

un calibrador de pliegues marca Holtain®.

Caracterización nutricional

Para el IMC, se utilizó como patrón de referencia el criterio

del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades

(CDC) (16). Se consideró en “Bajo peso” a todo

sujeto con IMC menor al percentil 5 y para el diagnóstico

de “Obesidad” se consideró, adicional a todo sujeto con

IMC = percentil 95, la inclusión de los pliegues del tríceps

y/o subescapular > percentil 90 (1).

Evaluación del grado de desarrollo puberal

En primer lugar, los investigadores responsables del proyecto

realizaron un reentrenamiento y estandarización en

lo referente a la evaluación de la maduración sexual. Posteriormente,

se ejecutaron reuniones con los adolescentes

que cumplieron con los criterios de inclusión, a quienes

se les realizó inducción en la evaluación de las características

sexuales secundarias: 1) se suministró una

serie de fotografías e ilustraciones estandarizadas y 2) se

explicó las características de cada etapa del desarrollo

22 Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 20-24.

Guerrero y Sánchez J.

puberal o de los genitales externos (G2 o inicio de pubertad

a G5 o estadio adulto). Consecutivamente, se hizo

entrega de un sobre cerrado que contenía dichas ilustraciones,

con el propósito de que cada participante seleccionara

según la ilustración, la etapa que mejor indicara

su propio desarrollo.

Para caracterizar el grado de desarrollo puberal reportado

por cada sujeto (adelanto o retardo), se utilizó la gráfica

venezolana sobre estadios de maduración sexual, la

cual permitió la ubicación de las características sexuales

secundarias y su estadio, considerando los percentiles 90

y 10 como puntos de corte para adelanto y retardo en la

maduración sexual (17).

Análisis de los datos

Para el análisis estadístico se utilizó el programa SPSS

versión 11.0. Se evaluaron los supuestos de normalidad

en todas las variables a estudiar. Para el análisis del comportamiento

del IMC según el grado de desarrollo puberal

alcanzado y grupos de edad, se establecieron diferencias

mediante la prueba no parametrica Mann-Whitney, considerando

significancia a todo valor de p < 0,05.

Resultados

En el Cuadro 1 se aprecian los estadísticos descriptivos de

las variables e indicadores antropométricos evaluados. El

promedio de edad fue de 14,2 ± 1,5 años y para el IMC la

mediana fue de 19,2 kg./m². La caracterización nutricional

según este indicador reportó un 11,2% de “Bajo peso” y

13% de “Obesidad”.

Cuadro 1. Estadísticos descriptivos de variables e

indicadores antropométricos.

Variables e indicadores Estadísticos descriptivos (n = 150)

X ± DE Mediana Mín – Max

Edad 14,2 ± 1,5 14,1 11,7-18,0

Peso (kg) 51,9 ± 12,7 51,1 27,5-105,0

Talla (cm) 161,2 ± 11,4 162,0 138,9-188,0

Brazo (cm) 25,0 ± 3,7 24,5 17,0-39,0

Pliegue de tríceps (mm) 11,9 ± 6,5 9,7 4,2-37,0

Pliegue subescapular (mm) 10,3 ± 5,5 8,5 5,0-38,0

IMC (kg./m²) 19,6 ± 3,3 19,2 10,8-34,7

Al evaluar el grado de desarrollo puberal alcanzado según

los grupos de edad, se observó a los 12 años, un 25%

de los sujetos ubicados en G2 y un 75% en G3. A los 13

años, un 36% de los sujetos se ubicaron en G4 (adelanto

en el desarrollo puberal). A la edad de 14 años, hubo sujetos

ubicados en todas las etapas del desarrollo puberal;

correspondiendo iguales porcentajes (9,7%), para retardo

y adelanto. A los 15 y 16 años, un 8,8% y un 27,7% respectivamente,

se ubicaron en G3 (percentiles 3 y 10). La

totalidad de los sujetos de1 grupo de 17 años estuvo en

G5 (Cuadro 2).

Cuadro 2. Distribución porcentual del grado de desarrollo

puberal alcanzado (G) según grupos de edad.

Desarrollo puberal alcanzado (Estadios de Tanner)

Grupos de edad G2 G3 G4 G5

n(%) n(%) n(%) n(%)

12 – 12,9 9(24,3) 28(75,7) - -

13 – 13,9 3(12,0) 13(52,0) 9(36,0) -

14 – 14,9 3(9,7) 12(38,7) 13(41,9) 3(9,7)

15 – 15,9 - 3(8,8) 23(67,7) 8(23,5)

16 – 16,9 - - 16(84,2) 3(15,7)

17 – 17,9 - - - 4(100)

G: Genitales externos.

Cuadro 3. Estadísticos descriptivos del Índice de Masa

Corporal según grado de desarrollo puberal alcanzado.

IMC (kg/m²)

Desarrollo puberal n X ± DE Mediana

G 2 15 16,7 ± 1,4 16,8ª

G 3 56 18,3 ± 3,2 18,7 b

G 4 61 20,5 ± 3,4 20,1c

G 5 18 20,7 ± 3,3 20,1c

Total 150 19,1 ± 3,3 19,2

G: Genitales externos

Mann Whitney: superíndices diferentes (a?b. a?c. b?c) indican

significancias

Cuadro 4. Variabilidad del IMC (kg/m²) según grado de

desarrollo puberal y grupos de edad.

Grupos de

edad (años) IMC según grado de desarrollo puberal

G2 G3 G4 G5

n Mediana n Mediana n Mediana n Mediana

12-12,9 9 16,8 ª 28 18,8 b - - - -

13-13,9 3 17,6 ª 13 18,7 ª 9 20,4 b - -

14-14,9 3 15,9 ª 12 17,7 ª 13 19,9 b 3 20,0 b

15-15,9 - - 3 18,3 ª 23 19,2 8 19,8 b

16-16,9 - - - - 16 20,7 ª 3 20,6 ª

17-17,9 - - - - - - 4 20,8

G: Genitales externos.

Mann Whitney: superíndices diferentes indican significancias

(a?b) entre el IMC en sujetos de una misma edad y diferente

etapa puberal (p<0,05).

El IMC de una misma etapa puberal no mostró diferencias por

edad cronológica.

Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 20-24. 23

Índice de Masa Corporal según grado de desarrollo puberal en varones venezolanos

En el Cuadro 3 se observan los estadísticos descriptivos

(X ± DE y mediana) del IMC según el grado de desarrollo

puberal, observando diferencias significativas en éste indicador

entre todos los grupos caracterizados sexualmente,

excepto entre los estadios avanzados G4 y G5. El Cuadro

4 muestra la variabilidad del IMC según el grado de desarrollo

puberal y los grupos de edad. Se observó un aumento

significativo y gradual del IMC al progresar en cada

etapa de desarrollo puberal, situación diferente ocurrió

cuando se evaluó el IMC en los sujetos de equivalente

grado de desarrollo puberal pero con diferente edad

cronológica.

Discusión

Según la definición de la Organización Mundial de la

Salud, la adolescencia comprende la etapa entre los 10 y

19 años de edad, sin embargo, es importante tener presente,

que en este período de la vida, la edad cronológica

pierde su valor y las necesidades nutricionales deben establecerse

de acuerdo a la edad biológica o al grado de

maduración del individuo en estudio (1).

Los factores que determinan si un sujeto va a alcanzar su

madurez más rápida o más tardíamente que el promedio

están presentes desde la época prenatal; las diferencias

en el crecimiento aparecen con el tiempo, y se hacen

más evidentes en la pubertad. Entre los indicadores de

maduración se encuentran: el porcentaje de talla final

adulta, el desarrollo dental, neuropsicológico, óseo y el

desarrollo sexual, que representa la edad biológica de un

individuo en forma independiente de su edad cronológica

(18).

En una población normal, independiente de las características

étnicas y ambientales, se observa una amplia variación

en la edad de inicio de la maduración sexual. De

esta forma, diferentes estudios coinciden en que en una

población entre los 8 y los 16 años, los niños y niñas,

presentan diferencias importantes en la madurez biológica,

lo cual explicaría las grandes variaciones en el peso

corporal y en la estatura de niños de similar edad, pero

con diferentes grado de desarrollo puberal, señalando la

dificultad para evaluar antropométricamente su estado

nutricional al utilizar referencias que consideren sólo la

edad cronológica (12,19).

En general, la edad del inicio del desarrollo puberal ha

presentado una tendencia a ocurrir más precozmente (20).

En Venezuela, las diferencias entre el inicio de pubertad

de los niños del Estudio Longitudinal del Área Metropolitana

de Caracas (ELAMC) (21) y los británicos son de 0,5

años cuando se consideran los genitales externos y de 1

año cuando se toma en cuenta el tamaño testicular. Igual

situación ocurre cuando se comparan los varones evaluados

en el Estudio Nacional de Crecimiento y Desarrollo

de la República Bolivariana de Venezuela (17), en

quienes la mediana del inicio de pubertad fue ocho meses

más temprana que en los británicos de referencia (22).

En la presente investigación, al evaluar el grado de desarrollo

puberal, se observó, por lo menos hasta los 16 años,

una variabilidad alta en la maduración sexual entre niños

de similar edad cronológica. A los 14 años, hubo sujetos

ubicados en todas las etapas del desarrollo puberal y para

el resto de las edades hubo porcentajes similares tanto

para adelanto como para retardo en el desarrollo sexual,

los cuales no deberían ser considerados como patológicos,

sino como variantes normales.

El aumento significativo y gradual del IMC en sujetos de

similar edad cronológica al progresar en cada etapa de

desarrollo puberal expresa su relación con la edad biológica

mas que con la edad cronológica. Debido a que en

la gran mayoría de los estándares del IMC utilizados para

la evaluación del estado nutricional en la población menor

de 20 años, se utiliza la edad cronológica, durante la

adolescencia es necesario, la asociación de indicadores

que mejoren las limitaciones de dicha edad. Una opción

para corregir estas inconsistencias, es utilizar el índice de

masa corporal según el grado de desarrollo puberal, cuya

ventaja es contar con limites de variación para dicho índice

por etapa de desarrollo.

Debido a la evidente necesidad de considerar a la maduración

sexual como parte de la evaluación nutricional en

la adolescencia, varios estudios han publicado información

al respecto. Díaz y colaboradores propusieron el

empleo del IMC según el grado de desarrollo puberal,

como un método de evaluación nutricional en adolescentes,

sobre la base de 2976 sujetos masculinos y 3735

femeninos, entre 7 y 17 años en cuatro regiones de Chile,

encontrando que el IMC aumentaba significativamente

con cada etapa del desarrollo puberal, entre 0,5 y 1,3 kg./

m² en los varones y entre 0,9 y 1,1 kg./m² en las mujeres

(4). A partir de éste momento se propuso una clasificación

del IMC según los estadios de maduración sexual

para la evaluación del estado nutricional en los adolescentes.

Por otro lado, Burrows y colaboradores (23) en un

corte transversal de 6371 escolares de los dos sexos entre

9 y 15 años, evaluaron el indicador peso/talla, según la

edad cronológica, el sexo y el estadio de desarrollo

puberal, y observaron que el promedio del peso para la

talla tiende a aumentar tanto con la edad cronológica,

como con el desarrollo puberal. Situación explicada por

las grandes variaciones de la composición corporal que

se producen en la pubertad y que afectan a la composición

grasa, muscular y ósea. Sin embargo, observaron una

24 Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (1): 20-24.

Guerrero y Sánchez J.

baja correlación entre el peso y la edad cronológica, la

cual mejoró al correlacionarse con el grado de desarrollo

puberal, y concluyeron que en la evaluación del estado

nutricional sería mas adecuado considerar el grado de

desarrollo puberal que la edad cronológica. Así mismo,

Yalcin y Kinik en un estudio transversal realizado en 167

adolescentes turcas del sexo femenino de 9 a 16 años,

observaron que el IMC se correlacionó positivamente con

los estadios del desarrollo mamario(r=0,79 y p<0,001)

independientemente de la edad cronológica (24). Igualmente,

Kanbur y colaboradores (25), encontraron correlaciones

positivas entre el IMC y los diferentes estadios de

maduración sexual, en 6462 adolescentes obesos entre

los 9 y los 16 años. Se ha reportado que las modificaciones

del tejido adiposo durante la adolescencia (aumento

de un 40%), así como su distribución a nivel corporal,

están fuertemente asociados a la maduración sexual alcanzada,

y son las razones de la ausencia de relación con

la edad cronológica en esta etapa de la vida (26).

Los resultados permiten concluir que el comportamiento

del IMC según el grado de desarrollo puberal en un grupo

de adolescentes varones de la región central de Venezuela,

está asociado, más a la madurez biológica que a la

edad cronológica, razón por la cual, se impera su incorporación

en la evaluación nutricional durante la adolescencia.

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Aceptado: 25-03-2009