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REVISTA: Anales Venezolanos de Nutrición

NUMERO: Volumen 22, No. 1, Año 2009

TITULO: Editorial

AUTORES: Maritza Landaeta-Jiménez

RESUMEN: -

PALABRAS CLAVE: Editorial

CONTENIDO: Editorial

¿La nutrición, prioridad en las políticas públicas?

Este número de Anales Venezolanos de Nutrición, plantea la malnutrición en comunidades

pobres, las características de la dieta en niños y adolescentes y reportan deficiencias en el

consumo calórico y de proteína mayor de 40%. En jóvenes que ingresan a una universidad

pública, un estudio reportó 17% de sobrepeso, 12% de obesidad y 4 % de déficit nutricional

y 33% presenta al menos un factor de riesgo cardiovascular, que sugirie un riesgo potencial

de enfermedades crónicas en los adultos. Se encontró un aumento significativo del IMC

con el desarrollo puberal, que estuvo asociado, más a la madurez biológica que a la edad

cronológica. En estos adolescentes reportaron 11,2% de bajo peso y 13% de obesidad.

Otro artículo plantea la factibilidad de elaborar una pasta corta a escala industrial sustituida

hasta 25% con germen desgrasado de maíz, con equipos, condiciones y procesos comunes

de elaboración de pastas integrales. La transculturación, inevitable del mundo multipolar,

representa una fuente para expandir los límites del régimen alimentario, pero se señala, que

el rescate de los valores propios del país, dentro de la diversidad cultural, debe ser el norte

para la consolidación de una identidad nacional que no amplíe las diferencias sino que,

por el contrario, se nutra de ellas. Finalmente un grupo de profesionales venezolanos,

identifican las prioridades alimentarias y nutricionales, entre ellas, sobrepeso y obesidad,

déficit de micronutrientes y desnutrición calórico –proteica. Estos investigadores concluyen

que el problema nutricional en el país es complejo, debido a la multiplicidad de factores

predisponentes y determinantes del entorno, que requieren ser abordados a través de sólidas

políticas públicas. El país está en una situación de franca transición epidemiológica,

manifiesta en la coexistencia de problemas de déficit de nutrientes -con y sin desnutrición-

, además de sobrepeso y obesidad. A esto se agrega una cultura y la promoción de la

industria de alimentos, que estimula hábitos de consumo y de vida, que contribuyen al

incremento de enfermedades relacionadas con la alimentación. Una de las recomendaciones

es el estudio de los esquemas de valores, simbologías, conductas, relaciones, interacciones,

hábitos o creencias que sobre los alimentos tiene la población. Es urgente, unir esfuerzos

para continuar la articulación con los organismos oficiales y poder armonizar políticas

públicas, que aborden estos problemas en un contexto amplio. Ante la crisis alimentaria

que sacude al mundo globalizado, llama poderosamente la atención la conjunción de factores

que inciden en el deterioro acelerado de la calidad de vida, mientras las acciones para

combatirlo son tímidas. La OMS reconoce que más de 3,5 millones de madres y niños

menores de cinco años mueren innecesariamente cada año como consecuencia de la

desnutrición, millones más quedan con discapacidades física o mental y 13 millones de

niños nacen con retardo de crecimiento intrauterino, debido a una ingesta alimentaria

inadecuada. En años recientes, la comunidad de nutrición y salud pública mundial, se ha

concentrado en intervenciones específicas con micronutrientes y del creciente problema

de obesidad. La desnutrición materno –infantil continúa siendo una deuda pendiente de

saldar en países de ingresos medios y bajos. “Sólo cabe progresar cuando se piensa en

grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos” Ortega y Gasset.

Maritza Landaeta-Jiménez